Proyectos y encomiendas

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Proyectos y encomiendas 86

Heme aquí en la capital del estado, atendiendo la atenta invitación de Miguel Pompa Corella para unirme a su equipo de trabajo en la Secretaría de Gobierno. Un privilegio y una satisfacción hacerlo, particularmente cuando el ejercicio de la política se encamina al servicio, a la atención del pueblo mandante. Estoy frente a la circunstancia de compartir responsabilidades  con un equipo joven, fresco, con muchas ganas de hacer bien las encomiendas. Las brechas generacionales no deben de separar, al contrario unen, hilan, tejen con los hilos que la experiencia deja, con la capacitación académica de los que llegan y con las ganas de unir esfuerzos para hacer quedar bien a la gobernadora—también joven—para que Sonora gane. Conjugar generaciones cuando esto es   bien esgrimido produce buenos frutos.

Mucho trabajo le espera al  nuevo gobierno, ante un Sonora a punto de sucumbir por la inoperancia y el abandono de que fue objeto. No se centró el daño solamente en los actos corruptos que produjeron inmensas fortunas, lo peor fue el abandono, la indolencia con que fueron desatendidas las obligaciones de ser gobierno, guardián y protector de todo un estado. Es increíble la capacidad de cinismo con que casi acaban con el estado.

En Hermosillo, la capital, la bonita ciudad del Sol algún día considerado como la capital del noroeste no es ajena al abandono estatal, también sufre las consecuencias de ser parte de un botín repartido.  Realmente es asombroso el grado de destrucción del sistema vial de esta capital. Las únicas calles buenas que me he encontrado son las del interior del centro comercial frente al Héctor Espino en lo que buscaba donde estacionarme. Se culpa a las lluvias de los baches y yo aseguro que la ausencia de supervisión en los controles de calidad de los materiales allí utilizados se deja ver. Cada bache, que se cuentan por miles en la ciudad, representa el pozo profundo por donde se tiró el dinero de todos.

Los peritos ahora tratan de justificar el inmenso daño a las vialidades de la ciudad, culpando a las lluvias que a Dios gracias cayeron sobre Sonora. Los que conocen del tema saben que la calidad en el sistema de pavimentación aplicado fue nulo, como nulo fue llenar los hoyancos a base de tierra.   No hay lo que si hubo hasta los años ochenta, protocolos de tecnicismos  en trabajos de este tipo. No hay una norma que garantice el éxito de la pavimentación de acuerdo al terreno, el clima y los ciclos de lluvias y aquí sí que cada maestro tiene su librito, aunque siempre el pagano sea el pueblo que deja de recibir otras opciones de beneficios porque hay que rehacer lo que mal se hizo en el pasado reciente. Recuerdo el famoso por aquellas fechas eslurry—no estoy seguro de escribirlo correctamente—del Guaty Iberry cuando sucedió algo semejante en su trienio 1991-1994, que causo expectación, críticas y comentarios favorables y no, pero el esfuerzo se hizo y se superó la etapa.

No creo que sean decenas o docenas de millones los que Manuel Ignacio Acosta necesite en sus arcas para realizar los trabajos necesarios para recarpetear las tres cuartas partes de la red vial de la hoy greñuda capital que el gobernara en los siguientes 35 meses y 22 días. Son cientos de millones en pesos y muchos meses en tiempo los que se habrán de invertir ¿Cómo lo harán? Apenas el Maloro y la gobernadora Claudia Pavlovich con su ingenio, lo sabrán; pero de que lo harán, seguro lo harán. Al tiempo.

Con razón el punto que privilegió el presidente Acosta Gutiérrez en sus líneas de acción inmediatas es la vialidad de la ciudad y la vialidad no es tan solo sus calles dañadas, es el sistema obsoleto que se ocupa para desahogar el tránsito local. En Hermosillo trasladarse de un lugar a otro es verdaderamente una odisea. Miles de automóviles circulan en las mismas calles de hace veinte años, cuando el parque vehicular era por lo menos la mitad del que ahora existe.  Las cargas vehiculares en la Rosales, la Reforma, el boulevard transversal, el Morelos y otras tantas son de carácter permanente y no hace falta hacerlo en las llamadas horas pico como era antes, ahora sucede todo el día.

La modernidad que ofrece Hermosillo en su entrada norte, no corresponde a lo que sucede en las vías de comunicación que ramifican la circulación hacia todos los rumbos de la ciudad y este paquete el joven presidente municipal de Hermosillo prometió superarlo. Valiente forma de iniciar su trienio en donde lo más ausente es el dinero.

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