Un elogio a la clase media

Jorge Murillo Chísem, Recientes No hay comentarios en Un elogio a la clase media 20

Hoy, la clase social en México que más se preocupa por la corrupción es la clase media, de donde salen, por ejemplo, los educadores. Nuestros maestros, mal pagados pero pese a ello activos, encarnan los valores de la clase media.

He aquí un oficio “espiritual” si es que lo hay. Por un sueldo mísero, el maestro tiene en sus manos el recurso más olvidado de nuestro país: el recurso humano. Es por ello la importancia de hacer una buena reforma educativa.

Por una paradoja de la historia, los docentes simbolizan la revolución que está ocurriendo en México a pesar de las dificultades económicas: La ampliación constante de las clases medias.

No porque “ganen” más sino porque “saben” más. Es que hay otra manera de caracterizar a la clase media, no por el ingreso económico sino por el grado de educación de sus integrantes.

Veamos la lección histórica de Cuba en los últimos 50 años. A la inversa de otros regímenes totalitarios, Fidel Castro permitió de Cuba un poderoso movimiento emigratorio. Como consecuencia, miles de cubanos que formaban la clase profesional y empresaria abandonaron la isla. Sólo quedó en pie el déspota y el pueblo anónimo, sin mediadores entre ellos.

Cuba, además, es una isla. No tiene fronteras penetrables como en Europa o en América del sur. Allí llegan o se van sólo los que quiere Raúl Castro. Su eficacia totalitaria ha sido ejemplar: no quedan rivales. Al pueblo le dio su hermano Fidel lo que antes no tenía: salud, alfabetismo y orgullo nacional. Sin una clase media de intelectuales y burgueses que pudieran rebelarse. ¿De dónde, pues, vino la rebelión?.

Acuérdese usted, estimado lector, quiénes fueron los que se rebelaron en México contra don Porfirio Díaz: empresarios burgueses como Francisco Madero en Coahuila que alborotó a miles de mexicanos con su libro La sucesión presidencial de 1910, defendiendo las libertades civiles y de la democratización o el empresario Abraham Gonzalez de Chihuahua que supo motivar a sus trabajadores Francisco Villa y Pascual Orozco. Y aquí Madero escogió precisamente al empresario José María Maytorena.

En México se practicó en los últimos años la democracia, pero sin clase media.

Quebrada en muchas partes en lo económico y a veces perseguida en lo político, es a través de la educación que la clase media mexicana puede, todavía, obrar el milagro.

 

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