No se azoten

Alejandro Orozco, Recientes No hay comentarios en No se azoten 69

Escuchaba a miembros de una administración municipal hace pocos días referirse unos a otros como el “compañero secretario”, confieso que al principio pensé que era una broma entre colegas, pero no, luego viendo distintas publicaciones y declaraciones, veo que traen la modita de tratarse como lo hacen nuestros hermanos cubanos, en especial los que ostentan el poder.

No niego que la primera vez que me vestí de torero con un terno de “Nazareno” y oro, prestado por el Matador Vielma, me sentía Enrique Ponce, pero a las pocas horas el ruedo y el toro me regresaron a la realidad, el vestido no te da ni el temple ni la habilidad; por lo mismo entiendo la emoción que tienen que sentir por haber llegado al poder y con ello estar en la posición de de emprender sus revanchas, pero en esto, hay piezas que si se rompen no tienen reparación, y con su polarización de la sociedad y sus escasas nociones sobre desarrollo económico, nos ponen en riesgo a todos, porque quienes no les creemos, también vivimos aquí, el país es tan nuestro o tan ajeno como lo es de ustedes.

Escuchar expresiones como “Dios los castigó”, del patán de Barbosa, o de los que van a parar “chingas” o “dar en la madre” lo único que pueden provocar es pena hacía estos personajes. A saber por lo que habrán pasado para tener ese resentimiento, pero aun así, no hay punto de comparación con los caudillos a quienes buscan parecerse… de nombre. A Fidel Castro, con quien la única coincidencia que tengo es el gusto por los Cohiba, le tengo que reconocer que se hizo del poder a base de tirar balazos y recibirlos, de guiar en batalla a los hermanos cubanos, no lo hizo ni a base de” tuits” ni “likes”. Tienen que tener claro que ni la Sheinbaun es Haydee Santamaría ni el burdo de Noroña es el “Che” nada que ver.

Y por romántico que pueda resultar repetir las estrofas del poeta nacional de Cuba; aquí no hay burgueses vencidos, es más, les va mejor que nunca. A los del aeropuerto hubo que pagarles sin que terminaran; el avión, haciéndose más viejo estacionado mientras a diario se pagan millones en boletos de avión; la investigación científica, por los suelos, para así depender en el mediano plazo de los extranjeros, y tantas cosas que ustedes ya saben.

Así que exaltados entusiastas del “nuevo” régimen: no se azoten. Y como dicen los jóvenes: hay que bajarle dos rayitas, pues ni Peña Nieto es Fulgencio Batista ni ustedes son el “Compañero Comandante”, les viene grande el título.

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