La democracia gringa y la totonaca también

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en La democracia gringa y la totonaca también 45

La democracia ejemplo en América hasta el martes era indiscutiblemente la Norteamericana. En ese juego de tradiciones centenarias y avances tecnológicos, los resultados de cada elección  eran perceptibles inmediatamente después del cierre de los centros de votación y apenas pasadas tres horas de que el último elector ejerciera su derecho, se sabía por anuncio del mismo y la fiesta en su centro de campaña quien ganaba esa elección.

El martes 3 de noviembre, los vecinos del norte amanecieron puestos y dispuestos a ejercer su derecho de elegir quien los gobierna en los siguientes cuatro años. La propuesta primera es la reelección del actual presidente Donald Trump, el irrespetuoso, grosero, mal educado, déspota y ridículo ente, que en los últimos cuatro años ha convertido a su País en centro de los enconos que tiene enfrentados a razas, particularmente blancos y negros retrayendo un problema racial que se creía superado. Igual el mal trato hacia migrantes que escogen al país de las oportunidades para realizar su sueño  de un mejor nivel de vidas para los suyos, sin más armas que la fuerza física aplicada en trabajos que ellos, los güeros, están lejos de desarrollar.

La otra parte de la competencia electoral, Joe Biden, demócrata, ex vicepresidente en la administración de BarackObama, de 77 años; quien llega al día D encabezando las preferencias de los electores represente todo lo contrario del primero. Atento, respetuoso, centrado, con propuesta de gobierno alejada de las ocurrencias populistas del orate aun presidente, es esperanza no solo del gringo bueno y productivo, sino de muchos que no podemos ignorar que cuando allá hay resfriado, acá se siente la pulmonía.

Al cierre de este despacho, Biden cuenta con 264 votos electorales.  Le hacían falta como a muchos locales un six, aunque este fuera de votos electorales. Solo seis asientos como le llaman a los puntos que aporta cada estado en el conteo final para determinar ganador electoral, lo apartan del anuncio oficial que le llamaría a ser el presidente número 46 en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica.

El sistema electoral de los vecinos no es la joya que nos decían, es falible está demostrado y con todo y Peje y su voto por voto, casilla por casilla al menos en esto; les llevamos ya delantera.

Para ganar los comicios en USA, se debe obtener la mayoría de los 538 votos electorales en disputa. El Colegio Electoral está integrado por 538 electores, cifra que está en vigencia desde 1964. La Constitución le asigna a cada estado una cantidad de votos electorales y el número de estos votantespor cada estado, es determinado por censo cada diez años. Esto quiere decir que los estados con mayor densidad poblacional tendrán mayor número de votos electorales.

Un candidato necesita un mínimo de 270 votos electorales (la mayoría) para ser elegido presidente. Si bien cada candidato apunta a la obtención de la mayoría de votos populares, la meta final es ganar la mayor cantidad de estados, especialmente aquellos con más votos electorales. Este sistema de elección ha dado como resultado que en ocasiones el candidato con más votos populares no sea electo presidente.

El gritón Trump, a sabiendas de que las encuestas nunca estuvieron de su parte anunció desde semanas antes del día de las elecciones su sospecha de fraude electoral—un presidente de la república hablando de fraude electoral ¿Le recuerda a alguien?—recurso utilizado por los populistas cuando se ven superados por los votos cuerdos de ciudadanos responsables.

Quizás para cuando usted lea esta colaboración los norteamericanos hayan despejado sus dudas y sepan si los sigue avergonzando su actual presidente, o regresan los buenos tiempos con Joe Biden.

Y AQUÍ TAMBIÉN HAY RUIDO ELECTORAL

La tarde del miércoles, un escrito de Ernesto Gándara Camou, hizo furor no solo en las redes, también en las notas periodísticas escritas y radio televisadas. En ella el bien querido Borrego comunica su decisión de renunciar a su militancia de 40 años al PRI, para buscar según sus propias palabras…“la construcción de una proyecto ciudadano donde cabemos todos…” y concluye: “Por estas razones he decidido comenzar una nueva propuesta para Sonora, que no sea un solo partido, tiene que ser algo más amplio, incluyente, con destino y con rumbo”.

Este hecho, sin duda alguna, acarrea incertidumbre en la nobleza que distingue a militantes y simpatizantes arraigados en el tricolor que no entienden, ni tienen porque hacerlo, las estrategias que las cúpulas y los acuerdos de partidos y grupos de interés realicen en la intención de competir  con miras a ganar los cargos públicos que define el voto de la ciudadanía.

Fuera del comunicado personal del Borrego, nadie más que huela a partido que se supone esta en la negociación de futura alianza o convenio de participación electoral, ha dicho esta boca es mía. Las reglas para establecer candidaturas comunes o coaliciones de partido están claramente establecidas en las leyes federal y local y está sujeta a tiempos para su realización.

Una elección sui generis como la que tendremos en 2021, aparte del acotamiento que impondrán los protocolos que previenen las actividades públicas en el combate y protección a la pandemia del Covid-19, incluirán sin duda alguna, nuevas estrategias que suplan entre otras cosas, la difusión de propuestas partidistas y de candidatos, aunque ahora pasa a segundo término la propuesta partidista y esta será suplida por la plataforma electoral que obligados por la ley deberán construir los coaligados.

Queda en el aire quienes irán en ese proyecto ciudadano de que habla Gándara. ¿Serán solo ciudadanos y organizaciones? ¿No irán partidos? Los que militen en X o Y hablando de miembros de partidos ¿renunciaran igual que lo hizo Gándara? Alguien, algunos habrán de socializar la idea para que la ciudadanía, los medios y cualquier interesadodespeje dudas.

Por lo pronto, el Borrego Gándara ya está en la pista, la posición ya está ocupada, no se le mira color pero de que tiene porras, las tiene y muchas.

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