La reforma del gobierno

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en La reforma del gobierno 30

Son ya 21 meses de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y en ese tiempo ha realizado seis reformas estructurales cruciales (educativa, política, financiera, hacendaria, telecomunicaciones y energética) para darle a México una mayor viabilidad como nación en el mundo del siglo XXI.

En la hora actual, nuestro país está inserto en un mundo más competitivo, turbulento y conflictivo. Nuevas y antiguas tensiones afloran en Europa, Asia, Medio Oriente, Eurasia y América Latina. Con los Estados Unidos, consolidado el TLC, nuestra crisis más sonada por ahora es por la cuestión migratoria de nuestros nacionales y centroamericanos, básicamente niños.

México se reforma no solo para actualizarse, también para salvar obstáculos al desarrollo, vencer inercias, combatir rezagos y resistencias, e impulsar un importante tramo de la modernización nacional pospuesta en años por la falta de acuerdos políticos. A la par de las reformas realizadas, el gobierno federal ha librado batallas importantes contra la inseguridad, la impunidad y la violencia, y el país  no se ha fragmentado. Ha mantenido la estabilidad social y política. México no es un Estado fallido, como algunos despistados trataron de calificarlo hace algún tiempo. Ni la violencia se ha generalizado en lo nacional, ni se ha perdido el control político. Tampoco se ha desperdiciado el tiempo en la lucha contra los poderes desestabilizadores -ahora ya identificadas con nombre y apellido- en regiones donde prácticamente penetraron y desplazaron a los poderes constituidos (un poder dentro de otro poder) en los niveles estatal y municipal.

Entidades como Chihuahua, Michoacán, Guerrero y Tamaulipas que aparecían descompuestas política y socialmente, ingobernables y dominadas por el hampa a principios del actual sexenio, comienzan lentamente a tomar su rumbo por la acción coordinada de los órdenes de Gobierno, en un nuevo tipo de tratamiento institucional, social y político y un trabajo más profesional de inteligencia y organización de la seguridad nacional.

Con el uso de las nuevas tecnologías, se registra ahora lo que por siempre se había sospechado mas no probado públicamente: La asociación de ciertos niveles del poder político con el hampa organizada vía la complicidad, la negociación de territorios y poderes, o la subordinación del poder político al hampa organizada vía el control de selectas áreas administrativas y estructuras de seguridad pública municipal por territorios.

Se ha aprehendido a delincuentes que antes aparecían como intocables, y lo que queda de la tradicional guerrilla rural ha dejado de ser lo que fue y no ha realizado mayores acciones armadas. La contienda de ideas, proyectos y propuestas, incluida la disidencia y la crítica, ha seguido el camino de la legalidad,la representación política y las instituciones, ubicándose por ahora en los partidos políticos, el Congreso de la Unión, los congresos locales,los cabildos y los medios de comunicación.

El movimiento magisterial continúa con las tradicionales movilizaciones radicadas en Oaxaca, Chiapas y Michoacán, con demandas que van desde lo político sindical, hasta las condiciones laborales de los trabajadores de la educación, y sobre el control del aparato educativo en esas entidades.

Se han reducido considerablemente las protestas contra la reforma educativa de principios de sexenio y las movilizaciones aparecen como aisladas y focalizadas en una sola región. Con la dirigencia formal del SNTE se negocia y se exploran coincidencias en un ambiente de colaboración.

Existe una interlocución organizada y mecanismos rediseñados de negociación con las organizaciones del campo y con el sector obrero y no se ven mayores conflictos en el mediano plazo. Igual con las dirigencias partidistas.

Las críticas enderezadas desde el sector empresarial el año pasado contra el gobierno federal por la cantidad, el ritmo y la velocidad de las reformas, han menguado gradualmente ante el reconocimiento de su viabilidad y la oportunidad política e histórica para realizarlas.

Ahora reconocen una eficaz operación con las principales fuerzas políticas nacionales para lograr alianzas políticas productivas reflejadas en la votación mayoritaria en el Congreso de la Unión. Lo que antes fue visto a distancia y con cierta desconfianza e incredulidad -según la fórmula de Maquiavelo- ahora se ha traducido en un renovado ánimo social para apoyar y sumarse a las transformaciones realizadas.

Las izquierdas -hoy fragmentadas con la irrupción de MORENA- han roto lanzas con el gobierno federal, principalmente por la reforma energética y seguramente aprovecharán la garantía constitucional de la consulta popular contenida en al artículo 35 de la Constitución, para agregar ese tema como propuesta en las campañas políticas del próximo año.

Con eso van a tratar de unificar a las distintas corrientes políticas de izquierda y seguramente -aunque cada quien por su lado- le van a entrar al mercado de votantes en disputa. Ya hay indicios.

En el PAN también preparan su consulta nacional, y será sobre la vigencia del salario mínimo, pomposamente motejado ahora como “salario digno”, una táctica política vista a la distancia más como electorera que justiciera.

