Sonora 2021: ¿Quiénes unirán a los partidos?

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en Sonora 2021: ¿Quiénes unirán a los partidos? 32

El proceso interno de selección de candidatos es el principal problema de los partidos políticos. Cuando no se ha manejado bien, siempre ha sido fuente de divisiones, rupturas y fracasos electorales. La democracia se ha consolidado en la medida que ha ampliado derechos políticos y promovido la alternancia en el poder así como mayores accesos a los cargos de elección de una diversidad de actores políticos (mujeres, independientes, indígenas, reelecciones, etcétera), pero en los partidos políticos los avances democráticos no se han dado a la par de su dilema más importante: La selección de sus candidatos.

 

Rupturas, desacuerdos y transfuguismo político, han sido frecuentes por la falta de acuerdos internos en la postulación de los cargos que más le interesan a la gente: Las presidencias municipales, las gubernaturas y la presidencia de la República. La unidad interna de un partido político es —y ha sido— un requisito fundamental para el triunfo de sus candidatos en las elecciones. La historia nos ha ilustrado en esa materia. Se han dado a pasto las rupturas, inconformidades, escisiones, rebeliones internas y crisis en los procesos de selección de candidatos en los partidos.

 

Lo experimentó el presidente Miguel De la Madrid en la elección de 1988, cuando ante la aguda crisis económica y las divisiones internas el PRI sufrió su peor fractura, que lo llevó a la mas baja votación histórica, a una falta de credibilidad del proceso electoral y a una cuestionada legitimidad del nuevo gobierno del período 1988-1994. Al optar De la Madrid por Carlos Salinas, provocó la salida de importantes dirigentes del PRI y la formación de otro partido político. Al optar por Luis Donaldo Colosio en la sucesión presidencial de 1994, Carlos Salinas de Gortari selló la suerte política de Manuel Camacho Solís, que años después formaría su propio partido político (PCD) y acabaría militando en el Partido de la Revolución Democrática.

 

Felipe Calderón experimentó en carne propia la división del PAN en la elección del 2012, que se fracturó por la intención de impulsar desde el poder a su candidato Ernesto Cordero, contra la preferida de las mayorías panistas: Josefina Vásquez Mota. La obsesión de Calderón por Cordero, afectó notablemente a Vásquez Mota, que ya no se pudo recuperar al llevar al PAN al tercer lugar de las preferencias electorales.

 

El PRI se dividió en 1988, cerró filas en 1994 ante el asesinato de su candidato presidencial, y no tuvo éxito ante Vicente Fox en la elección del  2000 a pesar de que celebró un proceso interno –que ganó Francisco Labastida– en 1999.

 

Ya sin un presidente de la República del PRI, las tensiones entre Roberto Madrazo y los gobernadores priistas, que afloraron en el proceso interno para postular candidato presidencial en 2005, se reflejaron en la elección presidencial del 2006, al ubicarse el PRI por primera vez en la historia en el tercer lugar de la votación obtenida en esa reñida elección.

 

Madrazo violentó una regla histórica interna del priismo al ser el primer dirigente nacional del partido en funciones que se hace de la candidatura presidencial. Esto lo enfrentó al bloque de gobernadores que querían postular al gobernador Arturo Montiel y provocó que algunos de ellos orientaran el voto en sus entidades por Felipe Calderón o por Andrés Manuel López Obrador. Las diferencias le ganaron a la política de unidad interna y el voto se fraccionó dando lugar a otra crisis política.

 

En las sucesiones estatales ese problema ha sido más recurrente todavía. En el PRI, la práctica sucesoria en los estados por muchos años contempló la intervención presidencial para orientar la selección de los candidatos. Si un gobernador en funciones la llevaba bien con el presidente, se escuchaba su opinión, si no, se le hacía a un lado y el presidente decidía, considerando las circunstancias estatales y el conocimiento de los aspirantes.

 

En los  gobiernos del PAN hubo intentos tanto de Vicente Fox como de Felipe Calderón —más allá de sus documentos básicos— por restaurar el esquema priista para seleccionar candidatos del PAN a los estados. Calderón incluso fomentó importantes rupturas priistas al impulsar a candidatos disidentes del PRI como fórmulas del PAN: Puebla, Sinaloa y Oaxaca fueron algunos ejemplos.

