¿Por qué nos gustan los deportes violentos? Del futbol americano al UFC

Mario Velázquez García, Recientes No hay comentarios en ¿Por qué nos gustan los deportes violentos? Del futbol americano al UFC 347

Dr. Mario Alberto Velázquez García

Academia Mexicana de Ciencias

 

En el duelo por la copa de Francia entre el París Saint-Germain y el Saint-Etienne, una de las promesas del futbol mundial, Kylian Mbappé recibió una fuerte barrida por parte del capitán del equipo rival Loic Perrin, quien por cierto disputaba su último partido como profesional. La jugada de Perrin no sólo quería detener el avance sino tenía la intención de lastimar al joven atacante. Mbappé estará fuera varios partidos importantes para su equipo por la agresión de un contrario que no tenía nada que perder.

En marzo del presente año, la peleadora polaca de Artes Marciales mixtas Joanna Jedrzejczyk disputaba el titulo mini mosca con la china Weili Zhang dentro de la liga/empresamás exitosa de este tipo de deportes de contacto: theUltimate Fighting Championship (UFC). La peleadora polaca recibió fuertes golpes en su cara, como resultado sufrió una hinchazón severa que deformó su rostronotablemente. Al término de la pelea tuvo que ser llevada de emergencia a un hospital.

Varias preguntas surgen de las anteriores escenas: ¿Por qué disfrutamos de ver este tipo de espectáculos? ¿Por qué mujeres y hombres deciden arriesgar su salud para practicar estos deportes? ¿Por qué en uno de los periodos más pacíficos de la historia de la humanidad las sociedades alientan y premian este tipo de actividades violentas? La sociología puede ofrecernos algunas pistas para responder a estas preguntar, particularmente el trabajo de Randall Collins, “Violencia: una teoría micro -sociológica”.

Al analizar los deportes desde una perspectiva de la sociología de la violencia Collins propone tres tipos: 1) “combate organizado por etapas” donde existen dos rivales (individuales o por equipos) despliegan estrategias defensivas u ofensivas; 2) “concursos paralelos”, en ella los individuos o los equipos buscan de manera separada alcanzar una meta (carreras, ciclismo, natación, etcétera); 3) “exhibiciones de habilidades”, en ella un individuo o equipo muestra ante los jueces su dominio de una técnica o disciplina deportiva (gimnasia, clavados, patinaje artístico, nado sincronizado, etcétera).

Por el espacio de los artículos sólo nos centraremos en el primer grupo, donde se ubica la mayor parte de los deportes donde existen algún tipo de contacto físico. Esto abarca desde el futbol americano, el futbol soccer, pero también el box, beisbol y las artes marciales mixtas. En estas competencias el objetivo central es, finalmente, dominar al contrario logrando llegar a la meta, portería o base del rival, o controlar físicamente por medio de alguna técnica o dejarlo fuera de combate (noquear).

En estos deportes de combate organizado por etapas, la violencia dentro de la competencia es un ingrediente importante de las partes climáticas del juego; los despliegues de fuerza para el control del rival son algunos de los momentos más ansiados por los espectadores. Sin embargo, no se trata de una violencia descontrolada sino una que ha sido claramente reglamentada, (en algunos con más control que en otros), pero donde los mismos actos violentos son parte de una coreografía que requiere de la participación y colaboración de los dos grupos.

Al tratarse de competencias donde se busca el control del rival con el objetivo de ofrecer un espectáculo, la actuación de los deportistas está en interacción con la reacción del público. En todos los deportes de combate organizado existen ciclos, etapas donde se presentan puntos de ruptura donde puede cambiar la dinámica y el deportista o equipo lograr el dominio sobre el contrario. A estos cambios Collins los llamó “excesos de energía”, porque es el punto donde uno de los equipos comienza a asumir una actitud de derrota, menor capacidad y sentimientos de cansancio, mientras el otro equipo toma el “control del momento”, es capaz de una concentración mayor en sus movimientos y siente que sus fuerzas regresan y aumentan.

Los deportes violentos nos fascinan, como espectadores, porque nos permite ser testigos de situaciones violentas a las que muy probablemente no nos gustaría tomar parte, pero que nos fascinan no sólo por el mismo acto, sino por la narrativa que se genera a su alrededor: dos contendientes (individuos o equipos) que realizan toda una serie de entrenamientos y preparativos previos para tomar parte en la competencia. Una vez en ella, la posible victoria de último momento, una lesión, el surgimiento de un héroe nuevo o la ratificación de la figura consagrada o su caída, generan un correlato que nos permite identificarnos humanamente con los distintos destinos de cada competencia: los perdedores o los vencedores tienen sus seguidores.

La violencia controlada de las competencias modernas permite a los deportistas probar su valor y capacidad sin que esto tenga consecuencias fatales para cualquiera de las dos partes. Desde los tiempos del imperio romano, la peligrosa profesión de gladiador podía ser un camino a la libertad y a la acumulación de extraordinarias ganancias. En un estudio se calculó que uno de los deportistas mejor pagados en la historia del mundo fue el gladiador conocido como “el español”, (nombre usado en la película con nombre homónimo) quien gano exorbitantes sumas de oro. La promesa de éxito social y económico de los deportes modernos es una explicación razonable de por qué tantas personas buscan dedicarse a ello a pesar de los riesgos.

El caso de the Ultimate Fighting Championship (UFC)merecería un artículo por separado, pues se trata de una relativamente moderna competencia deportiva, que usa a diversas artes marciales, boxeo y lucha libre, donde uno de los principales atractivos es precisamente el nivel de violencia permitida. Esta búsqueda por presenciar violencia “real” está relacionado con el argumento central del libro de Chuck Palahniuk “El Club de la pelea” donde un hombre cansado de su vida moderna de consumo y trabajo inicia una organización secreta donde todos los participantes tienen que formar parte de combates violentos. La experiencia de la violencia y las marcas que esto deja (cicatrices y moretones) son llevadas con orgullo como muestras de que uno ha tomado control de su propia vida. La UFC nos permite ser voyeristas de este club de la pelea moderno y paradójicamente de pago por evento.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top