Rituales y mitos de la alternancia

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en Rituales y mitos de la alternancia 58

¿Qué puede decirse de una alternancia política que no es producto de una  ideología revolucionaria, ni de una clara y definida idea de un cambio profundo en los usos del poder?

Una alternancia política que se inició en Sonora en el nivel municipal en 1946, con el Partido Popular en Cajeme, y continuó en 1967 cuando el PAN ganó siete municipios y un independiente: Bacadéhuachi. Tiempo después, otros cuatro municipios ganados por la oposición en 1979, 43 entre 1997 y el 2000, 23 en 2003 y 35 en 2006; hasta llegar a 70 de los 72 municipios de Sonora, con alternancia entre distintos partidos políticos, quedando hasta ahora sólo Oquitoa y Rosario Tesopaco como los únicos que nunca la han experimentado en la historia de  sus cabildos.

¿Que alegar a favor del cambio político ofrecido por los partidos políticos como señuelo para ganar votos y aquellas estrategias de campaña simuladamente exitosas cuando al paso del tiempo los hechos muestran que no se tenía ni plan ni proyecto alternativo ni ritmo ni los tiempos para medir el cambio y probar que representaban algo distinto?

El problema se agravaría con la crisis del PAN que en los noventa empezó a experimentar el desplazamiento de los cuadros tradicionales que le abrieron camino, sustituyéndolos por lo general con miembros de organizaciones empresariales, religiosas y ex militantes del PRI.

De repente, aquellos panistas originales que hacían rifas para sobrevivir y participaban en todas las elecciones para darle presencia a su partido, se vieron desplazados por los recién llegados que en mucho dejaban de lado los principios y los valores enarbolados desde la fundación del partido en 1939. ¿70 años perdidos también como afirman?

¿Qué decir de quienes para tratar de justificar yerros y decisiones se montaron en lo que  concebían como “pifias del pasado”, para culpar de todo a ese pasado, porque “antes también así se hacía” (sic), a pesar de que votaron por ellos porque “deseaban un cambio”.

Ofrecieron un cambio en el ejercicio del poder porque prometieron hacer cosas distintas,diferentes a lo que con en el tiempo combatieron.

La justificación -con cierta jactancia- de los vencedores en la contienda electoral, es que llegaron “porque se lo merecían”. Ya nos tocaba,dicen con una ligera carga de predestinación en el mensaje.

Se auto designan “luchadores sociales”, en un afán de tratar de capitalizar al máximo el liderazgo ciudadano, aunque más tarde presuman de un partido político que los llevó al poder “porque el poder ciudadano así lo quiso”. Dice el principal teórico del panismo en Sonora: “La ciudadanía crece y dice ¡ya sobra! de un solo partido que nomás se reparte sus cuotas de poder, y… no representa realmente la lucha de la gente”.

Ahí podemos encontrar la raíz de los desacuerdos con los principales actores de la política partidista,social, municipal, congresional, sindical, universitaria,de comunicación social y de liderazgos independientes.

Eso demuestra que las actitudes y conductas políticas oficiales que dificultan la gobernabilidad y la mala relación con los poderes y los actores políticos también son ideológicas, y vienen de lejos, aunque en el discurso de todos los días se presuman “ciudadanas”… faltaba más.

Una versión ligera y comodina de la derrota de 2009 es que se perdió por las derivaciones y efectos  políticos del lamentable caso de la guardería ABC. Lo dicen quienes aseguran que esa elección “estaba ganada de antemano y en las encuestas”; pero no explican los porqué y los cómo.

De ser cierto eso,el PRI no hubiera ganado en la capital -Hermosillo- casi todos los distritos locales, los dos federales y haber perdido ahí mismo y por muy escaso margen (996 votos) la elección de gobernador. Fueron otros los factores entonces.No hay que revolver ni confundir.

Y es que por alguna razón muchos analistas no profundizan en los resultados de los municipios del Sur de Sonora, que fue el territorio donde el PRI realmente perdió el gobierno estatal (25,491 votos de diferencia de Guaymas para abajo) donde el PAN, con todo el apoyo del ex presidente Felipe Calderón (que se brincó las trancas por ellos, dijeron), jugó todas las artes políticas habidas y por haber, para cambiar el sentido del voto: Transfuguismo, compra de votos y credenciales con dinero a manos llenas, utilización de las listas de beneficiarios de los programas oficiales federales -como Oportunidades y el Seguro Popular-, propaganda. Todo igual a como lo siguen haciendo ahora, de cara a la elección del 2015 y ni quien se inmute.

La raíz de la falta de unidad y conciliación política del gobierno y su partido en los casi cinco años de gobierno de la alternancia, no es gratuita,tiene sus explicaciones. Vuelve a decir el máximo ideólogo del panismo: “Sigo luchando contra los mismos desde 1997 a la fecha, sigo luchando contra los sectores y poderes fácticos (sic) del partido que gobernó Sonora durante muchos años, los mismos actores, los mismos nombres, los mismos intereses”.