 

A partir de la derrota del PRI en la elección presidencial del 2000, la facultad de decidir sobre las candidaturas en los estados la quisieron asumir los gobernadores, se les llamó; —“los fieles de la balanza o los  dirigentes formales del partido en los estados”—para impulsar a quienes ellos suponían eran los indicados para relevarlos.

 

En la mayoría de los casos se llegó a excesos. Por dar un ejemplo y por increíble que parezca, los dos ex gobernadores de Tamaulipas (Yarrington y Hernández) presos en los Estados Unidos fueron parte de ese esquema. También las muertes políticas en Tamaulipas y Colima, parte de todo eso.  La decisión de los gobernadores por imponer a sus candidatos provocó varias derrotas en algunas entidades como Quintana Roo, Sinaloa, Zacatecas, Oaxaca, y otros. La fórmula era promover favoritos, alentar la exclusión y enfrentar la disidencia. Los disidentes se salían del partido y eran postulados por otros provocando divisiones y derrotas.

 

Para el proceso electoral del 2021 son 15 gobiernos estatales lo que se van a renovar entre ellos Sonora. Tradicionalmente y hasta el 2015, fueron los presidentes de la República del PRI los que ejercieron la facultad de decidir sobre las candidaturas en Sonora, a excepción de los procesos internos de consulta a las bases experimentados en 1937, 2002 y 2008, cuando los postulados fueron Román Yocupicio, Eduardo Bours y Alfonso Elías Serrano.

 

De cara a la elección del 2021, para los partidos políticos de mayor peso en Sonora, PRI, PAN y Morena, el proceso interno para seleccionar a sus candidatos será el reto más importante por una razón principal: ¿Quiénes realmente unifican a los partidos en la selección de sus candidatos?

 

En el PAN, por ejemplo: ¿Quién será el personaje que unifique a las diferentes corrientes del panismo sonorense? ¿Quién será el referente político que aporte más a la unidad de un panismo alicaído por los saldos del gobierno padrecista? ¡Guillermo Padrés, Javier Gándara, Ernesto Munro, Héctor Larios, Damián Zepeda o Marko Cortés? ¿Quién, a excepción de AMLO, podría unificar a los morenistas de Sonora? ¿Alfonso Durazo, Javier Lamarque, Ana Gabriela Guevara, Célida López, Jacobo Mendoza, Jorge Tadei o Sergio Pablo Mariscal?

 

Hasta hoy no ha habido una figura de Morena que unifique a los miembros de ese partido, ni en el Congreso local (donde ha existido un conflicto permanente) ni en los ayuntamientos (donde no ha habido apoyos) ni en los comités municipales y distritales (donde las diversas corrientes de ese partido —que provienen casi todas de los restos del PRD—). Se han vuelto un dolor de cabeza para la organización territorial del partido en los municipios donde lucen divididos y confrontados. ¿Tendrán tiempo para unificarse a 18 meses de la elección? Nadie —ni ellos mismos— lo saben.

 

¿Y en el PRI? A diferencia de Morena y el PAN, el PRI cuenta con el gobierno del Estado y la influencia de la gobernadora Claudia Pavlovich en los asuntos políticos de su partido para mantenerlo unido en lo esencial. ¿Por quién y a favor de quién va a opinar la gobernadora? Seguramente por la candidatura que más unifique a los priistas y que represente una mayor competitividad política. Que tenga la posibilidad de ganar la elección y que tenga la aprobación del CEN del PRI. Nada más. Cualquier otra interpretación deformada sobre su intervención en el proceso electoral, no deja de ser la dimensión Cero de la polémica política…¿Y el resto de los partidos? En Movimiento Ciudadano, la candidatura dependerá de la decisión central y el reto será seguramente una candidatura que garantice unidad, si es que no van por alianzas. El PRD quizá opte por aliarse  o postular a un externo.

 

Es la primera ocasión en casi 30 años que el PRD por su crisis interna no cuenta con posiciones en ayuntamientos o en el Congreso. Hasta ahora, no se sabe si el Verde irá solo o en alianzas. Todo por escribirse…Todo es aproximado. El año apenas empieza con sus señales y apuestas y nadie puede predecir con certeza el futuro comportamiento político de actores e instituciones. La moneda… todavía en el aire.

 

bulmarop@gmail.com

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