Un héroe va a morir

Jean Meyer, Recientes No hay comentarios en Un héroe va a morir 8

“Oleg Sentsov se encuentra hoy entre la vida y la muerte, pero vuestra influencia y fidelidad a los principios de los derechos del hombre nos dan todavía esperanza”, escriben al presidente francés, el 6 de agosto, los rusos Andrei Zviaguintsev, cineasta, y Ludmila Ulitskaia, novelista. El presidente Macron planteó dos veces el asunto al presidente Putin que se quedó de hielo. Sentsov se encontraba ya en su 80 día de huelga de hambre. Hoy, 9 de septiembre, 117 días han pasado.

Oleg Sentsov, cineasta de 42 años, reconocido por su película Gamer, padre de familia, nació en Simferopol, Crimea, entonces provincia de Ucrania (hasta su anexión de 2014, decidida por Putin). Sentsov fue arrestado por la Seguridad rusa (FSB) poco tiempo después de dicha anexión, contraria al derecho internacional, porque seguía en Crimea, protestando contra la situación. Las autoridades rusas le impusieron una nacionalidad rusa que él no reconoce, lo que les permite juzgarlo como ciudadano ruso “terrorista”. Al final de un proceso ficticio, en el cual la acusación descansaba en declaraciones de dos co-acusados que afirmaron públicamente que los habían torturado para lograrlas, fue condenado a veinte años de campo de trabajo, en el presidio de Labytnangui, al Norte de Siberia. Por “organización y participación de un grupo terrorista”. Sin pruebas. Como Yuri Dmitriev, historiador de Carelia, analista de las purgas estalinianas, acusado sin pruebas de pedofilia. Como el último defensor de los derechos del hombre, presente en Chechenia, Oyub Titiev, condenado por tener, supuestamente, marijuana en la bolsa.

El 14 de agosto, un centenar de personalidades artísticas del mundo entero firmaron una petición: “Hay que actuar pronto para no dejar que muera Oleg Sentsov… Hoy un cineasta se muere porque es un disidente. Amenazado por sus ideas, como Vasili Grossman, Alexander Solzhenitsyn y cuantos más bajo el régimen soviético… En nombre de la libertad artística y de la libertad de expresión, pedimos de nuevo la liberación inmediata de Oleg Sentsov”. Firman, entre muchos, Almodovar, Costa-Gavras, Cronenberg, Amat Escalante, Wim Wenders, Ken Loach, Mike Leigh, Dardenne, Francoise Nyssen (a título personal, es Ministro de la Cultura en Francia), Slavoj Zizek.

El poder ruso no se mueve. El presidente Putin no concede gracia no pedida por el “culpable”, tal es la respuesta a las proposiciones y solicitudes del presidente francés. Así es en la legislación rusa. La madre del preso escribió a Putin para pedirle que indultara a su hijo, pero como Sentsov se niega a pedir la gracia por un delito que no ha cometido, no habrá tal. ¿Incluirlo en un intercambio de presos rusos en Ucrania y ucranianos en Rusia? Moscú dice que no se puede porque Sentsov es “ruso”. Contra su voluntad, pero eso no le importa al Kremlin. ¿Que la Unión Europea y los Estados Unidos presionen? Es cierto que, en otras ocasiones, Vladimir Putin ha sido sensible a las manifestaciones de la opinión internacional y de los gobiernos: el magnate Mijaíl Jodorkovski, las muchachas de Pussy Riot, incluso el piloto ucrania Nadia Savchenko han sido liberados antes de cumplir su pena. No sé que tanto hayan presionado las potencias, a excepción de Emmanuel Macron, pero el presidente ruso ha de considerar que al no ceder hará entender al mundo que todos los inconformes con la anexión de Crimea conocerán la misma suerte.

¿Cuestión de principio para Putin? Ciertamente. Debería ser cuestión de principio para nosotros y le agradezco al director Amat Escalante que se haya levantado la voz de México en ese combate por los derechos del hombre y la libertad. El presidente ruso ha hecho lo que quiso en Chechenia, Abjasia, Osetia del Norte (hace diez años, la guerra contra Georgia), la Ucrania oriental, Crimea, Siria. Cuenta, una vez más, con la debilidad de las reacciones occidentales.

Al cumplirse los cien días de huelga de hambre de Sentsov, la Unión Europea pidió su liberación inmediata y la de los otros presos políticos ucranios. Para Rusia, no hay presos políticos, solo delincuentes y criminales. Al día 110, teníamos 15 días sin noticias del preso y su abogado espera una cita a mediados de septiembre…

jean.meyer@cide.edu

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