Los organismos electorales previstos en la reforma constitucional y en las tres leyes innovadoras del sistema político, avanzan en su operación. En los 17 estados con elección concurrente en el 2015 se avanza en la integración de las instancias locales con aceptable normalidad.

La futura elección consecutiva de senadores, diputados federales, diputados locales y presidentes municipales, así como las candidaturas independientes establecidas en la reforma constitucional, han incrementado el debate en los estados y estimulan la participación política.

Tres partidos políticos de reciente registro, se sumarán a los siete que ya se preparan para la próxima elección de 500 diputados federales, nueve gubernaturas, casi mil ayuntamientos y 17 Congresos locales.

Los gobernadores de los estados han recibido un tratamiento equitativo, con independencia del partido político al que pertenezcan y a través del gabinete, sus dirigencias partidistas y las bancadas en el Congreso de la Unión han fortalecido su interlocución política y presupuestaria con el centro.

Uno de ellos incluso -Arturo Núñez, del PRD- apoyó sin reservas a través de los diputados federales de Tabasco la reforma energética. Otros, como Ángel Aguirre de Guerrero y Graco Ramírez en Morelos, han apoyado las políticas del Ejecutivo federal en sus entidades.

Pasada la etapa de las reformas, existen amplias coincidencias de que uno de los pendientes principales de la Federación a casi dos años de gestión es el de la reforma del Gobierno. Es decir, la de su principal instrumento de operación para la aplicación de sus políticas y de atención a la gente: La reforma de la Administración Pública Federal, su eficacia en los hechos, la satisfacción de la gente y la lucha contra el cáncer de la corrupción.

Con las reformas construidas en estos meses y gradualmente generando los efectos esperados y a 10 meses de la elección intermedia, la reforma del Gobierno aparece como la siguiente tarea del gobierno federal. Para eso no se requiere de reformas constitucionales ya, sino un profundo y serio rediseño de la maquinaria administrativa del Gobierno para atender con eficacia las demandas ciudadanas, con una mejor y mayor calidad en los servicios que proporciona y una atención en tiempo y forma de las principales inquietudes de la gente de a pie, que a diario satura las instituciones públicas.

Una reforma del Gobierno que fortalezca los mecanismos de control, la regulación de algunas áreas donde aparecen el desorden y la corrupción, que disminuya la abundante tramitología en oficinas y ventanillas, que combata los llamados moches en los contratos  tanto en las compras de gobierno como en la asignación de  obras públicas, que redistribuya los recursos con equidad hacia los gobiernos municipales, y que ‘desburocratice’ aquellas áreas de la administración pública que tienen una mayor carga por el mayor número de usuarios que a diario buscan obtener servicios en contacto con las dependencias del gobierno.

Señalaré algunas de las que más le preocupan a la gente:

El funcionamiento de los hospitales y clínicas del sector público federal y descentralizado, que entre todos atienden a más de 80 millones de usuarios. Es frecuente que una cirugía o una consulta con especialistas en estos momentos, le lleve al derecho habiente más de cuatro meses en obtenerlas.

Qué decir de las medicinas en las farmacias y en hospitales públicos. Los casos de negligencia que han originado muertos sin atención y que al parecer han pasado desapercibidos nos muestra la cruda realidad de los servicios en un contexto de abundante desigualdad social.

La crisis del sistema de pensiones que ya le llegó a las universidades públicas, a estados y municipios, y a las instituciones de Seguridad Social.

También urge avanzar a fondo en la revisión y actualización de la enorme burocracia del aparato educativo federal, que en coordinación con los gobiernos estatales atiende a más de 30 millones de mexicanos.

También revisar a fondo la vigilancia y regulación de las transferencias de recursos federales hacia los gobiernos estatales, que casi nunca llegan a sus destinatarios. Los escándalos actuales en esta materia son de antología.

Otro: fortalecer la atención hacia los gobiernos municipales, que a pesar de los discursos, las reformas y las proclamas siguen en su condición de dependencia de los niveles superiores, sin encontrar todavía la fórmula de la equidad presupuestaria y su peso político.

El presidente de la República ha dado muestras de valor, decisión y patriotismo más allá de los debates de coyuntura, el clima preelectoral, y las resistencias sociales, culturales y políticas propias de la pluralidad.

Las reformas concluidas son un buen motivo para valorar el tramo cubierto de su sexenio y lo que sigue; la estabilidad social y política de México también. Si en el mediano plazo México avanza en el crecimiento económico y en la reforma de la estructura de Gobierno, no se duda que a finales del 2018, Enrique Peña Nieto será ubicado como uno de los presidentes de México que no dudaron en cumplir con su responsabilidad, que vio hacia el futuro, que entendió la situación del país en el mundo, y que se atrevió con valor y decisión, a hacer cosas por México y los mexicanos sin temores ni pretextos para fortalecer a la nación, y darle más fuerza en un mundo turbulento y complicado.Hasta ahora ha hecho lo que prometió.Ni más ni menos.

bulmarop@gmail.com

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