La pista del Chapo

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en La pista del Chapo 166

“Se vale orinarse en la alberca, pero no del trampolín” le dijo uno de aquellos veteranos colmilludos que llegaban a Sonora, en este caso como delegado del viejo PRI. Lo anterior fue en respuesta a la aceptación de uno de los candidatos que acusado de sustraer  de mala forma cinco urnas de las casillas electorales, acepto; pero solo fueron dos dijo. Con el anterior enunciado trato de calificar la mala acción estratégica para atrapar al cochi ensebado en que se ha convertido el más famoso de los mexicanos hoy en día: El Chapo Guzmán. Déjeme y le cuento rápidamente del cochi ensebado: Era tradicional en las fiestas de nuestros pueblos la competencia del palo y del cochi ensebado. El primero era un tronco embadurnado de grasa, manteca pura e igual con el cerdito, que rasurado y enmantecado era soltado para que el populacho lo atrapara o en su caso el palo, lo ascendiera y al tope encontrarse con un sobre con papel moneda en su interior, como premio. El cochi pasaba a ser propiedad del sujeto que lo atrapara y el dinero de quien pudiera subir los casi tres metros del tronco con manteca. Muy pocos lograban la proeza de subir o de atrapar; pero era una diversión enorme el espectáculo.

Bueno, pero regresando al tema, pena ajena es lo menos que provoca el informe de las fuerzas públicas que contradiciéndose aclaran que el Chapo no fue herido en un enfrentamiento, sino que se hirió cuando puso pies en polvorosa al acercarse la marina del ejército nacional al rancho en donde como dice el corrido, la fiesta se celebraba. Y son hasta puntuales con lo informado, el huidizo narcotraficante está herido del rostro y una pierna. Nada más falto la foto y el mensaje del Chapo diciéndole a su mamá: “estoy bien ma, no te preocupes; luego te hablo”.

Si fue herido en el cruce de bala o se lastimó al huir, al resto de los mortales nos vale, lo único que apreciamos es la superioridad en inteligencia, del ratón contra el gato. Lo único que acusa el despilfarro informativo que ocupo los horarios de televisión y radio y los espacios periodísticos, es la negligencia e incapacidad que a pesar de los cantares, reinan en los cuerpos de seguridad que nos rodea. Esto no es bueno para los mexicanos y ocasiona la burla generalizada no solamente interna que es materia de uso común en barras, cantinas, centros de trabajo, reuniones públicas y privadas y en voces de los comediantes y ocasionan descredito y falta de respeto en el extranjero.

La confusión de quienes tienen en sus manos la seguridad pública nacional, está en que tratan de apantallarnos diciéndonos que aunque fallidas, emprenden acciones de interés público, olvidándose de que el hartazgo no es por la inacción es por los errores con que actúan y la torpeza con que tratan de jugar con la inteligencia del plural social.

El resumen del caso es que de nuevo el más buscado, el más popular, el más mentado de los mexicanos por sus hechos delictivos se les desapareció una vez más, poniendo en entredicho la capacidad de quienes se supone garantizan la seguridad de todos los mexicanos. La caza del gato y el ratón y me duele decirlo pero lo escucho en diversos círculos, es un tanto parecido a la eterna persecución del coyote contra el correcaminos, en donde el segundo ridiculiza al primero y conquista la admiración y el aplauso de quienes disfrutan de la caricatura.

Desde luego, con responsabilidad de ciudadano bien nacido—a propósito ¿y los malnacidos?—lamento ser crítico de la situación que hace quedar mal a las fuerzas del gobierno, pero considero que la aceptación del problema—como en los doble AA—da apertura a la posible solución del mismo. El ocultamiento de la verdad en la segunda huida del Chapo de aquella llamada penitenciaria de alta seguridad, más las ridículas acciones sin estrategia alguna que le conceden al Sinaloense Guzmán Loera nuevos triunfos, nos dicen que al gobierno de Peña Nieto le faltan servidores públicos capaces y responsables en materia de seguridad y le sobran figuras políticas que buscan los reflectores, aunque estos les enfoquen solamente sus errores.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top