500 años de protestantismo en la historia de México

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Este 2017 se cumple medio milenio de que irrumpió el fenómeno del protestantismo religioso en Europa, infiltrándose y asentándose desde entonces en diferentes países y continentes, haciéndolo uno de los acontecimientos más coyunturales y trascendentes de la historia de las ideas de la humanidad.

De seguro ni el mismo Lutero se imaginó lo que su simbólico acto de pegar sus 95 tesis de protesta al estado que guardaba la entonces iglesia católica, en la pared de la iglesia del castillo de Witenberg, en la hoy Alemania en 1517, habría de desencadenar.

Sus reclamos a una iglesia católica a la que percibía desorientada y mercantilizada ante la venta de indulgencias, a la par de otros señalamientos sobre su institucionalidad, legitimidad y fidelidad doctrinaria, entre otras críticas que manifestaba el hasta entonces religioso agustino, habrían de desatar lo que conocemos como la Reforma Protestante, que no puede dejar de entenderse como un fenómeno de causas religiosas, intelectuales y políticas que fue aprovechado para deformar el mapa de Europa inicialmente con el consabido efecto que ello acarrearía.

La imprenta fue el mejor aliado de la tesis luterana de leer a la Biblia de forma individual para a partir de ahí, generar el vínculo esencial con Dios y semejantes. Religión y Tecnología.
Mucha agua ha corrido debajo del puente de los tiempos de esos años a la cuenta.

La cartografía del mundo, sobre todo en lo cultural y económico, se ha rediseñado desde entonces para dar a luz a uno de los principales vástagos de la Reforma: el liberalismo, mismo que devino en el nuevo vehículo con que la humanidad occidental abandono el agónico post feudalismo reinante en esa era.

A la Reforma siguió la Contrarreforma que abanderada y subsidiada por España y sus colonias transoceánicas, Nueva España y sus riquezas incluidas, hubo de ser la respuesta del mundo católico a esta ruptura del establishment político que amenazaba con derrumbarse ante el avance de las rebeliones centroeuropeas al papado y alianzas que por Roma pasaban.
Este es la herencia que México recibe en 1821 en que se independiza del desgastado imperio español.

No obstante la prohibición hacia cualesquier otra religión que no fuera la católica y de ser México una nación histórica y absolutamente católica, en el país existieron de siempre pequeñas expresiones de protestantes, que no protestantismo pues la inquisición imponía y depuraba a los que se atrevían a manifestarse.

Documentados están en archivos e investigaciones recientes, este tipo de casos que no impidieron que extranjeros como James Thompson en 1827 y el ex soldado norteamericano de la guerra de 1847 Julio Provost anduvieran predicando y organizando las primera células protestantes en nuestro país, bajo el solapado disimulo del ala liberal que veía en ello un arma contra sus adversarios conservadores.

El liberalismo requería de eso: libertades y tolerancia para echar raíces y México no iba a ser la excepción.

Por eso la estructura de la iglesia católica en nuestro país – y su gran concentración de bienes, recursos e influencia– habría de ser el más importante valladar que había que regularizar para atraer la inmigración y sobre todo sus capitales financieros en el proceso de abrir a México e incorporarlo a los nuevos circuitos comerciales y de ideas más igualitarias y democráticas de la época.

La guerra de reforma mexicana entre conservadores y liberales, es en el fondo y al mismo tiempo, una guerra de contenido ideológico, donde el aspecto teológico no es lo trascendental. Se trata realmente de más anticlericalismo que anti religión.

Las leyes de reforma son varias y de diferente ángulo, pero todas buscan liberar las ataduras historias que obstruían, a juicio de los liberales por supuesto, las amarras que mantenían en el retraso y la desigualdad al país.
En ese sentido es con la ley de 4 de diciembre de 1860 que permite la exteriorización del culto protestante en nuestro país — teniendo como contexto al resto de leyes emitidas entre 1859 y 1863, incluida la Ley Juárez sobre la nacionalización de los bienes del clero — como se puede dar por formalizado el nacimiento de las iglesias protestantes de corte evangélico en nuestro país.

Desde entonces y a partir de la victoria del bando liberal con Juárez a la cabeza y posteriormente Lerdo de Tejada como continuador, el protestantismo es una realidad presente en México.

Para unos, el protestantismo es disolvente de la unidad nacional que el catolicismo de estado aseguraba y trampa de la mexicanidad a favor de intereses extranjeros. Para otros, el antídoto contra la concentración de poder de las elites mexicanas y una forma de re-adoctrinar al mexicano en una religión más productiva y menos contemplativa.
500 años de protestantismo. Ni Calvino se imaginó lo que habría de pasar en México y el mundo.

Benjamín L. Gaxiola
Noviembre de 2017

Author

Benjamin Gaxiola Loya

Benjamin Gaxiola Loya (Hermosillo, Sonora, 16 de Marzo de 1970) es Profesor Universitario desde hace varios aÒos. De formacion Abogado e Historiador se ha desempeÒado ademas de la docencia y la abogacia, en el servicio publico y como asesor en el Poder Legislativo. En la administracion publica ha colaborado desde la Presidencia de la Republica y la Secretaria de Educacion Publica hasta la Secretaria del Ayuntamiento de Hermosillo recientemente, asi como en la Camara de Diputados del Congreso de la Union en la pasada legislatura y en la Camara de Diputados del estado de Sonora aÒos atras. Ha sido columnista en diferentes medios de comunicacion escritos de la localidad asi como analista en radio y television. De igual forma ha sido Secretario de la Sociedad Sonorense de Historia, A.C. asi como capacitador en tematicas educativas, politicas e historicas en distintas instituciones del sector publico y privado del estado.

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