50 de la huelga UNISON

Benjamin Gaxiola Loya, Recientes No hay comentarios en 50 de la huelga UNISON 171

50 años del mas importante movimiento universitario que la Universidad de Sonora haya sufrido y la sociedad sonorense de entonces presenciado. 50 años de una huelga y toma de rectoría por parte del estudiantado de esos álgidos años.

Medio siglo de una protesta que inicio por razones de disciplina académica y acabo desembocando en una abierta participación política anti sistémica, en el marco de la sucesión por la gubernatura de 1967.

En el primer trimestre de este 2017, se han cumplido 50 años de la más radical de las protestas que la Universidad de Sonora ha incubado.
Una rabia estallada desde ese espacio de libertad y reflexión de ideas, doctrinas e intereses que representa la ínsula del campus universitario.

Como nunca la UNISON fue campo prodigo donde florecieron el derecho a manifestarse y tomar partido en contra del partido que imponía la candidatura del diputado federal Faustino Félix Serna.

Más que pro Fausto Acosta Romo o pro Enrique Cubillas – los otros dos aspirantes a la nominación para el sexenio 1967-1973 – bien pudiera decirse que se trataba de una explosión de rechazo del gremio estudiantil, que luego se generalizaría en gran medida al resto de la población, a lo que representaba el viejo régimen y sus cábalas del tapadísimo e imposición, antidemocracia, autoritarismo y control de la vida pública del país y la entidad.

La turbulenta década de los años 60´s y su artillería de rechazo a lo tradicional y de exploración de lo revolucionario, moderno, vanguardista, incluyente, comunal.
El involucramiento de una parte significativa de la planta estudiantil y del profesorado al litigio por la candidatura del PRI de ese año, devino en desencanto y rechazo una vez que se supieron las palabras mayores a favor de Faustino.

Se había involucrado la UNISON en asuntos de orden políticos electorales y el grado de politización adquirido rebasaba los cauces del mero debate intelectual intra-muros y pasaba a la ofensiva haciéndose militante desde la oposición a recién ungido.

A la violencia contra su candidatura, Faustino Félix respondió con la violencia. La ola verde — grupos de porros y golpeadores armados y provenientes en gran medida del sur del occidente del país –fue importada al estado para acallar por la fuerza y la intimidación a una sociedad sonorense que se despertaba de su letargo por las cuestiones políticas. Golpes, desaparecidos y hasta muertos fue el precio a pagar en ambos bandos.

Hubo huelga de hambre de estudiantes y toma de las instalaciones de la universidad. También hubo desalojos, ordenes de aprehensión y represalias contra los búhos insurgentes que demandaban apertura y liberalización del sistema-gobierno.

El 27 de septiembre de ese año renuncio el Rector Moises Canale. Una canallada lo obligaba a dejar el timón de una Universidad convulsionada y reacia a retomar el camino de los estudios. Nunca se aclaró la villanía sufrida en su contra. Un agravio hecho mancha en la historia de nuestra universidad.

Como nunca, los sonorenses vieron con solidario reconocimiento el activismo de sus hijos universitarios. No se ha vuelto a repetir tamaño fenómeno.

Gano Faustino las elecciones. Entro cuestionado, salió ovacionado por gran parte de ese electorado que lo repudiaba durante su campaña por la gubernatura del estado. Mucha obra pública, política de acercamiento y respeto a las oposiciones fueron la clave.

El 67 sonorense fue un estallido social en el ropaje de un experimento político que venia desde 1961. Los intentos de flexibilizar los procesos de selección de sus candidatos, habia hecho estremecer el andamiaje tradicional del PRI y lo habían obligado a recular. Ambos sucesos se hermanaron y demostraron lo riesgoso que era el que se involucraran la ciudadania en ello.
Tlatelolco vino a darle el tiro de gracia a la expectativa de reformas desde adentro.

La consecuencia serian años de violencia callejera, escepticismo en las instituciones de gobierno y su clase política y guerrilla en las calles y en el campo.

Ese fue el verdadero costo que se escondía detrás de esos fenómenos sociales mal enfocados y peor atendidos: la radicalización de las demandas y la radicalización de las respuestas.

Vendrían años de un difícil convivio para el país y el estado, que las reformas políticas y paulatinas de los años setentas y ochentas habrían de distensar.

Hoy la UNISION parece despolitizada o desideologizada. Son otros tiempos y condiciones pero no hay que confiarse. El elemento joven es por naturaleza flamable y volátil en sus reacciones. En 1967 se incendió la pradera de la noche a la mañana.

50 años de historia de la huelga universitaria de 1967. Lecciones presentes.

Benjamín L. Gaxiola
Octubre de 2017

Author

Benjamin Gaxiola Loya

Benjamin Gaxiola Loya (Hermosillo, Sonora, 16 de Marzo de 1970) es Profesor Universitario desde hace varios aÒos. De formacion Abogado e Historiador se ha desempeÒado ademas de la docencia y la abogacia, en el servicio publico y como asesor en el Poder Legislativo. En la administracion publica ha colaborado desde la Presidencia de la Republica y la Secretaria de Educacion Publica hasta la Secretaria del Ayuntamiento de Hermosillo recientemente, asi como en la Camara de Diputados del Congreso de la Union en la pasada legislatura y en la Camara de Diputados del estado de Sonora aÒos atras. Ha sido columnista en diferentes medios de comunicacion escritos de la localidad asi como analista en radio y television. De igual forma ha sido Secretario de la Sociedad Sonorense de Historia, A.C. asi como capacitador en tematicas educativas, politicas e historicas en distintas instituciones del sector publico y privado del estado.

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