¿La seguridad militarizada?

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en ¿La seguridad militarizada? 24

La militarización del país, como que asusta el solo mencionarlo. Pero más aún asusta la criminalidad en que nos desenvolvemos que mire usted, ha roto inclusive con la capacidad de asombro ante hechos tan terribles como los asesinatos en vías públicas de hombres, mujeres y niños.

Como un primer paso a la coordinación nacional que pretende combatir la inseguridad nacional, en un acuerdo entre los órdenes de gobierno cinco de los municipios de mayor población y más conflictivos en este asunto, cuentan desde hoy (miércoles 14 de agosto), con comisarios de policía municipal con grado militar.

Como siempre, son polémicos los pros y contras de todo lo que sea anunciado como nuevo formato de atención a la sociedad, cualquiera que sea la instancia que atiende. Igual que hay personas que les agrada la decisión, los hay que no comparten el acuerdo tomado. Yo solo agregaría que, en tal de darle un rumbo a la estrategia de combate a este flagelo que nos asedia constantemente, bienvenida la propuesta y toma de decisión, pero si me tomo la libertad de compartir mi comentario.

El protagonismo de los estrategas de la cuarta transformación (4T), no se limita. Son ellos, después ellos y siempre ellos. Trataré de explicarme: Pasando sobre el gobierno del estado y sobre todo por la autonomía municipal, Alfonso Durazo Montaño, Secretario de Seguridad en el gobierno federal anuncia que Hermosillo, Guaymas, Empalme, Cajeme y Navojoa; contaran con comisarios de policía municipal con una misma característica: ser militares.

Así tajante, sin comedimiento, sin respeto alguno a la investidura de cada presidenta o presidente municipal, el secretario de estado anuncia la disposición para dejar claro quién manda, decide, ordena y anuncia, para no dejar dudas.

Lo que debiera ser informado como una propuesta del gobernante municipal a su cuerpo edilicio; que en primera y última instancia como cuerpo colegiado es quien aprueba o no tal nombramiento,  al final se topa con que este es y punto. La frialdad del centralismo gubernamental que tanto se criticaba, copeteada como decía Fox, se rebasa por la izquierda en lo que se dice ser un gobierno de izquierda. Sin protocolos, sin medias tintas el “me canso ganso” impone sus condiciones.

Y para no dejar a nadie sentido, otra característica de esta 4T es la descalificación y conclusiones en el aire que por lo general inculpan y deshonran. Dice Durazo Montaño que la característica superior de los mandos militares es la honestidad, lo que al parecer no abunda en los civiles que se desempeñaban en tales cargos de los municipios mencionados. Al menos en Hermosillo, Luis Alberto Campa Lastra, el sanluisino comisario de policía tiene en su haber entre otras cualidades, la honestidad exhibida en anteriores encomiendas del mismo tipo.

Una buena forma de simular un mando policiaco es esta. Un militar en activo, al mando de las fuerzas municipalessupuestamente obedece la instrucción de la o él presidente municipal; pero en la realidad la instrucción, la orden y el compromiso seguirá siendo hacia su comandante en jefe que es el presidente de la república, a través de la jerarquía establecida en los mandos de la milicia. ¿Se acuerda de aquel proyecto abortado en el sexenio pasado del mando único? Este era el principal argumento en contra y ahora como el pollito, ni pio dijeron.

En este galimatías de estrategias contra el crimen organizado, ahora se habla de lo que siempre debió estar presente, el seguimiento de los cómo y porqué de la noche a la mañana aparecen nuevos ricos sin mediar orígenes transparentes de su centelleante paso de una modesta condición económica a un boyante estatus social que se refleja hasta en el modito de caminar.

Esta acción sin ánimos persecutorios de carácter penal, deberá ser hacendario a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT, por sus siglas) que es elórgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México, que tiene la responsabilidad de aplicar la legislación fiscal y aduanera, con el fin de que las personas físicas y morales contribuyan proporcional y equitativamente al gasto público, entre otras obligaciones.

Lo otro, el armado de pandillas y grupos delincuenciales nunca han sido discretos, en cada pueblo y ciudad la mayoría de sus pobladores saben quiénes son y cómo operan y desde luego más lo saben las autoridades, quizás esa sea la corrupción de que tanto hablan y que urge ponerle fin. Me pregunto ¿Serán los militares los más capacitados, no solamente para entrar en acción sino para diseñar igual la seguridad municipal en todos sus términos?

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