De la línea 12 del metro al tren maya. No todo lo que parece es un Estado

Mario Velázquez García, Recientes No hay comentarios en De la línea 12 del metro al tren maya. No todo lo que parece es un Estado 111

Dr. Mario Alberto Velázquez García

Academia Mexicana de Ciencias

 

El gobierno federal suma su segunda semana negra. Esta ves arrastrado por la caída de una sección de la línea 12 del metro, la mal llamada “línea dorada”, con el resultado de 25 personas muertas. La reacción inmediata del presidente y su equipo, en la búsqueda de “contener los daños”, ha sido el asilar al presidente de esta desgracia. Contra las costumbres de los jefes de estado de México y de otros países, el mandatario no acudió a la zona del colapso o a los hospitales para verificar el estado de salud de los heridos. La razón esgrimida es que al presidente “no le gusta tomarse fotos” (supongo que las que no le convienen).

El intentó de alejar al presidente y la 4T del accidente resulta sumamente complicado, dado que tres de sus principales cuadros (dos de ellos tapados anticipados a la próxima candidatura presidencial) están directamente relacionados con la construcción y operación de esta línea: Marcelo Ebrad, Claudia Sheinbaum y por último Mario Delgado, presidente de Morena. No obstante, el partido y el gobierno, que ha dicho, (como siempre pasa), que no “construirá culpables” ya está en la elaboración de uno: el ex jefe de gobierno de la ciudad, Miguel Ángel Mancera. La maroma argumentativa que permite sostener que una autoridad es laúnica responsable de la acontecido en el metro, a pesar de que este desempeño su función en un periodo intermedio entre los dos principales gallos del presidente, escapa a mis capacidades. Es necesario creer en ovnis, que Juan Gabriel sigue vivo y los poderes multi curativos de los calditos en las mañanas de cruda para poder aceptar esto.

La oportunidad única del gobierno federal y de la Ciudad de México para demostrar su compromiso con la justicia se está diluyendo en la repetición de las viejas prácticas: los funcionarios encargados dando explicaciones que los exculpan, la creación de una comisión de expertos nacionales e internacionales que auditarán lo sucedido (resultados que se presentarán convenientemente después de las elecciones) y que las investigaciones llegarán al “fondo”, “tope donde tope”. Un único hecho es aquí incontrovertible: este no fue un “accidente” sino un acto criminal de corrupción. Esta, la corrupción, es una práctica que se ha institucionalizado al punto de que presenciamos una “banalidad del mal” donde nadie siente ninguna culpa o la vergüenza moral que lo lleve a renunciar: nadie es culpable hasta que lo diga la máxima autoridad.

Esta obra, aunque parezca alejada y muy distinta al tren maya comparte, desde el punto de vista de James Scott las características de las obras realizadas desde la hiper modernización de aquellas autoridades que buscan comportarse “como si fueran estados”. Es decir, son obras planeadas e impuestas por un gobierno (el PRD en la ciudad de México y Morena en el caso del tren Maya) que piensa ser el único capaz de decidir cuál es la forma de generar el desarrollo de una zona y su población. Para ello, utilizan su capacidad discrecional de torcer o de plano violar una serie de reglas (de construcción, ambientales, derechos de consulta, propiedades de los terrenos, etcétera) para lograr su obra. ¿De qué otra manera explicar que la línea 12 del metro ha sido la más auditada y revisada, y, sin embargo, nadie pudo detectar los fallos estructurales de esta “ballena” o que a pesar de los amparos ganados por diversas comunidades en Yucatán contra la construcción del tren Maya continúe su curso? Finalmente, dice Scott, esta operación de autoridades que buscan aparentar ser un estado sólo es posible en un ambiente donde la sociedad civil es débil o ha sido coartada por la fuerza o cualquier otro medio por la autoridad.

Creo que no es hacer ningún spoiler decir que ningún alto miembro de Morena será acusado por ningún delito relacionado a la operación de la línea 12 del metro y que mientras dure el gobierno federal actual la obra del tren maya continuará a pesar de la creciente oposición de poblaciones locales y de grupos ecologistas. El parecer un estado, no los hace ser uno.

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