Ya basta de violencia, no es camino

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Ya basta de violencia, no es camino 27

Los crímenes contra periodistas mantienen un clima de intranquilidad social y generan hacia el exterior opiniones graves en contra de la seguridad a que tenemos derecho quienes vivimos en esta sociedad.  Del 2000 a la fecha han sido asesinados  107 periodistas de los cuales 34, han sucedido en el sexenio de Enrique Peña Nieto, en varios estados de la república. Sobre todo en Veracruz, Tamaulipas y Sinaloa. Seis de estos crímenes corresponden a lo que va del presente año.

En los sistemas dictatoriales, de dominios plenos de vidas y acciones, los crímenes tienen que ver con el uso del derecho a la información que contra los malos gobiernos emitan quienes se dedican al interesante pero peligroso oficio o profesión del periodismo. Yo estoy seguro que en México no es el caso.

La debilidad en el prestigio gubernamental, es cuestión de inmoralidad ha generado la corrupción y malos servidores públicos y que han puesto en un brete el punto medio que árbitra  y determina lo mejor para la sociedad. Esto, los grupos delincuenciales que han crecido en número y capacidad perversa para operar, lo saben, lo tienen estudiado e impunemente operan, al fin que los gobiernos en el juicio social serán culpados ya por omisión, por escasa estrategia de seguridad, por falta de combate a los malandrines o simplemente porque a algunos les conviene seguir culpando al gobierno de todo lo malo que nos suceda.

Internacionalmente se nos ha calificado como uno de los países más inseguros del planeta. Estamos sobre Venezuela que en una sola campaña de ciudadanos contra dictadura y en pocas semanas, acumula más de 40 muertes en las calles, por balas perdidas, por golpes y por excesos en el trato de la  milicia contra ciudadanos.

En estados unidos nadie culpa al gobierno cuando desequilibrados mentales con metralletas y otras armas de alto calibre, escogen centros comerciales, escuelas, Iglesias, parques recreativos y otros centros de congregación masiva para cometer crímenes múltiples y si usted se fija, siempre muere el paranoico  causante de la tragedia y colorín colorado el cuento se acabó. Nadie se ocupa de decir quien le habilito y porque las armas, si hubo o no más implicados en la acción y cual fue realmente el motivo de la mala acción, dejándolo hasta el nivel de problema psicológico. Sin embargo en el caso de México, ellos—los gringos—son los primeros en poner el grito en el cielo, ocultando hipócritamente la parte de culpabilidad que les corresponde, al vender de manera ilegal y desordenada  cualquier tipo de arma a grupos delincuenciales  o malandros en lo personal.

Cualquiera diría porque en el caso de periodistas la noticia alcanza las más altas difusiones y comentarios tanto en medios de comunicación como en el mismo gobierno y esto no es difícil de entender. El derecho a la información y la tan llevada y traída libertad de expresión es baluarte de un sistema de vida democrático. No es que la vida de un periodista valga más que la de un párroco que también han sido asesinados—o un alto industrial o comerciante, un policía o un soldado; o cualquier cristiano en condición de calle—así llaman ahora a los sin hogar, indigentes o miserables que pululan por las calles buscando restos de comida en botes de basura y algún rincón en donde pasar la noche; pero por razones ya expuestas son vidas mas observadas por ser leídas, estar en todo.

El luto en México dejo de ser hace tiempo una circunstancia propia de quienes por enfermedad o accidente perdíamos un ser querido. Hoy es sorpresa que reciben los padres de estudiantes, la esposa del policía, la madre del soldado que viviendo en un estado del sur, sabe que su hijo está en comisión en cualquier parte pero a kilómetros de sus brazos y cuidados. No deja de impresionar la muerte de un joven enfermero aquí en Hermosillo que tuvo la mala fortuna de toparse con un poseído del demonio que lo asesina a machetazos.

El vicio que inicia en el consumo del alcohol, no lo propicia el gobierno. Es una de las tantas libertades con que contamos para diversión propia. Luego que del alcohol pasan a estupefacientes, inhalantes e inyectables tampoco sigue siendo promoción gubernamental, aunque ya invadan esferas prohibidas y combatidas ya que son actividades del crimen organizado. En nuestros hogares gobernamos cada quien que adopte por naturaleza la jefatura del hogar sea mujer u hombre quien lidere el espacio y somos en todos los casos los primeros responsables de lo que este por venir. Si es bueno, bendición y bondad en las personas; si es malo buscamos al culpable que no metió a la cárcel al tirador que comercializo la droga que embruteció al individuo, o quien no supo promover las suficientes fuentes de empleo que de trabajo al joven y lo alejara del ánimo de robar para cubrir sus necesidades.

Un ejemplo de la degradación que vivimos la vi en Agua Prieta. Hace un par de años las empresas maquiladoras requería entre las obligaciones para contratar obreros, un antidoping. Resultó que de cada seis analizados, cuatro eran positivos y de estos cuatro indistintamente podrían ser mujeres u hombres. Las necesidades de las empresas por trabajadores aumentaron, los jóvenes sin trabajo en ambos sexos, también era considerable. La solución fue, eliminar el requisito por urgencia de trabajadores, bajo riesgo compartido entre empresa y trabajador.

Con todo esto quiero aterrizar mi participación diciendo que no todo es gobierno, el 60 % por aportación de la persona y de sus familias. Nuestra sociedad está en crisis y ya hasta se cometen crímenes como una forma de empleo. Quienes ordenan los crímenes, deben ser localizados con trabajo de urgente inteligencia en los cuerpos policiales, quienes operan como trabajadores del crimen deben ser denunciados como una forma de ir saneando nuestro medio ambiente. Yo lamento como la mayoría de los mexicanos la muerte estimulada por perversos y malosos en cualquier persona y entiendo los riesgos que vivimos todos en estas condiciones.

¿Los gobiernos son responsables de todo en una sociedad? Sí, cuando la sociedad  también es responsable y asume su obligación de honestidad y orden.

A SUS ORDENES EN oscarhpaco@hotmail.com y Twitter @Paco Barrera

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