Quien lo dijera… ¡AMLO, discípulo avanzado de Salinas!

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Quien lo dijera… ¡AMLO, discípulo avanzado de Salinas! 36

Vaya que las cosas se nos están complicando. Siguiendo con un proyecto de gobierno federal no definido, los estados empiezan a ser los dañados directos por esta carencia. Gobernar desde la plataforma de una sesión diaria de soliloquio llamada la mañanera, que supuestamente es la rueda de prensa  diaria que marca la diferencia entre gobernar con la improvisación, con el nacimiento del nuevo día y con la palabra única del que manda a aquella que se hace con el librito, con el proyecto y con el equipo que gobierna.

En el gobierno de la 4T, hay infinidad de problemas no resueltos, aunque todos tienen al pasado señalado comoculpable, de acuerdo con el argumento que se utiliza para justificar la inacción, yo diría la ineficiencia en el ejercicio del poder.

La pandemia decretada como tal desde febrero de este año y aterrizada en México al mes siguiente, descobijo por completo al nuevo gobierno, que sin proyecto de nación, se ajusta simplemente al criterio del supremo jefe.

El nuevo gobierno llegó destruyendo, implacable y sin contemplaciones, sobre todo en donde ya había inmensas cantidades de dinero invertido como lo fue el aeropuerto internacional de Texcoco. Nunca hubo una real justificación para ello que no fuera el grito de corrupción anunciado que extrañamente se solucionó cerrando la llave y sin enjuiciar a nadie de los corruptos que debieron hacer el mal a la nación.

Luego de año y medio de escalar la cuesta del conocimiento para los nuevos salvadores de la patria, no se alcanza la cumbre, menos como en el caso de la pandemia se tensa la línea que nos indique que ya están listos, aprendiditos y calificados para ahora sí, darnos un mejor gobierno.

Hoy no tenemos un sistema de salud pública que coordine, que planee y que actúe. Al principio del sexenio de LópezObrador, este le arrebato el sector salud a los estados y en decisión unilateral se dijo, desde ahora la salud pública corresponde al gobierno federal llevarla al pueblo bueno y noble. De entrada se agotaron los medicamentos en botiquines y almacenes del sector salud, se cancelaron compras a laboratorios por inconsistentes sospechas de corrupción, que jamás procedieron legalmente y nadie sabe nadie supo quienes fueron los corruptores y los beneficiados corrompidos. De la parte de recursos humanos, se requiere de mucho espacio para anotar las inconformidades del sector médico por ejemplo, quejándose de la ausencia de básicos requeridos para la atención de sus pacientes.

Si no tenemos certezas en el sector salud, menos lo tenemos en la seguridad pública. Las acciones sucedidas entre bandas y bandidos, de ser historietas aisladas pero frecuentes, se han convertido en hechos que prenden en los lugares y momentos menos predecibles. Sin experiencia alguna López y sus alfiles rompen la promesa de campaña de sacar al ejército y marina de las calles y reclutarlos en sus cuarteles, para inventar la guardia nacional con militares en sus cuerpos y en sus mandos; aunque aderezados con civiles que para maldita la cosa han servido.

La inseguridad pública que se refleja en robos y asaltos, no son nada si la comparamos con los levantones y asesinatos que dejaron de ser secretos escondidos, para hacerlos públicos. Crímenes masivos y desalmados sin diferencias entre mujeres y hombres, infantes o mayores; que nos destruyen  poco a poco la capacidad de asombro.

La corrupción ha dejado de ser material de discurso creíble. Este cáncer sigue vigente y no marca diferencia entre el pasado y el presente. Si bien es cierto que hace meses fue decretada su muerte por el presidente AMLO, está más viva que nunca y ahora los persecutores de la 4T se han convertido en perseguidos por las redes sociales y la prensa “conservadora” que publica a diario triquiñuelas familiares entre gobernantes, que han hechos de los cargos públicos asuntos de familias en donde caben todos.

La carencia de estrategias de atención al desarrollo sostenible y sustentable, son exhibidas sin rubor alguno. No hay programas sociales que nos lleven a la espera de un crecimiento de capacidades y del encuentro de oportunidades para el encuentro de mejores niveles de vida. No hay nada que nos indique la intención de sacar a los amados pobres que tanto divulgan el presidente y su corte, de ese nivel de pobreza y encaminarlos a mejores estadías en su condición social y económica. Solo vemos programas asistenciales que garantizan la permanencia de la pobreza y el banco de votos que los agradecidos receptores seguramente emitirán al bondadoso dador de la migaja, que si bien no quita el hambre, al menos la mitiga.

No hay proyectos educativos que armonicen la carrera profesional con la capacitación técnica para la población urgida de ingresar al mundo de la productividad, a través del trabajo, sobre todo en autoempleo. Si alguna vez existieron programas para emprendedores ahora son historia. En su lugar se han creado dudosos programas encaminados a la dependencia de la persona con su gobierno, que los obliga moralmente a estar de acuerdo con las políticas públicas establecidas y ser en su momento el ejercito de votos comprometidos, que le den permanencia al grupo o partido que gobierna en condiciones como las actuales federalmente hablado.

Regreso a los estados. Les dije párrafos arriba que los estados confederados son de los primeros afectados. Sus recursos han sido limitados de manera riesgosa, poniéndolos en el límite de solo ser administradores en un sistema de servicios, sin inversión para obtener resultados. El gobierno federal que propone y dispone con un poder legislativo obediente, mudo, sordo y ciego aprobó los recortes que acabaron con partidas presupuestales que generaban obra pública en estados y municipios, con ramos encaminados al fortalecimiento de servicios de guarderías, salud y seguridad pública con programas coordinados para el combate a la pobreza.

Imposible ha resultado hacer voltear al presidente hacia las graderías que reclaman y proponen. Todos los que lo hagan son sus adversarios. Lamentable expresión que a diario escuchamos y muy lastimoso resulta que aquel ni los veo ni los oigo de Salinas a las izquierdas, sea replicado ahora por quien fue su critico más acérrimo que más bien, se descubre ahora como su fiel admirador a grado tal que… ¡se ha convertido en su mejor discípulo!

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