Elecciones

Joaquín Robles Linares, Recientes No hay comentarios en Elecciones 36

En estos tiempos es fácil la opinión interesada, los juicios apresurados y la falta de rigor en el análisis. Los tiempos electorales han pasado,   lo que sigue es seguir fortaleciendo nuestra democracia, con defectos y quizá muy enclenque, pero nuestra.  Con su verborrea retórica  y placera,  con los juicios más diversos en relación a resultados,  con el desenfado del que se equivocó  y aun así pontifica.

Creo que  se deja lo central de lado, no es lo importante quien ganó o quien perdió, sino el mensaje que el elector nos está dando a todos, incluyendo a aquellos protagonistas que son periféricos,  esos que en ocasiones adquieren un nivel de intervención demandante, medios de comunicación y casas encuestadoras.

Así mismo  la  variopinta “opinocracia” nacional, que en sus mullidos sillones y  sesudos análisis se  equivocaron rotundamente, nadie vaticinó o pronosticó los resultados, una muestra más de la falta de seriedad en el estudio de los eventos políticos; el chisme contra la formación y la investigación.

El PRI ejecutó un esfuerzo enorme, los resultados no fueron los esperados, sin embargo creo que los obuses de los analistas deben dirigirlos a los gobiernos reprobados, y lo que es más importante, analizar con quienes “ganaron”, ya que algunos, si no la mayoría, son ajenos a Acción Nacional y al Partido de la Revolución Democrática.

Hagamos un pequeño ejercicio. Acción Nacional existe desde 1939, ha conquistado el poder presidencial en dos ocasiones, ha gobernado al país por  12 largos  años, dos sexenios completos, en política mexicana esto es una eternidad, ha dominado y conquistado gubernaturas en muchos estados,  ha formado parte de congresos locales,  contribuido con numerosos legisladores federales.

Sin embargo   hoy, en pleno 2016, tiene que recurrir a alianzas con un partido ajeno,  opositor histórico y antagónico rabioso a su origen ideológico.

Todo esto, para poder tener presencia en el mapa político nacional,  por si fuera poco, recurrir a los candidatos que el PRI no postuló por razones internas, la única manera de aspirar a ganar, la  forma de estar presente en regiones donde su trabajo no existe.

El utilitarismo como acceso al poder, nunca  la construcción de un proyecto propio acorde a su ideario y origen, trasladándose feliz e inopinadamente en el barco placentero de la modorra, ausentándose del  trabajo político permanente, el de la construcción y formación de estructura y cuadros auténticos, no es necesario, el PRI tiene de sobra.

Es cuestionable que después de tantos años, procesos políticos, renovaciones de leyes, conquistas de espacios de opinión, creación de instancias independientes, cuantiosas cantidades de recursos,   hasta el día de  hoy no tenga una armazón nacional propia y confiable.

Recurrir a candidatos externos, después postularlos sin importar el origen y trayectoria, luego festejar ruidosamente, como si los triunfadores  hubieran sido formados por el mismo Manuel Gómez Morín, francamente   es risible.

No entender que las alianzas se acaban al momento de la victoria, se agotan cuando se canta el resultado, lo otro y más importante, hacer gobierno, no tiene importancia, si no ahí está Mario López Valdez  o el mismo Gabino Cué, alianzas exitosas, gobiernos fallidos, tragedias sociales.

Del PRD no hay mucho que decir, con honestidad no entiendo que festeja,  es el gran vapuleado de las elecciones,  el partido que va en vías de extinguirse y convertirse en un partido bisagra más, dejar de ser uno de los trípodes de la Democracia Mexicana. La moderación es un buen consejo en estos tiempos de escaso análisis y ruidosa fiesta.

Para terminar; Veracruz es otro caso, festejar el triunfo con el candidato de la alianza  PAN –PRD es lo más parecido a un drama. Ahí creo que no hay nada que celebrar.  A fin de cuentas la Tragedia Griega nace de los bacanales.

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