Lo que pasa desapercibido

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Por Madelcy Iveth Fuentes Gutiérrez

Seré sincera; cuándo supe que tendría el privilegio de poder tener una voz a través de la publicación de mis escritos en la ya reconocida Casa de las Ideas; el tema de la equidad de género fue uno de los que más me emocionaba abordar. Sin embargo, con el tiempo he adquirido cierta reputación de hablar de éste tema, y aunque no me siento ni un poco avergonzada, si me encontré consciente de que, debido a su sobreexposición y controversia, puede convertirse en algo tedioso de abarcar, por lo tanto, me dispuse a exponer mi postura respecto a otros temas sociales. Es por esto que estuve posponiendo éste escrito, sin embargo; ya habiendo expuesto sobre otras cuestiones, me siento libre de reflexionar sobre tan polémico asunto.

Hoy en día, muchos consideran el movimiento de equidad de género cómo algo de poca relevancia, ya que se cree que sus objetivos han sido alcanzados. Sin embargo, simplemente, dentro de un círculo social de clase media para arriba, existen una infinidad de ideas preconcebidas que pueden hacer que juzguemos, erróneamente, tanto a hombres cómo a mujeres; todo debido a prejuicios con origen sexista.

Antes de continuar me gustaría aclarar algo; aunque sea común pensar en la palabra sexismo solamente como un fenómeno social que afecta a las mujeres; tal término no se encuentra limitado sólo a esto, ya que la definición correcta sería “prejuicio, estereotipado o discriminación de una persona por su sexo”. Esto implica que se puede ser sexista hacia los hombres también.

Un claro ejemplo de esto es el machismo, subsección más conocida del sexismo. El machismo atenta contra las mujeres porque considera su feminidad como algo “débil” o “inferior”. Las considera el sexo débil; hábil para los cuidados maternales y caseros, pero ineficientes en “trabajos de hombre”, como labores físicas, pensamiento crítico e, inclusive, inteligencia. El machismo no sólo les dice que hacer, sino como ser. Las mujeres deben ser pasivas y tolerantes; siempre serviciales al llamado. La mayoría de las veces dicta que deben de ser muy femeninas y sensibles (como contraparte al hombre), aunque tampoco tan femeninas, porque en idioma machista feminidad iguala a sensibilidad y ésta iguala a ser emocional, llorona o impulsiva; que no sabe controlar sus emociones. En fin, tanto varían los prejuicios en el machismo contemporáneo que ya ni al corriente estoy con como dictan lo que debe o no ser una mujer.

Ahora, por otra parte, el machismo obliga a los hombres a ser, valga la redundancia, machos. Los fuerza a formar parte en actividades masculinas, como tareas de fuerza física, ya sea en el campo laboral o en casa, actividades deportivas y académicas. Bajo los estándares del machismo, un hombre debe de ser un super humano. No sólo es un fracaso si no sobre sale en lo anteriormente mencionado, sino que es llamado “poco hombre” si no cumple con los requisitos en la manera de ser, también; siempre carentes de debilidad (debilidad siendo igualada con sensibilidad, como ser emocional), ejercer dominancia, control y seguridad; lucir con atributos masculinos, como una altura alta y cuerpo robusto (pero no gordo ni flaco).

Es aquí donde se encuentra un patrón; el machismo degrada a las mujeres como inferiores por su feminidad, ya que lo considera sinónimo de debilidad, y excluye y humilla a los hombres sensibles, ya que sensibilidad es un atributo femenino, y femenino es igual a débil. Por lo tanto, se concluye que el machismo va en contra de la feminidad.

Es por esto que el movimiento principal de la equidad de género es llamado feminismo; tal palabra no se refiere solamente a las mujeres, sino al objetivo principal del sexismo y el machismo, lo femenino. Si se dan cuenta, todos los insultos machistas hacía las mujeres las condenan por ser carentes de aquella poderosa masculinidad, mientras que todos los insultos hacía los hombres los humillan cuando carecen de masculinidad. Ambos sexos son tratados como menos por no cumplir sus roles pre-establecidos en la sociedad.

Todavía, ante todo esto, y pese a ser el machismo un orgullo masculino extremo, no está limitado a ser ejercido sólo por hombres; ¿cuántas mujeres no hay que hacen menos a aquellos que no cumplen con los requisitos de macho? ¿Y cuántas no hay que hacen menos a su propio sexo por tampoco caber en lo requerido para una mujer? La misoginia interna es algo más común de lo que parece, por más loco que sea.

En fin; este fue un escrito muy resumido y básico sobre el machismo en el hoy en día; ese del que pasa desapercibido, porque está tan establecido en los roles de la sociedad que no lo vemos. También fue una pequeña y primitiva introducción a lo que es el movimiento feminista, tema que abarcaré después más a fondo; se explica porque no es “humanismo” o “igualismo” como muchos argumentan que debería de ser; ya que tal movimiento protege y defiende la feminidad, no sólo a las mujeres.

Con este escrito, los invito a reflexionar sobre su tolerancia y su apertura de mente; procuren que estas nunca se vean comprometidas por estos prejuicios preconcebidos.

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1 Comment

  1. Ruben Fuentes 01/09/2017 at 5:06 pm

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