Los partidos políticos, su historia y sus fallas

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Los partidos políticos, su historia y sus fallas 183

Me preocupa el sistema de partidos que en este primer cuarto del siglo XXI estamos viviendo los mexicanos. Su combinación de intenciones políticas y organización social  no corresponde a los tiempos en que vivimos. Un sistema añoso, anquilosado, rebasado por una sociedad cada vez más urgida de participar en la tarea de organizarse mejor para alcanzar entre todos mejores niveles de vida, con trabajos mejor pagados, con más holgura en la posibilidad de ser y tener, con mejor educación; pero particularmente con gobiernos transparentes, honestos y de resultados. El comportamiento en las acciones y actitudes de los partidos políticos en México se atoró, se encasillo en dibujar paraísos y oponerse a todo lo que de ellos no venga. Se los trago la burocracia, el interés personal o de grupos y un deseo inocultable de empoderarse de las instituciones para beneficio de unos cuantos.

Hasta mediados de los noventa del siglo pasado, por lo menos dos partidos estaban perfectamente definidos en sus doctrinas, en sus propósitos para gobernar y en sus praxis políticas. El PRI venido en su origen de la necesidad de poner orden a los militares que superada la etapa revolucionaria se creían dueños del destino de la república, integro luego  los sectores campesino y obrero y expelió su expresión de paz y justicia social que acoto por lo menos en sus primeros cincuenta años, el discurso que convencía, que convocaba y que producía votos que convirtió a cualquiera que fuera favorecido con la distinción de ser nombrado candidato, en presidente municipal, diputado, senador; gobernador o presidente de la república.

Cuando fue necesario que los candidatos del PRI ganaran aun en contra de la voluntad popular, ganaron. Bastaba solo una orden y el milagro se producía. Un México en pleno desarrollo, con moneda solventa, con fuentes de empleo en crecimiento, con burocracia bien tratada, con sistema educativo practico y productivo hacia que el sistema gobernante tuviera un magnifico colchón que provenía de una sociedad conforme, contenta. En 1970 por ejemplo con sueldo equivalente a veinticinco dólares semanales, era capaz de sostener una joven familia de tres personas. Hoy trabajando los dos, mujer y marido, apenas comen, visten y habitan casas provenientes del Infonavit.

Las cosas cambiaron en los finales de los setenta. El dólar a las nubes, la inflación incontrolable, la educación producto de campos de experimentación dio un reversaso, se trabajó para comer si bien iba en millones de mexicanos. Surgieron las primeras señales de corrupción gubernamental y las inconformidades sociales encontraron cabida en la protesta callejera perseguida y oprimida. El PRI dejo de ser dueño absoluto del estadio en que se jugaba la política y le surgió competencia, dura, capaz, con pureza en los liderazgos y buenos propósitos en el fin anunciado.

Por su cuenta el PAN que habiendo surgido de la unión de personajes más intelectuales que de acción política, con veinte años de fundado y con crecimiento rayando en lo mínimo cada tres años, se abrió a la sociedad, a la inconformidad, a la búsqueda de un futuro anunciado como una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos. El futuro del Partido Acción Nacional empezó a dibujarse después de las elecciones presidenciales de 1976 en la que, el candidato del PRI José López Portillo no tuvo candidato en contra, su elección fue solo un formulismo en la que si hubiese obtenido un solo voto, era suficiente para ser presidente.

 Aunque en Sonora había conseguido sus primeros triunfos municipales en 1968, llevándose la cereza del pastel o sea Hermosillo, capital y seis municipios más; su organización y suma de voluntarios sucedió después de 1979 con el triunfo en Cajeme de Adalberto Rosas. El crecimiento real de este partido se dio luego de 1985, consolidándose en las elecciones presidenciales de 1988. En 1994, después de 12 años cuatro diputaciones locales fueron ganadas de mayoría, así como los municipios de San Luis R.C,  Agua Prieta, Suaqui Grande y Aconchi. Para las elecciones a la gubernatura de 1997 las diferencias internas abrieron un boquete que provocaron el retiro de muchos panistas que rasgaron brecha adoctrinando, exigiendo y exponiendo. En esa ocasión, un enviado sin escrúpulos de Felipe Calderón entonces presidente del PAN nacional, aterrizó en Sonora en calidad de embajador plenipotenciario para borrar el pasado, impedir que el PAN ganara la gubernatura  e iniciar al nuevo PAN en el cambio de rumbo: un partidismo  pragmático, obediente al líder y ambicioso del poder y particularmente corrupto, como lo mostraron 12 años de poder federal y seis en el estado.

De la izquierda solamente puedo decirlo que mientras fueron una corriente organizada en un solo frente (PRD) caminaron. En veinte años gobernaron Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Morelos y el Distrito Federal y varios municipios de la república. En 2006, desplazaron al PRI y se convirtieron en segunda fuerza política de México. En Sonora en 1997 alcanzaron su máximo histórico gobernando Guaymas, Cajeme, Benito Juárez, Etchojoa y Navojoa; más 9 diputados locales. La pugna interna proveniente no del idearios políticos y si de las ambiciones personales acabaron con la buena racha. En estos momentos divididos, convertidos en PRD y Morena se vuelven aún más frágiles. Aquella intelectualidad que caracterizaba a la izquierda mexicana, igual que lo doctrinario del PAN, fue consumida por el pragmatismo actual que convirtió la fe socialista en apetito económico.

Los partidos han enseñado que es mentira que tengan programas de gobierno que induzcan a sus candidatos a exitosas administraciones sexenales o trianuales, menos en programas legislativos. Los gobiernos en sus tres niveles, no tienen carácter permanente en sus planes de desarrollo económicos o sociales. La inventiva es aplicada cada tres o seis años según sea la administración iniciada y es casi normal que muchos de estas intenciones queden inconclusos al final de la administración de que se trate. Son miles de millones los que invertimos los mexicanos en los partidos políticos que no son recompensados. Ninguno de ellos, repito, alimenta al sistema político de sugerencias, opciones y propuestas que se vean reflejadas en mejores gobiernos cuando en ellos hay la alternancia natural que debe producir la democracia.

Las burocracias partidistas deben tener un propósito claro un rumbo de ser y estar. Los partidos políticos no son transparentes en su administración, tampoco en sus acciones. O son apoyos de los gobiernos, o son críticos de los mismos cuando son oposición. Fuera de allí, nada. La sociedad es inteligente, por eso tienen razón en no estar conformes con los partidos y menos tenerles confianza.

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