La modernización democrática ¡¡es urgente!!

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en La modernización democrática ¡¡es urgente!! 89

Un recuerdo a mi amigo, mi hermano Jesús Orozco Morales. Descansa en paz.

Es imposible seguir transitando al México que queremos si no modernizamos los instrumentos con que construimos el día a día de la democracia.  La democracia es el poder del pueblo que evita que este radique en una sola persona y le concede a la mayoría determinar el cómo y el quien coordina su organización. Es un estilo de vida que se basa en el respeto a la dignidad humana, a la libertad y en el derecho que le corresponde a todos y cada uno de sus miembros. Dicho lo anterior entramos en materia.

Tradicionalmente los gobiernos democráticos se integran por tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. La democracia inicia en elegir libre y voluntariamente a quienes integran dos de los tres poderes ya descritos: el ejecutivo y el legislativo. El tercero, el judicial, surge de la normatividad que  reglamenta la intervención de los otros dos poderes para crear el sistema judicial. México es entre los países americanos, uno de los que cuentan con una mayor tradición en el sistema electoral, aunque en su historial refiera de largos periodos hegemónicos, ya por personas, como lo fue el caso de Porfirio Díaz que instauró a finales del siglo XIX y hasta 1910, una dictadura disfrazada de democrática a partir de que era electo cada cuatro años. La otra fue partidista entre 1929 y 2000 en lo que llamó el literato Mario Vargas Llosa como la dictadura perfecta, en aquel sistema que elegía a diferentes personas cada seis años, aunque se sabía que gobernaba el PRI como partido político y cedía poder absoluto en el elegido.

Es imposible regatearle al PRI la construcción del andamiaje institucional que da vida y fortaleza al sistema de gobierno implantado. En doce años de gobiernos panistas, luego de setenta en que gobernó ininterrumpidamente el tricolor no hubo cambios en la estructura del sistema de gobierno. Si acaso se dieron otros rumbos en políticas públicas fallidas en materia de seguridad y de desarrollo social; lo que demuestra que la famosa alternancia se basó solamente en un quítate tú para ponerme yo. Fue tan impalpable, tan informal el paso del PAN por el gobierno federal que en doce años no creo instancias de resolución a los reclamos de corrupción y malos ejercicios de gobierno que fueron la parte central del discurso que los llevó al poder. Inclusive, apenas entregando el gobierno de nuevo al PRI en 2012, proponen un sistema nacional anti corrupción que no lo hicieron en su tiempo, quizá para no ser ratones de la trampa preparada para otros. Con esto no quiero decir que este mal la propuesta, es necesario además el dichoso sistema, pero fue extraño que en doce años en que tuvieron todo para hacerlo, lo propusieran ya cuando ellos salieron ¿Pero que pasa escribidor? te saliste del tema. Cierto regreso al mismo.

Decía que es urgente modernizar sistemas. La democracia inicia en la urna, no en el gobierno. En la casilla convertida en centro de votación nace el mandato social de quien debe gobernar. En los 150 años (+ -) en que los mexicanos acuden a ejercer su voto, el sistema es el mismo. Identificación, entrega de papeletas, marcación de las mismas y depósito de estas en urnas cerradas. Dejo por un lado los cambios que si se dieron en cuanto a que el voto, en los últimos 20 años tiene la seguridad de que cuenta y se cuenta.

En ciento cincuenta años la carreta de mulas, pasó al ferrocarril. El ferrocarril se vio luego superado por el automóvil y este por el avión. Igual la señal india de la bola de humo, se vio alcanzada por el mensajero a lomo de caballo y este por el telégrafo y a este lo superó el teléfono y vino el  fax, el celular, las redes y si me dejan aquí amanecemos enumerando los pasos que la tecnología ha dado y los mexicanos seguimos votando en papeleta, alegando que si la tinta del marcador es o no buena, que si vendieron el voto, que si hay cola en la casilla y todas las etcéteras que guste y mande.

No es posible que países centro y sudamericanos cuenten ya con sistemas computarizados para el ejercicio del voto y nosotros andemos aun correteando en la madrugada del día de las elecciones a funcionarios de casilla para que no dejen de cumplir con la obligación contraída, igual con los representantes de casilla a que cada partido tiene derecho; para acusarlos luego de que se vendieron y no se presentaron.  Los vecinos del norte, desde hace sesenta años votan electrónicamente y en sus centros de votación operan mujeres y hombres en carácter de voluntarios, solamente en calidad de instructores para aquellos votantes que se les complica ejercer su voto en esa forma.

El voto electrónico terminaría con la complicada y cara organización de centros de votación tradicionales, con numeroso contingente para su operación. Complicaría al máximo el tradicional mercado de compra venta de votos. El acarreo de votantes se suple con un sistema de transporte público especial para ese día costeado por el estado y sobre todo, obliga a las autoridades electorales en la creación de algún ingenioso plan que despierte el interés social en esta obligación cívica de participar en la elección de los futuros gobiernos.

Es conveniente para los partidos políticos seguir en la vieja forma de elección, por los intríngulis que en el camino les puedan favorecer, porque la tradición ya hecha costumbre no obliga a la búsqueda de nuevas formas, porque los espacios publicitarios se tendrán que reducir, porque los presupuestos de miles de millones de pesos de todos los mexicanos se encogerían y porque para acabar pronto se complicaría el predominio de estos—los partidos—sobre una sociedad que les ha perdido el respeto y la confianza.

La parafernalia que cada tres años ocasiona el evento electoral no se vería afectada, sería a lo mejor menor ríspida que la actual, en la que los odios, la revancha, los defectos y las imperfecciones humanas son el centro de las mismas. La fiesta democrática que anuncian los partidos en temporada de elecciones y que se convierten en cuadriláteros de lucha libre, serían por fin festejos cívicos conmemorativos del poder del pueblo que se manifiesta votando.

oscarhpaco@hotmail.com

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