Un gobierno para todos los sonorenses

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Un gobierno para todos los sonorenses 10

En verdad vale la pena comentar del esfuerzo de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano de llevar a los municipios lo que es posible invertir en ellos, en estos tiempos en que, la centralista política de austeridad republicana se hace en las mulas de mi compadre y no en las mías; le digo porque.

El gobierno federal y su innovadora— e invisible—refundación del sistema de gobierno federal que no se ve, pero se siente en sentido negativo al interés popular. Una primera acción del actual presidente de la república fue decretar una austeridad mal entendida, que limita y hace daño a políticas publicas asistencialistas y obligatorias a ese gobierno; que decide repartir dinero a la población vulnerable y no tanto; más con afanes electoreros de futuro que de Madre Teresa de Calcuta.

Para muestra basta un botón. Por ejemplo, las protestas de médicos en servicio profesional que perciben apoyos menores a los que los ninis—los que no estudian ni trabajan—reciben mensualmente. Igual los hospitales de especialidades como lo es el de atención a niños con cáncer en la ciudad de México, que carecen de elemental medicamento que aunque el Secretario de Salud del gobierno federal dice que no impacta, padres de familia y médicos responsables aseguran que son vitales para el tratamiento infantil y que decir de las guarderías para hijos de madres trabajadoras y otras tantas que pudiera llenar este espacio que tan generosamente me asigna el Maestro y tocayo Chapo Romo.

No sería justo si dejase de reconocer que se están dando pasos insisto, en lo asistencial, no en la remediación de los males, que benefician a estudiantes becados, adultos mayores que reciben sus pesitos bimensuales, que algunas veces se encaminan a comprar los medicamentos que no tienen los hospitales de gobierno que los asisten…Ah! Y las personas en discapacidad para ingresar al mundo productivo, que aunque muy lenta su llegada a la justicia revolucionaria, de cada tres ya uno recibe su depósito en la cuenta bienestar a su nombre. Ojala pronto tres de tres disfruten igual del apoyo prometido.

Pero mi tema hoy son las intensas giras de trabajo de la gobernadora Pavlovich, que en un día hasta ocho municipios encadenados ha visitado con diversos propósitos si de apoyos a sus pobladores se trata. Por ejemplo, entrega de autobuses escolares, patrullas, ambulancias; acciones de vivienda, becas, entrega de obras que fortalecen la infraestructura urbana de cada municipio y muchas otras que la prensa estatal a diario informa.

Les decía que en esa condena a aceptar como nuevo sistema de vida nacional la pobreza franciscana, previa lectura de la cartilla moral que grupos religiosos nos harán llegar a nuestros domicilios para obligarnos a portarnos bien y respetar sobre todo a ya saben quién, a los primeros que impacta son los municipios y los estados, ya que los recursos económicos que les correspondían, por voluntad unipersonal del que manda; se limitan sin importar los razonamientos que nuestros ancestros plasmaron para dar vida al pacto federal que nos convierte en república confederada entre 32 estados y el ex distrito federal ahora reducido a Cd. de México.

Vuelvo al tema antes de convertir este coctel de letras en un platillo más enredado que la sopa maruchan. El nuevo sentido que la gobernadora del estado le ha dado a la presencia del titular del poder ejecutivo, sobre todo, hace sentir la presencia de esta responsabilidad al alcance de todos los sonorenses, por grande o pequeño que su municipio sea, o en razón de la distancia y dificultad geográfica para asistir a ellos.

Claudia Pavlovich, no solo está enterada de los asuntos cotidianos de su gobierno. Conoce puntualmente la problemática de cada uno de los setenta y dos municipios que lo integran. Sabe de sus gentes, identifica a Don Nacho, al Pancho, al zurdo o la María; o a la señora que ha hace burritos en determinado pueblito. Es innegable el afecto y confianza que provoca entre esa población. Como hija, esposa y madre, no tiene ningún conflicto para entender sin ambages la emoción y sentimiento de quién se acerca en busca de una solución a su problema.

CPA está demostrando que ser gobernadora no es repartir dineros públicos, sino administrarlos y bien; pero sobre todo la importancia de atender al ciudadano y escucharlo. A lo posible le dice de inmediato que sí y gira la instrucción allí en el campo y lo difícil lo enfrenta diciendo porque es un trámite mucho más lento, pero no imposible.

A cada una de las presidentas y presidentes municipales, la gobernadora los trata sin preferencias de siglas partidistas y esto públicamente lo demuestra en la confianza para cada quien. Su respeto a la autonomía municipal es clara y declarada, lo que la convierte en gobernadora de y para todos los sonorenses.

Mi despacho de hoy, lo dedico a la gobernadora en razón de reconocer el poder de la capacidad política, la perspicacia de quien gobierna con recursos escasos y el poder de un género sino rechazado en el pasado, si limitado en la oportunidad de encabezar responsabilidades de primer orden.

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