Un día a la vez

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Un día a la vez 57

A solo ocho días de que Andrés Manuel López Obrador cumpla sus primeros cien días como presidente de México, Sonora lo recibe mitad con simpatía y un resto entre dudosos y francamente en contra de una forma de gobierno amorfa, descoordinada y complicada de entender hasta para quienes son parte de la cuarta transformación, que dicen representa esta nueva etapa de gobierno.

No existe de entrada una ideología que de rumbo al horizonte a donde se nos lleva a todos. Las ya tradicionales ruedas de prensa mañaneras que al parecer serán el día a día de este nuevo gobierno, que opera en base a la línea que el jefe marca en sus ruedas de prensa. Como sucede en un grupo de recuperación que han hecho de la canción de los tigres del norte un día a la vez, su himno, igual México esta ahora en ese día a la vez.

“Necesitado, me encuentro Señor/ayúdame a ver, yo quiero saber lo que debo hacer/ muestra el camino que debo seguir/Señor por mi bien yo quiero vivir un día a la vez” dice de entrada la sentida pieza musical que identifica de cuerpo entero al gobierno de esta cuarta transformación.

Hasta hoy los mexicanos desconocemos el plan de desarrollo nacional que por mandato constitucional cada sexenio debe ser presentado y publicado, dentro los primeros 120 días de instalada la nueva administración. Este documento acotara a partir de entonces las políticas públicas que aparecen como el programa sexenal del gobierno que corresponda. Hay espacios que el marco jurídico dispone, pero que AMLO no obedece.

En esos casi cien días no hemos visto de todo, pero hemos visto bastante. Hay cosas buenas desde luego, imposible ningunear acciones presidenciales encaminada al bien. El combate al huachicoleo y a la corrupción, por ejemplo; son magnificas disposiciones. El Problema esta en el cómo, el cuándo y el dónde. Improvisar por impresionar a los gobernados tiene consecuencias. Los costos del huachicoleo no han sido solo monetarios, 165 muertos no es fácil ocultar.

El deseo inmenso de un dominio total y centralizado, ya se ve, se siente. Los gobiernos estatales y municipales siguen a la espera de las definiciones en las reglas de operación que acoten o abran puertas en los programas sociales que,obstinadamente se tratan de operar directamente de gobierno federal a beneficiarios a través de un ejército de promotores que obviamente elevarán los costos del operativo, abultando el costo final del programa.

Los municipios de la nación que en su subsuelo almacenan la riqueza mineral que es explotada por los grandes consorcios de la industria minera, igual carecen hoy de la seguridad de continuar con los beneficios que el programa les ofrecía. Estos beneficios que enriquecen la infraestructura de servicios públicos sobre todo en agua potable, pavimentación y drenaje no son graciosas dadivas; simplemente es un acto de justicia por la generación de impuestos y la entrega de servicios a las familias que dependen de tal explotación minera, que merecen también por su esfuerzo, atención de calidad de parte de sus autoridades.

La voluntad presidencial se impone por las mañanas, en vivo y en directo. No median juntas de gabinete, estudios previos de fortalezas y debilidades que anuncien el éxito o fracaso de las medidas anunciadas. Simplemente el presidente quiere, ¡cúmplase!

Los secretarios de estado no pasan de ser simples acompañantes del que manda. No son pocos los errores cometidos por estos relegados servidores públicos que antes, significaban una gran responsabilidad. Los ingeniosos amantes de los memes, que caricaturizan cada acción buena o mala se dan vuelo subiendo a las redes sociales, el producto de la burla mañanera. El enfado de los desvelados comunicadores que a diario tienen que acudir a la homilía mañanera, llega a tal grado que es notorio el desgano que exhiben con sus bostezos y acomodos en sus incomodas sillas fiesteras y más notorio aun con sus preguntas que no irritan, igual que si Fernando Valenzuela les lanzara una bobita para que la bateen.

La seguridad pública, continua a la espera de las definiciones. Mientras son peras o manzanas, los carteles de las drogas siguen asesinando a tirios y troyanos y mantienen amplios territorios bajo su sombra de terror. La guardia nacional y quienes la integraran como personal, están a la espera del punto final que el congreso de la unión de a lo ya aprobado al menos en el senado de la república. Luego seguirá la contratación de personal, el equipamiento y desde luego el entrenamiento que les de la seguridad de los operativos.

La seguridad social carece de un rumbo que con certeza nos diga a donde vamos. Se anuncia la centralización de quienes garantizan la salud pública, en donde el gobierno federal asumirá el control total, sin decirnos como y cuando. Las guarderías y casas de atención a hijos de madres trabajadoras están a punto de desaparecer por el retiro de subsidios y la decisión de entregar directamente a esas madres, el apoyo económico para el cuidado de sus hijos. Yo no se quien cuide a los bebes por ochocientos pesos mensuales, pero seguro estoy ni sus abuelos a quienes indirectamente insisten en pasar el paquete.

¿Que sigue en el gobierno de la cuarta transformación? Nadie sabe, nadie supo. Esperemos que todo sea para bien de la nación.

¡BIENVENIDO A SONORA SEÑOR PRESIDENTE!

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top