Seis años de indolencia jurídica

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Seis años de indolencia jurídica 64

La memoria de quienes fuimos testigos de la tragedia de la guardería ABC no es justa, no es piadosa. Las desgarradoras escenas que vimos en noticieros televisivos y en fotos de periódicos no se olvidan, allí están con toda su espeluznante realidad. Sus víctimas directas, los niños; segundos afectados sus padres. De allí en fuera todos los demás somos asistentes presenciales del caso. La tragedia se convirtió a partir de entonces en un asunto de carácter general, en donde se inmiscuye la opinión del experto en temas de seguridad y sus peritajes;  del jurista para el asunto legal del caso, del caritativo en el acompañamiento del trance y del chismoso en el levantamiento y creación de especulaciones de todo tipo, normalmente para confundir más sobre el trance.

A seis años de la desventura todo sigue igual. Los angelitos víctimas de esta triste historia son los únicos que pase lo que pase para ellos nada tiene remedio. De donde están no regresan y si aún viven entre nosotros es por el inmenso amor que sus padres les profesan y los mantiene en lucha para que nunca más se repita una historia tan cruel y desgarradora como la vivida aquel 5 de junio del 2009. Las siete decenas de infantes que recibieron heridas cuyas secuelas serán vitalicias, aquí están, cada uno de ellos significa una historia, una vivencia, un acto de amor que parte de darle gracias a Dios por su vida que incesantemente del pecho de sus padres sale y un episodio de heroísmo porque seguramente alguien los rescato de aquel infierno en donde las gotas de lumbre escurrían del cielo del bodegón habilitado como estancia, que hospedaría a bebés  mientras sus madres trabajaban en algún lugar de Hermosillo.

En seis años ha habido peritajes de expertos locales, nacionales y extranjeros. Todos ellos han sido sutilmente tratados y no hay oficialmente una versión promedio que nos acerque a la verdad. Aquel conjunto de bodegas separadas por muros de mampostería con un solo hormigón en función del techo para todos, fue la trampa que tendió el diablo; del techo vino la desgracia. Aquel material ahulado que supuestamente aislaría la ola de calor que proviene del exterior a sol directo, fue el conducto para que el fuego caminara veloz y silenciosamente y cual lava de furioso volcán derramara sus mortales líquidos humeantes sobre los inermes cuerpecitos, que cómodamente disfrutaban de la habitual siesta vespertina.

En seis años, expertos juristas han dejado aflorar teorías y tesis relacionadas con los derechos de los niños víctimas y sus padres; pero ninguno ha acertado a decir que procede, que artículo de que ley es aplicable o fue violentado en su propósito de garantizar la seguridad y la vida de las personas. Todos tiran la pelota y concluyen en el simplismo de la aplicación de la ley, sin decir repito, que ley. En ese mismo tiempo abogados penalistas han encabezado la representación de los padres reclamantes, que solo atienden a expresar sobre sus argumentaciones en los juicios que entablan y que ya deben sumar miles y miles de fojas no sé si útiles, pero de difícil lectura sí. Tampoco son claros en dar a conocer sobre que supuestos legales reclaman y que demandan, porque todo lo abrevian en la búsqueda de culpables, como si esto remediara la situación.

En seis años, lo que fue anhelo de justicia, se convirtió en frustración y en muchos casos en odio. La exigencia de justicia no fue atendida, políticamente empezó el juego de la investigación y la llegada a las últimas consecuencias, que nunca llega. En seis años, el estado no ha sido capaz de enfrentar la situación y decir claramente que no hay, que no existe, que no se ha hecho por las señoras y señores legisladores un marco legal que sea tan sabio que contemple  situación como el que nos ocupa. No existe una lógica jurídica clara que oriente al estado y a los particulares sobre el cuidado de personas resguardadas, cualquiera que sea su condición, edad y origen de la necesidad de salir de su hogar para estar bajo el cuidado de otros y que sancione sus yerros de cometerse estos. Legisladores van y legisladores vienen, los partidos políticos nadan de muertito y los especialistas en la materia no son capaces de poner a disposición del ejecutivo una iniciativa de ley que cubra lo faltante. Se juega con un código de procedimientos penales que impone sanciones a servidores públicos indolentes, abusivos o corruptos; se pretende cárcel como única solución y no es necesariamente la solución. El abanico debe abrirse buscando aplicar justicia y no satisfacer necesidades sociales de inconformidad y hartazgo.

En seis años, han hecho un ejercicio que nos demuestra que la verdad es un peligro que merece ser guardado, para evitarnos problemas inmediatos, aunque sean sus causas y consecuencias permanentes y ocasionen decepción. No hay un solo político, menos jurista que se haya comprometido a encontrar la solución del problema. No es un caso más la atención al proceso ABC, es un gran problema de carácter social que merece ser atendido por los tres poderes de gobierno, estatal y federal; no hacerlo es una gran injusticia.

¿Que ya fueron sancionados supuestos culpables? Si, igual es que a nadie han dejan satisfechos. No pasan de ser burócratas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en calidad de chivos expiatorios los que han sido encarcelados, reclusión que ha causado más pena que satisfacciones. Ellos los inculpados eran empleados con cierto grado de responsabilidad en el operativo de las guarderías, que deberían haber actuado con el librito y sabe usted, estos infelices ni librito tenían. Repito, si acaso existiría un manual de operación de las dichosas guarderías, pero no uno que les indicara la agenda de riesgos, sus protocolos, reacciones y consecuencias.

El colmo, el poder judicial de la federación se va ahora contra empleadas de la guardería, acusadas de descuidos. ¡Por favor! ya dejémonos de jugar con los sentimientos, el honor y la inteligencia del colectivo social. Este asunto es de personas afectadas contra instituciones del estado a partir de que hijos y padres son víctimas y con todo derecho reclaman los agravios de que fueron objeto. Si hay un culpable según mi opinión y es el directamente responsable de brindar el servicio, que por ley benefician a sujetos con derechos por ser afiliados al instituto de seguridad social. El IMSS es estado, luego entonces el culpable es el estado. Sobre este tenor debiera ser la imputación de los hechos, son los padres e hijos afectados en la guardería ABC contra el estado mexicano, que ha vulnerado sus derechos y no personalizarlo como ha sucedido. El estado es permanente y no cambia ni sus obligaciones ni sus derechos con la llegada o marcha de personas en carácter de directivos.

Hay deseos personales nacidos en la confusión que han encontrado la forma de dañar a protagonistas de la vida pública en ese momento.  Ni los defiendo menos meto la mano al fuego por ellos; pero no debe ser un objetivo las personas que estaban en los gobiernos o la institución responsable, su estancia temporal fue más casualidad que intención. Es el estado mexicano en su conjunto no las personas, quien debe responder a los perjudicados de este caso.

 Es hora de la verdad con todas las consecuencias que se tengan que enfrentar, el estado mexicano debe aceptar su culpa, su error, su carencia de elementos justos, puntuales y aceptables para enfrentar el juicio de los padres de los infantes fallecidos unos y afectados físicamente otros, en la tragedia de la guardería ABC.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top