La violencia es síntoma no enfermedad

Gustavo Tena Hinojosa, Recientes No hay comentarios en La violencia es síntoma no enfermedad 8

Definitivamente me impactó el ver el video en el que un sujeto golpea con un bat en la cabeza y por la espalda, a una mujer dependiente de un negocio en Navojoa, Sonora. Por supuesto también me impactó y me indignó el asesinato de la niña en San Luís Río Colorado, pero ver la acción de este desadaptado en video, simplemente fue impresionante, por decir lo menos.

Varios lectores y amigos me preguntaron si no iba a escribir sobre este tema, pero no podía permitirme escribir con los sentimientos que estos fatídicos eventos me provocaron.  Como le dije a un buen amigo y lector, “lo estoy procesando amigo para poder tener las palabras más correctas posibles”.

En el momento dije y twittié, cuando me enteré de que había gente queriendo linchar al responsable de la muerte de la niña, que los deberían de dejar. Pero que sería de nuestra sociedad si dejáramos que se linchara a cuanto presunto responsable de algo tan trágico como lo mencionado. Y remarqué presunto, porque poseídos por la ira y el momento ¿Qué tal si la turba enardecida agarra a un inocente que estuvo en el lugar y tiempo equivocados y lo matan?

Estos pensamientos traen a mi memoria, los programas de Casa de las Ideas y tengo el honor de participar, donde tratamos en dos ediciones el tema de la justicia en México, igual escribí una columna sobre este tema. Ciertamente, las autoridades estatales y federales de hoy y del  pasado han dejado en mi opinión y de cuantos he platicado del tema, la percepción de que nos han fallado, sobre todo en el aprehensión y castigo a los corruptos de la política, quienes por supuestos “tecnicismos”  legales, se han salido con la suya.

Pero regresando al tema de la violencia en nuestro país y nuestras comunidades, nada o poco puede hacer ninguna autoridad policial para prevenir actos tan deleznables y atroces como los que han venido sucediendo. La desintegración familiar, la pérdida de valores, la pobre educación que estamos dando a nuestros hijos, nuestra propia actitud contra nuestros semejantes, etc. Es lo que está produciendo personas cada vez más desadaptadas y desalmadas en nuestra sociedad.  Aunque el gobierno debe priorizar las estrategias de integración social, está priorizando las estrategias de ataque y confrontación, lo que fácilmente nos podría regresar a la guerra del narco del sexenio Calderonista, que en cierto modo, continua.

Me imaginé conociendo al hombre del bat que casi mata a la dependiente, cuando era niño, creo que nadie imaginaría a esa criatura convertida en un ser despreciable, sanguinario y traidor. Creo que salvo muy raras excepciones, ningún ser humano nace para ser un delincuente. Desconozco obviamente la vida del mencionado, pero casi estoy seguro que una combinación de hechos en su pasado fue construyendo en su actitud lo que lo convirtió en “eso” que es ahora. No pretendo hacerle ver como una víctima de las circunstancias, porque conozco gente que vivió tragedias tremendas y sin embargo nunca dejaron de ser gente de bien. Pero debemos también recordar que cada persona tiene diferente tipo de carácter y diferente nivel de sensibilidad, por lo tanto, lo que para unos no es nada, para otros es un tremendo trauma.

A lo que voy, es que debemos implementar acciones para detener la degeneración que está sufriendo nuestra sociedad y disminuir la generación de personas desadaptadas y resentidas con la vida y con todos los que le rodean. No solo me refiero a que lo haga el gobierno, sino también, a estrategias y acciones que provengan de la misma ciudadanía. Todos tenemos que poner nuestro granito de arena.

Deberíamos de incluir en la educación familiar y escolar la enseñanza de la empatía (La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo.) Como dice el  dicho, “hay que ponernos en los zapatos del otro” para poder comprenderlo y ayudarlo.

Actualmente, somos una sociedad que produce matrimonios fracasados. Matrimonios que se sustentan más en el interés económico que en el conocimiento y el amor a la pareja. En la escala de valores sociales se movió el dinero o la riqueza al primer lugar de ésta. Los hijos cada vez más, son chantaje y manipulación en vez de seres buscados y queridos… O meramente accidentes no deseados que se convierten después en solo responsabilidades forzadas y/u obstáculos de la felicidad de quien les engendró. Creo yo que de aquí viene la fábrica de posibles desadaptados y marginados candidatos fáciles a la vida criminal.

Luego estas personas crecen y se casan o “juntan” y sin una experiencia de vida familiar sana, el siclo se reinicia pero con un grado mayor de toxicidad en la relación que la que les tocó vivir, potenciando más aún los aspectos negativos. El círculo vicioso, en cada nueva generación, es cada vez más vicioso.

No podemos permitir que esto continúe, no podemos darnos el lujo de decir: “Ese es problema de cada quien” y hacernos a un lado, porque tarde o temprano este fenómeno social nos va a terminar afectando a todos, como le afectó a la niña de San Luis Río Colorado y a la dependiente de la tienda en Navojoa, Sonora. Quedando en un hospital debatiéndose por su vida.

La violencia generalizada no es la enfermedad, es el síntoma, nuestra sociedad es la que está enferma. Nuestras familias son las que están enfermas. Debemos actuar… y pronto.

Gustavo Tena H.

Fotógrafo profesional y ciudadano

ciudadanopenso@gmx.es

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