¡MÉXICO, CREO EN TI!

María Emma Freaner Figueroa, Recientes No hay comentarios en ¡MÉXICO, CREO EN TI! 114

Recuerdos imborrables de momentos mágicos cuando escuchaba a mi padre, un gran declamador, interpretar esta poesía de Ricardo López Méndez. La decía con tanto sentimiento que cada estrofa penetraba en mi serhaciéndome sentir orgullosamente mexicana y convencida de que vivía en un  país  mágico… hermoso.

Eran los años cuarenta del siglo pasado, el mundo estaba inmerso en la Segunda Guerra Mundial y todos sufríamos las consecuencias económicas que ésta ocasionaba. Sin embargo, yo vivía y juzgaba el momento con mente de niña,desde mi pequeño entorno que estaba lleno de relativa seguridad y felicidad.

Un buen día encontré un libro de poesías “Poesías de México y el Mundo” entre los libros que estaban a la venta en una tienda de libros usados, y lo compré. Entre las poesías patrióticas que él incluidas está “México creo en ti”. La leí y releí ahora desde la experiencia de muchos años vividos y me sorprendió ver que el México que su autor describe a principios del siglo, sigue siendo muy similar al México que hoy estamos viviendo. Se diría que tampoco los mexicanos hemos cambiado gran cosa.

México, creo en ti,

Como en el vértice de un juramente.

Tu hueles a tragedia, tierra mía,

Y sin embargo ríes demasiado,

Acaso porque sabes que la risa

Es la envoltura de un dolor callado

Ahora como antes, los mexicanos seguimos amando a nuestra patria. No importa que tan mal nos esté yendo,seguimos riendo y sacando chistes de nuestra situación, aprovechando cada acontecimiento ofensivo, triste o doloroso, para elaborar versos y bromas sobre cada acontecer, buscando la forma de encontrar consuelo en nuestras desgracias. Ejemplo de esto es el escrito que circuló hace tiempo sobre el trágico accidente en aquella mina chilena: “Si los mineros fueran Mexicanos…”

México, creo en ti,

Porque creyendo te me vuelves ansia

Y castidad y celo y esperanza.

Si yo conozco el cielo es por tu cielo,

Si conozco el dolor es por tus lágrimas

Que están en mí aprendiendo a ser lloradas…”

Nunca me sentí más mexicana que cuando viví en los Estados Unidos, a finales de la década de los ‘50s. Entonces tuve la opción de decidir mi futuro. Al regresarme estaba consciente de que renunciaba al “sueño americano”, para vivir la “realidad mexicana” que se sostiene en base a la esperanza de un mañana mejor que nunca llega, y de una confianza constantemente defraudada. Donde se sobrevive con el apoyo de familia y amigos, donde se comparten el dolor y las alegrías, donde se lucha hombro con hombro, cayendo y levantando pero esperando… siempre esperando… mejorar el nivel de vida, un mejor gobierno, mejores oportunidades de negocios o empleo, mejor educación para los hijos, y hasta sacarse el premio gordo de la lotería.

México, creo en ti,

En tus cosechas de milagrería

Que son solo deseo en las palabras…”

Nuestro México es mágico. Aquí en Sonora, si leemos la prensa y oímos las noticias encontramos una realidad que no vemos cuando salimos a la calle ni sentimos en nuestros bolsillos. A nivel nacional los políticos informan de planes, reformas, nuevas leyes, triunfos pírricos sobre el narcotráfico, recuperación económica, avances que son solo deseo en las palabras, pero nosotros seguimos creyendo en un mañana mejor, en un milagro de nuestra Virgen de Guadalupe, en que el siguiente sexenio nuestros políticos si van a cumplir sus promesas de campaña y que los gobernantes si se preocuparán por su pueblo, en que la violencia disminuirá y en que pronto saldremos de las crisis.

México, creo en ti,

Porque escribes tu nombre con la X

Que tiene algo de cruz y de calvario;

Porque el águila brava de tu escudo

Se divierte jugando a los “volados”

Con la vida y, a veces con la muerte…”

Con motivo de la próxima conmemoración de los 209 años de nuestra Independencia, he vuelto a repasar en mi memoriala historia patria que aprendí en la escuela, los conocimientos adquiridos por medio de la lectura, de la visita a museos y sitios históricos, así como conversaciones con personas de diferentes lugares de la república con las que tuve la oportunidad de convivir durante casi 30 años. He escuchado y leído las participaciones de historiadores que han investigado profundamente sobre ambas guerras, y que nos han presentado una realidad distinta a la que la historiaescribió. Nos han hablado de lo mucho que se omitió, como las traiciones entre los líderes, de los héroes anónimos, de la faceta obscura y la vida secreta de alguno de nuestros héroes.

Hay una constante de pueblo sufrido y oprimido y de una clase privilegiada desde la conquista hasta la actualidad. Desde los indígenas precortesianos hasta los indocumentados que hoy siguen emigrando en busca de una mejor vida, y vuelven a ser discriminados y explotados.

También hay una constante de promesas incumplidas, expectativas no logradas, así como la forma como se ha gobernado el país donde se pone en evidencia más la búsqueda del propio beneficio o lucimiento que el desarrollo armónico de la nación y el bienestar de sus gobernados. Aún no veo que tengamos un sendero bien trazado, siento que partidos y gobierno planean en una base de prueba y error jugando “volados mientras deciden nuestro futuro, jugando con la vida y a veces con la muerte por la falta de empleos, la desnutrición infantil, la falta de atención en el sector salud y ahora con la lucha fallida contra el narcotráfico.

México, creo en ti,

Porque eres el alto en mi marcha

Y el punto de partida en mi impulso.

¡Mi credo, patria, tienen que ser tuyo,

Como la voz que salva

Y como el ancla…! ”

Es hermoso viajar, conocer otros países más desarrollados, con más cultura, con diferentes costumbres y maneras de ver la vida. Pero es mucho más hermoso regresar a nuestra patria y darnos cuenta de que no importa cuántas maravillas haya en otros lugares, regresar a México es llegar a casa, a nuestro hogar con nuestra gente, nuestras tradiciones, nuestra cocina, nuestras luchas cotidianas, y que vale la pena luchar seguir creyendo y luchando porque este país es nuestro, y es el único que tenemos. Que sin importar los buenos o malos gobiernos, los mexicanos tenemos la capacidad de sobrevivir y lo hacemos con esperanza siempre en el mañana, entre cantos y risas y bromas, y aún en los peores momentos de tristeza y dolor.

Aquí nacimos y aquí descansarán nuestros restos, en este México que, como aquel tambaleante Coloso que vimos hace nueve años en la celebración del Bicentenario, necesitamás que nunca de la ayuda de sus hijos para levantarse y poderse sostener de pié.

Twitter @mefreaner

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