Aparece el peine: Ahí está el fondo de los señalamientos vertidos contra el PRI en cuanto problema y situación de conflicto le explotan al gobierno, y que al no resolverlos, empieza a repartir culpas.Los buenos contra los resistentes,los triunfadores contra los derrotistas,visión política de blanco y negro. No son ellos los culpables… porque llegaron incólumes,dicen y argumentan, por esa permanente conspiración de un partido y sus sectores “que no se resignan por haber perdido el poder” y reaccionan inconformes y críticos de todo lo que el gobierno hace; no quieren dejarlos gobernar; ya le endilgan a ese partido (PRI) los problemas por el acueducto independencia, los plantones carreteros, las recurrentes crisis financieras,el transporte, los conflictos en la Unison, agresiones constantes contra sindicatos que quieren controlar y los problemas de la economía que no crece, donde su villano favorito ha sido el gobierno federal y sus reformas a pesar de asumirse como “los mejores aliados del gobierno federal desde Sonora”.(sic)

Aludir a los “mismos de siempre”, en abstracto y en teoría, no deja de ser también una posición comodina para que en río revuelto se saquen conclusiones acerca de los molinos de viento que la nueva versión del “Quijote blanquiazul” trata de ubicar como culpables en lugar de hacer autocrítica y reconocer errores de estilo, método y operación.

Otra vez el recurso del método, diría Descartes, lo mismo para unos que para los otros. No se midieron los ritmos de lo que en su concepción es el cambio. Olvidaron que la tarea de gobernar es básicamente política, y que representa una  oportunidad de luchar contra la realidad y las resistencias que ella implica. Vuelve la justificación del que solo ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Repite el ideólogo: “No nos damos por vencidos y que seguimos diciéndoles a los mismos de ese partido, decirles espérate, si en 80 años no lo hiciste ¿Por qué ahora lo reclamas?”

Y reaviva el debate de que el punto de partida del progreso del estado comienza con ellos y su partido. Sonora: uno antes de, y otro desde que ellos llegaron al gobierno. El progreso anterior no cuenta… la historia menos.

¿Quiénes resolvieron los problemas de las enfermedades infecciosas en los últimos 50 años?, ¿Quiénes fundaron la Universidad y el ITSON?, ¿Quiénes construyeron las redes eléctricas, carreteras e hidráulicas?, ¿Quiénes sentaron las bases de la reforma política para darle cauce a la pluralidad?

¿Quiénes lucharon por la paz en el campo y en los sindicatos? Nada de eso vale, porque fueron logros obtenidos -pero no reconocidos por ellos- en los 80 años señalados que como por arte de magia desaparecen a la luz del análisis sesgado de un nuevo grupo político en el poder que presume el haber reinventado Sonora en menos de seis años.

El tempo perdido que en alguna ocasión reclamara el ex presidente Vicente Fox, lo reitera el ideólogo del PAN: “Llevamos cinco años y hemos podido entrar en esa etapa de revertir los daños colaterales de una política pública sectaria, personas que se repartían, los líderes de ese partido” (sic).

Todo ideal y sin pizca de autocrítica. “Las finanzas más sanas de la historia, los acreedores más contentos de los tiempos modernos”, según el máximo ideólogo: “No estamos pagando por pagar, yo reviso cada factura, todo mi equipo tiene la obligación de revisar cada factura, nadie va a meter goles y que sea real y eso tarda, el meter orden a las finanzas, y por eso que no se suelta el dinero así nomás a boca de jarro como se hacía antes, de ninguna manera”.

Conclusión: No deben extrañarse los adversarios y críticos del gobierno de la alternancia, de que las cosas desde el gobierno estatal se vean con esa óptica de aquí al fin de sexenio y de cara a la próxima elección y si se dejan, de la próxima generación. Porque remata el ideólogo: “reconozco que todavía nos falta mucho,esos 80 años de abandono,la verdad no se pueden borrar en solo cuatro o cinco años” (sic).

Lo dicho: no hay seriedad ni visión de estado y mucho menos congruencia en el ejercicio del poder. Por eso las crisis,el atraso,los atorones,la ausencia de un liderazgo conciliador  y los pleitos radicales de todos los días.

Se trata de un estilo, y una forma de ver las cosas desde el poder con ligereza, actitud de picapleitos,odio,desenfado y burla de quien al evadir la realidad se asume víctima.Hacer política en una permanente contradicción ideológico- mercantil que traduce altas dosis de un fundamentalismo de derechas, añejado y aderezado con años e intenciones reprimidas de ambiciones sin límite de poder y riquezas. ¿los principios? ¿los orígenes? Bien gracias. ¿Que es eso? ¿Donde se perdieron?.

bulmarop@gmail.com

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