La tragedia en política: los gobernadores

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en La tragedia en política: los gobernadores 31

Las tragedias políticas siempre impactan y mueven la opinión pública. Afectan la sensibilidad popular y desatan todo tipo de especulaciones, desde las teorías de la conspiración, hasta las versiones de quienes todo lo profetizan adelantándose a las situaciones: “Yo ya sabía que eso iba a suceder”, “No podía durar mucho esa situación”, etcétera. Los casos no son noticia de todos los días, pero en cada uno de ellos se refleja lo impactante del hecho y los efectos políticos que causa la muerte de algún político, en funciones o a punto de tomar posesión, otros en su calidad de ex mandatarios y algún otro como candidato, en el México complejo de principios de siglo.

Al final nada se resuelve, y por más que se aclaren los casos o se proporcione toda la información de peritos en la materia, la sospecha y las especulaciones quedan. Eso es parejo para todas las culturas, ahí están los casos de John F. Kennedy, Olof Palme, Luis Donaldo Colosio, Anwar Sadat, e indira Gandhi, como ejemplos. México no es, ni ha sido la excepción.

Caritino Maldonado Pérez fue electo gobernador de Guerrero para el período 1969-1975. Era muy buen gobernador. Maldonado murió en accidente de helicóptero el 17 de abril de 1971. Tenía prisa por regresar de Ciudad Altamirano a Chilpancingo, y como salía de una reunión regional con el presidente Luis Echeverría, donde habían asistido otros gobernadores, Maldonado le pidió prestado el helicóptero al profesor Carlos Hank González a la sazón gobernador del Estado de México. Con el gobernador murieron el presidente del Congreso estatal Federico Encarnación Astudillo, y el del Supremo Tribunal de Justicia Carlos F. Urióstegui A Maldonado lo sustituyó primero Roberto Rodríguez, después el presidente municipal de Acapulco Israel Nogueda Otero (que enfrentó la desaparición de poderes en 1975), y terminó el período Xavier Olea Muñoz, que solo gobernaría los últimos tres meses del sexenio.

Héctor Terán Terán, oriundo de Moctezuma, Sonora, fue electo como segundo gobernador de Baja California para el período 1995-2001. Había sido de los fundadores del PAN en el estado, y había ganado la senaduría en 1991, la diputación federal en 1985 y la local en 1980. Fue tres veces candidato al gobierno estatal por el PAN: En 1977 contra Roberto De la Madrid, en 1983 contra Xicoténcatl Leyva, y finalmente, en 1995 contra Francisco Pérez Tejada, a quien le ganó por 8 puntos porcentuales. Poco le duró el ejercicio del poder a Terán, puesto que murió de un ataque al corazón a la mitad de su gobierno, en junio de 1998. Su sucesor Alejandro González Alcocer, terminó el período.

Antonio Barbosa Heldt, un prestigiado profesor impulsor de la educación rural en México, fue electo gobernador del estado de Colima en julio de 1973. En carta póstuma dirigida al entonces secretario de Gobernación Mario Moya Palencia, Barbosa le expone ser portador de una enfermedad renal que le impide desarrollar sus funciones como gobernador. Es encontrado muerto en su domicilio el 18 de septiembre de 1973, a mes y medio de tomar posesión del cargo. La opinión pública señaló siempre que había sido un suicidio, pero la especulación política terminó por dominar el caso y se manejaron varias versiones. No quedó claro lo que realmente pasó, ni siquiera con los cercanos al gobernador electo. A Barbosa lo sustituyó como interino Leonel Ramírez García, y posteriormente fue electo para el período el presidente municipal de Colima, Arturo Noriega Pizano.

El gobernador Gustavo Vásquez Montes, también de Colima, muere en avionazo en 2005 al dirigirse de Toluca a la capital de Colima. Vásquez había sido electo en 2003 para cubrir el sexenio (2003-2009), viajaban con él algunos de sus colaboradores. Después de un breve interinato de Arnoldo Ochoa, lo sustituyó Jesús Silverio Cavazos Ceballos, quien —para colmo— fue asesinado a balazos en 2010, ya en su calidad de ex gobernador, por fuera de su domicilio en la capital del estado. Otro ex gobernador,Fernando Moreno Peña también fue agredido a balazos en 2015. Salvó la vida. ¿Cual sería el origen de la violencia política en un Estado tradicionalmente pacífico?

