¿Quién dice?

Alejandro Orozco, Recientes No hay comentarios en ¿Quién dice? 29

Mi Yaya, que en paz descanse, generalmente nos hacia esa pregunta cuando le decíamos acerca de algo difícil de creer. Y es que para ella lo más importante era la reputación de quien hiciera alguna afirmación, y de ahí decidía si el dato era digno de tomarse en cuenta.

Esta pregunta se nos ha estado olvidando en los últimos tiempos, y nos creemos cualquier chorrada que aparece en redes, o por lo menos, queremos creerla. Hace algunos días una ahijada muy querida compartía en su “muro” de facebook una publicación que de primera instancia preguntaba ¿Qué se esconde detraz (SIC) de las chicas del tiempo? De entrada, viendo las imágenes que ilustraban el supuesto reportaje, la voluptuosidad de las presentadoras incluidas en el pretendido trabajo de investigación dejaba muy claro que es lo que está detrás, y nada escondido, hasta eso.

Sin embargo, el “videíto”, que pretendía aparentar ser un trabajo serio, sugería que las guapas comunicadoras estaban remplazando a los meteorólogos en sus segmentos, para distraer al confiado teleauditorio de la verdad: que el aumento en casos de cáncer y otras enfermedades se debe a una serie de sustancias, que de manera premeditada, arrojan los aviones y que nosotros, sumidos en nuestra ignorancia, confundimos con estelas de condensación, y hasta nombres tienen para estas, les llaman “chemtrails”
Personalmente, he dirigido departamentos de producción para varias cadenas de televisión, y nunca ha llegado conmigo algún enviado de Spectre u otra organización maléfica para pedirme que remplace al meteorólogo por alguna de las voluptuosas presentadoras con el fin de distraer al telespectador de su macabro plan. Más aun, como meteorólogo me queda muy claro que las tarugadas planteadas no pueden ser posibles, nadie repartiría contaminantes en aviones, el coeficiente de dispersión es tan amplio que nunca alcanzarían a cumplir sus malévolos planes, hay ecuaciones para calcular todo esto.

En la misma publicación, veía a ingenuos ciberlectores compartiendo fotos de estelas de condensación de aviones, previniendo a los demás interesados que “ya estaban aquí” y se podían ver fotos de varias localidades, pues los aviones pasan casi por cualquier sitio. Y la verdad es que desde ciencias naturales de la secundaria tienes el suficiente conocimiento para descartar esta compleja teoría de la conspiración, pero a nadie parece importarle.

Hace algunos días estuve en la convención de la Asociación Nacional de Radiodifusores en los Estados Unidos, un evento al que acudo cada año, en ella tuve la oportunidad de escuchar a Ajit Pai, quien vendría siendo el equivalente al secretario de comunicaciones y transportes, mismo que nos compartió algunos datos muy interesantes. De acuerdo a un estudio de PEW Research, en los Estados Unidos, dos de cada tres personas afirman enterarse de las noticias a través de las redes sociales, sin embargo, el mismo estudio revela que el 60 por ciento de estas personas saben que lo que leen puede ser mentira, y que en los casos de duda, recurren a su estación local de televisión, no a las cadenas, sino a su noticiero local.
Otro dato interesante que señala Pai, es que el número de personas en los Estados Unidos que ha dejado sistemas satelitales y de cable para tener solo televisión por aire, ha aumentado en los últimos años un 30%, es un grupo pequeño, de 12 millones aproximadamente, pero marca una tendencia.

Por lo que para aquellos quienes pensaban que la televisión ya iba de salida para sucumbir ante los “youtubers” y otro tipo de “influencers”, les tengo malas noticias, todo indica que la televisión, en especial la local, tendrá un importante auge en los próximos años ante el desengaño que las llamadas “fake news” generaran en los espectadores. Y es que lo importante no es que se dice, sino quien lo dice, justo como mi abuela sentenciaba.

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