Sonora 2015: Geografía Electoral II

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en Sonora 2015: Geografía Electoral II 658

15 municipios de Sonora concentran el 90 % de los votantes; el otro 10 % se encuentra en los 57 restantes. Estas cifras contrastantes y sus tendencias difícilmente  sufrirán alteración alguna de aquí a la próxima elección.

Para muchos, con los principales 15 se puede ganar la elección de gobernador, pero también es un hecho que si se descuidan los 57 restantes se podría perder. Ante la perspectiva de una elección sumamente cerrada en lo estatal como todo indica será la del 2015, todos los municipios cuentan a la hora de sumar los votos.

En potenciales votantes y en cifras ese 10% significa 203,656 ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, destacando por la cantidad de votantes los municipios de Bácum, Benito Juárez, San Ignacio Río Muerto, Altar, Santa Ana y Nacozari.

Los porcentajes de participación ciudadana en estas realidades fueron altos en la elección pasada: 90.6 % en Huásabas, el 89.1 en Villa Pesqueira y el 89.3 en Mazatán, hasta tasas consistentes del 60.8 en Bácum, 66.4 en San Ignacio y el 76.6 en Quiriego entre otros.

La votación total emitida en esos 57 municipios fue de 123,308 votos, repartidos estos entre el PAN (57,340; 47 %), PRI (53,016;  43%) y las izquierdas (12,952; 10 %). Todos los municipios mencionados han experimentado la alternancia política a excepción de Oquitoa y Rosario.

Del total de estos municipios, el PAN ganó en 37, el PRI en 19 y las izquierdas en alianza en La Colorada.

Se registró una presencia mayoritaria del PRI y el PAN en los 57 municipios. Les sigue el PRD, con ausencias visibles en varios y en franca competencia con el PT y el MC en otros.

Se registró una presencia importante del Partido Verde en Fronteras, Naco, Plutarco Elías Calles y San Ignacio Río Muerto. El Partido del Trabajo en Nacozari, Quiriego, Tepache, Bácum, Benjamín Hill, Carbó, Fronteras e Imuris, y el Movimiento Ciudadano en Moctezuma, Naco y Soyopa.

Muy alta competitividad se registró en Granados, donde la tradición del empate sigue vigente (543 a 518).

Municipios ganados por menos de 100 votos fueron: Ónavas: por 2; Huásabas: 13; San Javier: 11; Mazatán: 14; La Colorada: 21; Granados: 25; Bacadéhuachi: 31; Soyopa: 32; Yécora: 35; Oquitoa: 47; Trincheras: 63; Suaqui Grande: 71; Villa Hidalgo: 75; San Pedro de la Cueva: 77; y San Felipe: 79.

Las causas de la pluralidad, las victorias del PAN y las derrotas del PRI son explicables. Durante muchos años, y tradicionalmente en el PRI, se adoptó la estrategia de resolver los procesos internos para la postulación de candidatos en la mayoría de los municipios chicos a través de plebiscitos, para que fuera la población abierta quien propusiera a quien quisiera para competir en las urnas. Eso evitaba las divisiones y al final se cerraban filas entre ganadores y perdedores en lo que fue toda una cultura política.

Era lógico: En los pueblos chicos todo mundo se conoce, y los aspirantes a las alcaldías son analizados minuciosamente con lupa, ya que la mayoría de los vecinos les conocen defectos y virtudes.

Y el procedimiento era exitoso; casi siempre se postulaba a gente honesta y capaz. Se trataba de los vecinos mejor evaluados por el pueblo y casi siempre sin mala reputación. Muchos de ellos se habían fogueado en organizaciones de servicio y destacaban como benefactores. Por muchos años los maestros jugaron importantes roles en estos procesos.

Ese mecanismo aplicado a las decisiones internas de selección de candidatos retrasó el arribo de las oposiciones, hasta que el método se abandonó a mediados de los noventa del siglo pasado y empezaron a prevalecer otro tipo de intereses. Se empezó a privilegiar a una nueva clase de cacicazgos, representados por los propietarios de la tierra, de la gran tienda, de la gasolinera, del ganadero intermediario, los coyotes, el mueblero, el dueño del expendio de cerveza, los vendedores de candidaturas o una nueva clase de político marrullero “influyente” del pueblo conectado con grupos políticos de la capital para llevar y traer información.

Con todo eso,se agotó la mística y se abandonaron la consulta y el trabajo de base. Al rato, como era de esperarse,  y con malas decisiones se inició la migración de priistas hacia otros partidos y surgió la alternancia en la gran mayoría de los municipios.

Con el tiempo, más de 30 de los 57 ayuntamientos en estudio fueron gobernados por ex priístas cobijados por el PAN y más de uno repitió en el cargo en más de dos ocasiones. Con el tiempo, también en muchas de esas realidades locales, no tardaron en experimentar la intromisión de otros poderes fácticos interesados en el control del poder municipal para domesticar las operaciones de la seguridad pública.

