Por mi raza… ¡hablarán las redes!

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Por mi raza… ¡hablarán las redes! 33

¡Qué cosa! Ahora si que tenemos el mundo al revés. Del cerebro, a muchos se les desconecto la razón y lo ligaron allá en donde la piel hace remolino. La pasión en la etapa electoral ha estimulado la producción de adrenalina y se buscan emociones fuertes que a punto están de despertar los ánimos exacerbados que presagian tormentas.

En las ya familiarizadas redes sociales del internet y sus tecnologías derivadas, algunos de los usuarios se han convertido en fanáticos de sus verdades, de sus sueños y de aquel que les prometa alcanzar sus anhelos y cuando sienten que sus restringidos raciocinios no son aceptados hacen uso de lo más fácil: la injuria, la ofensa y la descalificación, tan solo por no pensar y desde luego, opinar iguales. Bueno, hasta los complejos—condición del inconsciente—son enseñado cuando dejan abierta la oportunidad de ver la superioridad que brinda la altivez o la inferioridad que oferta el fracaso.

En la actual y moderna campaña—vaya costos de la modernidad—ahora resulta que las casas blancas, los socavones y estafas maestras son los pecados capitales que impiden que los priistas encabezados por José Antonio Meade; no sean viables en su proyecto de nación como candidatos a los diferentes cargos de elección. Nada dicen que igual que las dudas permanentes de cada sexenio se enterraban en el olvido, hoy las reformas jurídicas implementadas dejan por un lado los privilegios de la elite e igual que cualquier hijo de vecino sea investigado—perseguido dicen los pillos—en ese combate a la corrupción y a la impunidad que caminaron seguras y los costos de sus fallas y las polímitas acierto corresponden al 100, al poder judicial de la federación.

También resulta que Sylvana Beltrones, por su apellido y ser hija de quien es, no es adecuada para representar al estado de Sonora en el Senado de la República; o que el Maloro Acosta, por dejar la presidencia municipal de Hermosillo esta descalificado para ocupar igual que Sylvana, una curul en la más alta representación de la República y así me pudiera ir una por una o uno por uno de las y los candidatos; para concluir en que pueden ser muy buenos como los tacos don Marco, pero son mejores los que preparan en Sanborn´s, nada más por la marca.

José Antonio Meade hace un año para toda la oposición—más entre los panistas—era la octava maravilla del mundo en capacidad y honorabilidad. Solo bastó aceptar la candidatura priista para perder todos aquellos atributos y convertirse en “uno más” de los priistas corruptos. Al Maloro, de pronto le cargaron los costales de descalificaciones por “las condiciones en que dejó a Hermosillo”, para irse de campaña. Muy pronto se olvidaron de las condiciones precarias en que recibió la capital en 2015 de la administración panista, sin atención en servicio de limpia, inseguridad en su mejor momento, corrupción policíaca, baches en la red interna de movilidad urbana y en caminos rurales y de Sylvana que les digo; la ocasión de vaciar en ella frustraciones y antipatías personales, por ser una Beltrones.

De Andrés Manuel López Obrador se ha dicho tanto, en ambos sentidos. De lo bueno y de lo malo. Claro que entre sus seguidores que son muchos, el Peje es el mesías, el que trae consigo la vara—me recuerda un tanto cuanto la vara de Moisés que partió los mares y arranco agua de las rocas—que conseguirá entre otras cosas, pagarle a los ninis una mensualidad que les permita continuar rascándose la panza y que significan miles de millones de pesos, que no ha aun desvelado el secreto de donde saldrá. Con esa misma vara a una indicación del santo varón, los corruptos serán redimidos de sus culpas a cambio de jurar nunca más intentar a cometer el horrible pecado y otros tantos sueños que encantan y convierten hasta a los más reacios críticos que tuvo el 2006 y 2012, ahora en sus fieles seguidores, dispuestos a partírsela con quien sea y donde sea en tal de que su líder sea el siguiente presidente de la república.

Pero también entre quienes se oponen (oponemos) como dijo el loquito cuando le gritaron: “¡como hay locos!”…“¡habemos!”, respondió el célebre personaje. Les decía que de aquí para allá no se hacen malos quesos y también hay firmeza en la defensa de las siglas—Ojo, al priista lo acusan por sus siglas—el pejista defiende a una persona; y en el PAN, nadie defiende a la deshonrada organización política y todos practican lo que antes era el PRD, un partido de tribus, aunque en el PAN son pandillas. En el Priismo dicen sus adversarios, todos son iguales todos, dicen sus adversarios. Pero le sigo con el tema, porque qué fácil es “agarrar monte”. Les decía que los contrarios al Peje, también son duros en sus afirmaciones y de loco no lo bajan. Eso sí calienta, decían los chavos de ayer.

Las famosas redes cada vez se convierten en ring de box y lucha y en ocasiones en peleas callejeras, en donde la incapacidad de sostener un debate de nivel, se convierte en choques personales de toma y daca y supuestamente gana quien más ofenda, raye más madres y maneje mejor el glosario de bajo nivel. De que el Peje ya es historia, claro que lo es, como lo fue alguna vez José Vasconcelos Calderón entre 1924 y 1935, que se enfrento a los sonorenses Obregón y Calles en campañas presidenciales muy cercana al manejo que ahora da AMLO, en sus mensajes de ilusión y confrontación. La única diferencia es que Vasconcelos si era filósofo, escritor y educador y nunca se supo que viviera de sus libros, como ahora resulta que López ha vivido los últimos 18 años de las ventas de sus libros. Esta suerte ya la quisieran Octavio Paz, Vargas Llosa y hasta Obama.

Y en esta lucha del poder y de las afrentas, me resta el joven brillante y honesto, títulos que han querido vender y colgar en la pared de Ricardo Anaya, aunque pesan distinto lo plástico de sus virtudes y la rocoso de sus defectos. Los panistas hoy están más tranquilos que don Sebas—expresión del Cuervito Zamora—quizás sus divisiones internas les coarte al Quijote que llevan dentro—Ya ve que siempre pelean contra molinos de viento—como la defensa de Diego Fernández de la decencia de su pupilo que ahora acusa de una elección de estado, aunque cene, coma, beba vino y deguste sus preciados puros con quienes representan al estado.

La verdad es que la militancia del PAN poco se ha manifestado en defensa de su candidato presidencial, siendo—cosas de la vida—más intenso lo que queda del PRD, que si se la rifa por el güerito, ahora su nuevo líder. Cuando mucho, algunos blanquiazules, publican recortes periodísticos, en ambos sentidos a favor de Anaya y en contra del PRI. Al Peje le guardan algún respeto. A lo mejor algunos tienen hasta boleto comprado para veranear en las dulces aguas del mesías.

Concluyo, en estas condiciones de comunicación interna de la sociedad ¿También será culpa del gobierno, el adolecer de claridad y calidad participativa?

A sus ordenes en oscarhpaco@hotmail.com y @PacoBarrera en Twitter y FB

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