Se contagia…

Alejandro Orozco, Recientes No hay comentarios en Se contagia… 34

Por lo general los contagios vienen de males; la “peste negra”, el sarampión; el sida y muchos más, es cierto, se contagia también la alegría, pero con menos frecuencia. Así mismo ocurre en ánimo colectivo, es mucho más probable que un mal ejemplo cunda, a que lo haga un esfuerzo edificador.

Lo vemos con situaciones tan cotidianas como la volcadura de un tráiler, en donde, personas que hasta hace poco parecían ser honradas, corren a tratar de robar algo de lo que el transporte lleve, sea que les sirva o no, el caso es hacerse de un objeto por el que no se pagó un importe. Sin embargo, el precio que se paga puede ser mucho mayor que el desembolso pecuniario; por lo pronto te convierte en un ladrón, sea cual fuere el eufemismo que se use para señalarlo.

Estas semanas, lo pudimos ver en el plano internacional; hace tiempo que el sátrapa de Maduro reclamó a España una disculpa por la llamada “Conquista” y “aprovechando la recta” (pues sabemos que es beisbolero) de la tesis doctoral de Beatriz Gutiérrez se le ocurre al “peje” reclamar tanto a Su Santidad Francisco  como a Su Majestad Felipe VI una disculpa por los “atropellos a los derechos humanos” durante la colonización de América. Y es que sería ingenuo suponer que nada tiene que ver con la ocurrencia presidencial la publicación de la tesis de Gutiérrez Muller titulada “La memoria artificial en la historia verdadera de la Conquista de Nueva España”. Una obra de la que hasta hace unos días nada se sabía y que ahora con el “empujoncito” por lo menos usted y yo conocemos su existencia.

Y así como nuestro ocurrente presidente sigue el ejemplo de Nicolás Maduro, ahora son los políticos mexicanos quienes siguen sus deteriorados pasos; en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México la diputada “Tere” (SIC) Ramos, del partido “verde” (muy verde diría yo) propuso que las calles y colonias que lleven los nombres de Hernán Cortes o Cristóbal Colon sean re bautizadas. Seguramente luego solicitará que la estación del metro “Isabel la Católica” se llame metro Yalitza o alguna estupidez por el estilo.

A gustarnos o no, nuestra historia está ligada a España, pocos tienen la fortuna de tener apellidos autóctonos, si acaso persisten algunos nombres, como Xochitl o Citlali, y aun así no falta quien reniegue de ellos, como la flamante dirigente de morena, que prefiere llamarse Yeidckol (que suena más bien a refresco de grosella)  a tener un nombre originario de esta tierra, como le pusieron sus padres. Por eso, quitarle los nombres a las calles no aporta nada, es más, genera un costo, simplemente pensar en lo que cuestan los letreros de las calles, o los cambios de domicilio de los millones que viven sobre alguna calle, avenida o boulevard Colón.

Veía hace unas horas un programa, creo que catalán, donde hacían mofa de la citada carta, con las notas de “Cielito Lindo”, y la verdad da coraje; pero nosotros empezamos; el peje por ocurrente, los que votaron por él por creérsela; y los que no, por no tener una mejor propuesta, así que a aguantarse la pena, como cuando el tío borracho saca sus chistes pelados, no hay nada que hacer más que avergonzarse, pero sigue siendo de la familia.

Es momento de dejar de proponer ocurrencias; si España se disculpa o no, no sube el PIB, tampoco bajan los índices de violencia, ni la balanza comercial crece; menos aún se revalúa el peso. Es tiempo de proponer ideas inteligentes, de buscar ejemplos que edifiquen,  sea del partido o agrupación que vengan, la cosa es que sumen por México.

 

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