Con una impecable hoja de servicios en la política y la administración pública, el 10 de abril del 2010 fue electo candidato del PRI a gobernador de Tamaulipas el médico Rodolfo Torre Cantú. Ya había sido secretario de Salud del estado, así como diputado local y federal y había realizado una exitosa campaña electoral que lo encaminaba al triunfo. Una semana antes del día de la elección fue asesinado con cuatro de sus más cercanos colaboradores (el 28 de junio), en la carretera de Ciudad Victoria al aeropuerto, por un comando armado que portaba uniformes militares. Torre Cantú se dirigía a un acto de cierre de campaña a Matamoros, ya que estaban apenas a unos cuantos días de los comicios del 4 de julio para renovar el Congreso local, la gubernatura y los ayuntamientos. Una semana antes de la elección, su hermano Egidio Torre Cantú lo sustituyó en la candidatura y ganó con holgura la elección con una ventaja de 30 puntos sobre el candidato del PAN Sacramento Garza.
¿Quien mató al candidato del PRI a gobernador de Tamaulipas a una semana de la elección? ¿Será mera coincidencia que dos recientes ex gobernadores de Tamaulipas (Yarrington y Hernández) se encuentren en la cárcel por sus nexos con el hampa organizada? ¿A quién o a quiénes les convenía el crimen en uno de los estados más violentos de México? ¿Qué hizo Torre Cantú para que lo mataran?

En los gobiernos de Fox y Calderón fueron muy comentados, por impactantes, los casos donde perdieron la vida —en accidente de helicóptero— el Secretario de Seguridad Pública de Fox, Ramón Martin Huerta, en septiembre de 2005, y después el secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño —ya con Calderón— en un avionazo, en noviembre de 2008. Posteriormente, Francisco Blake Mora —también secretario de Gobernación con Calderón— en 2011, en accidente de helicóptero.

¿Cómo explicar los accidentes de personajes relevantes en las aeronaves mejor vigiladas y mejor conservadas, que son las oficiales? ¿Cómo vencer la malicia de la opinión pública sobre accidentes en personajes del gobierno que inició la lucha más encarnizada contra el crimen organizado? Más allá de los peritajes y las investigaciones oficiales, la opinión pública nunca quedó satisfecha.

Así ha sucedido con el reciente accidente de helicóptero que le costara la vida a la gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y a sus esposo el senador ex gobernador Rafael Moreno Valle. Alonso gobernó apenas 10 días. Su caso lo resolvió de última hora el Tribunal Electoral Federal en una decisión dividida y reñida. Días antes se había filtrado un proyecto de dictamen del Tribunal que anulaba la elección, incluso —y aún— después de haber celebrado el conteo casilla por casilla que arrojó una diferencia mayor a los 100 mil votos a favor de Alonso. La decisión a favor de Alonso provocó un debate público ríspido entre la presidenta del Tribunal y el ministro ponente, y fue criticada por el presidente de la República que la calificó de “antidemocrática”.

A Alonso le hicieron el vacío los diputados de Morena en el Congreso local, a grado tal de haber rendido la protesta como gobernadora constitucional ante el Tribunal Superior de Justicia, en plena madrugada y sin representante de la federación. Eso creó tensiones y polarizó la política partidista estatal con la acción de rebeldía del candidato de la coalición de izquierda Miguel Barbosa, que nunca dejó el activismo opositor, incluso después de la decisión del tribunal… y de la muerte.

Por eso la polémica y las diversas versiones que han surgido posteriores al accidente del helicóptero. No podía esperarse otra cosa después de la crispación política en la entidad y el ninguneo de inicio del gobierno federal hacia la gobernadora. También las complicaciones por el nombramiento del interino y la diversidad de intereses que se han puesto en juego en esa decisión en una entidad complicada y poderosa. La investigación sobre el accidente no deberá dejarse al arbitrio de la polémica política ni a la especulación, ni tampoco servir de arma electoral para preparar la próxima elección.

Erika Alonso gobernó apenas 10 días y ya es parte de la historia de Puebla. El nuevo gobierno federal apenas cumplirá un mes en ejercicio y ya tiene entre sus principales problemas la investigación objetiva e imparcial del caso, para que no quede en el olvido y se convierta en parte de la picaresca política que tanto daño ha hecho a la confianza entre los mexicanos y los gobiernos. Si los dirigentes de Morena —como partido político en el gobierno—, realmente sienten “que se apropiaron de la historia de México”(sic) para iniciar un nuevo capítulo, deberán empezar por aclarar este asunto. Congruencia obliga.

FELIZ AÑO 2019.

bulmarop@gmail.com

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