En 1967 la crisis política impactó principalmente a la capital Hermosillo y ahí perdió el PRI. También en 8 municipios chicos. Por otro lado, la candidatura de Gilberto Suárez Arvizu, oriundo de Opodepe, ex secretario de Gobierno y director de Educación en el gobierno de Román Yocupicio, cofundador de la Universidad de Sonora y colaborador de Ernesto P. Uruchurtu en el gobierno del Distrito Federal, impactó políticamente en la región donde se perdió.

Quizá no lo registra la historia de las candidaturas independientes en México, pero el ganadero Leoncio Valencia ganó en 1967 en Bacadéhuachi como candidato independiente -sin existir la figura en la legislación de entonces-; el primero en la historia de Sonora hasta hoy. Leoncio sería después diputado local por el PRI en 1985.

Entre 1967 y 2009 se desgranó la alternancia en casi todos los municipios de Sonora. Parte de esa cultura opositora se forjó en la capital del Estado, con  el enorme flujo de migrantes de la sierra que Hermosillo ha recibido.

Los triunfos del PAN en la capital impactaron notablemente la cultura opositora en los municipios chicos con los originarios que nunca perdieron su vecindad y siguieron manteniendo sus casas en esos pueblos.

Muchos residen en la capital del Estado, pero votan en su lugar de origen. Por eso las sorpresas al comparar al final las cifras del censo de población municipal con la votación emitida en las urnas.

Igual sucedió en el valle de Caborca con los triunfos del PAN y su impacto en los municipios ubicados en el río Altar, llamados tradicionalmente del “tercer mundo”. Huépac en el Río Sonora y Suaqui Grande en otras partes de Sonora iniciaron los procesos de alternancia en esas regiones.

En los municipios de Villa Hidalgo, Rosario Tesopaco, Cucurpe, Trincheras, Sáric y Tubutama, una sola persona ha repetido hasta en tres ocasiones en la presidencia municipal.

Después de haber ganado municipios importantes en 1997, el PRD no ha visto la suya en municipios chicos y ha concentrado su menguada fuerza en el sur de la entidad. El PANAL por su parte, ha cometido errores estratégicos de percepción en los municipios al pensar equivocadamente que los profesores podrían votar por uno solo de los partidos políticos, ignorando de paso la pluralidad social, política y cultural; característica histórica desde su fundación en el SNTE.

En los municipios de reciente creación como Benito Juárez, Plutarco Elías Calles y San Ignacio Río Muerto, que empezaron a celebrar elecciones uno en 1991 y los otros dos en 1997, los tres han sido gobernados por los tres principales partidos políticos. Destaca Benito Juárez, que en su corta historia ha sido gobernado por cuatro partidos, incluyendo el desaparecido Partido Fuerza Ciudadana (2003).

Elecciones extraordinarias se han celebrado en Rosario Tesopaco (2000) y en Granados (2003), uno por anulación del Tribunal Electoral y el otro por haber registrado un empate entre los candidatos del PRI y el PAN en los resultados finales.

En 2009 el PRI descuidó a los municipios de menor tamaño y el PAN los trabajó con los programas sociales del gobierno federal. A partir de la alternancia estatal, el PAN incorporó a más de 30 ex alcaldes de esos municipios a tareas administrativas del gobierno estatal, actuando muchos de ellos ahora como hombres fuertes y grandes electores de sus regiones.

Las cosas han cambiado y ahora al PAN le pasa lo que en su momento al PRI con los personajes fuertes de las regiones, que con el tiempo se han  despachado con la cuchara grande, recomendando candidatos,y de paso haciendo negocios con obras y servicios del gobierno para esas regiones.

Ahora están dando de alta en el padrón electoral a la gente a toda prisa en esos municipios, con miras al 2015. Es una región que el partido en el gobierno considera suya -por lo ya explicado- y busca ampliarla.

Si a partidos como el PRI y el PRD no les cae el veinte de trabajar esas regiones pensando equivocadamente que solo se puede ganar con las grandes concentraciones urbanas, les pueden dar una sorpresa sus opositores. Una elección muy reñida no admite descuidos ni dilaciones y mucho menos volver a tropezarse con la misma piedra de la indolencia y la indiferencia. Son muchos los recursos económicos invertidos por la parte oficial en esas realidades municipales. Ya trabajan para crear una reserva de votos duros que les pudiera compensar algún descalabro político en donde no se sienten tan seguros en lo electoral.

En esa estrategia y para esos efectos, entonces, lo mismo vale Hermosillo que San Javier en el contexto de su número de habitantes. Un voto es un voto y eso lo sabe muy bien cualquier aficionado a la política que haya estado cerca de la cuestión electoral. Las tensiones aumentan en los comicios reñidos que en el fondo y ahora, traducen la lucha por el poder entre proyectos radicalmente distintos que desde ya, trabajan para encarar la disyuntiva Sonorense del 2015: ¿Continuidad o Cambio? Dentro de 320 días,el electorado -sin duda-, tendrá la última palabra.

bulmarop@gmail.com

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