La homeopatía y la Falla de San Andrés

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en La homeopatía y la Falla de San Andrés 71

La homeopatía es un sistema de medicina alternativa creado en 1796 por Samuel Hahnemann basado en su doctrina de «lo similar cura lo similar», que sostiene que una sustancia que causa los síntomas de una enfermedad en personas sanas curará lo similar en personas enfermas. ​Si esto es en la medicina, al parecer Andrés Manuel López Obrador lo aplica en su gobierno, hasta ahora con pésimos resultados.

Para aquellos ciudadanos noveles—unos por jóvenes otros porque apenas están despertando—que suponen que AMLO invento la política en México y que han convertido los dichos e imagen del santo varón casi en deidad, debo decirles que el mismo hoy presidente de la república y muchos de sus principales colaboradores antes de convertirse en apóstoles de la doctrina del pueblo bueno y sabio, fueron distinguidos miembros del PRI y hasta del PAN y como tales alguna vez se desempeñaron como funcionarios públicos, cuya hoja de servicio no es tan pura e impoluta como ahora pretenden engañar, acusando de todo a los que firmes en sus partidos han pasado al igual que ellos por los mismos cargos públicos, haciéndolos culpables del pasado, que ahora dicen les hace tanto daño.

Porfirio Muñoz Ledo, Ricardo Monreal, Manuel Bartlett, Esteban Moctezuma, Germán Martinez, Alfonso Durazo, Marcelo Ebrard y una cantidad interminable de diputados, senadores, miembros de su gabinete y super delegados; son parte de esos 76 años priistas y 12 panistas, que ahora dicen fue destructivo, corrupto y explotador por decir lo menos. Como en la homeopatía, si ellos siendo priistas o panistas le dieron en la madre a México, ahora con el presidente López aplicando la regla de que lo similar cura lo similar; habrán de ser los salvadores del México con cáncer y casi en metástasis; según lo afirman en sus discursos.

Es muy difícil no establecen comparativos entre lo que dicen es una nueva forma de gobernar lo de esta cuarta transformación y el pasado. El actual gobierno lo que menos tiene es un orden, una continuidad y peor aún, una formalidad. Las homilías mañaneras del presidente López suplen totalmente lo que debiera ser una agenda de acuerdos de gabinete para el tratamiento de los asuntos de gobierno. No creo se esté aplicando una correcta forma de gobernar y los resultados en cuatro meses, no son los mejores y créame, no son culpa del pasado.

Las ocurrencias, las necedades y las injurias de ya sabes quién, además de las torpezas de quienes tratan de seguirle el paso, no es lo mejor para los 125 millones de mexicanos que somos entre fifis, conservadores, mafiosos de poder, pejezombies y chairos; cada vez más confrontados por las diferencias de pensamientos y juicios hacia la figura presidencial.

Recientemente, AMLO dio muestras de su intolerancia y necedad. El Senado de la República no le aprobó su propuesta de candidatos para integrar la comisión reguladora de energía (CRE), ¿sabe por qué? exacto, por ignorantes del tema. De acuerdo con la ley, el presidente tiene derecho a una nueva propuesta. El presidente lo hizo, envió una nueva propuesta con un solo cambio: de los doce candidatos que presentó en la primera oportunidad, en la segunda la redujo a once y son los mismos nombres que la primera. Claro que el mensaje es un me vale la ley, aquí se hace lo que el presidente dice y punto. ¿Le recuerda algo del viejo PRI?

Debo incluir la presidencia itinerante que ha implantado Andrés Manuel, que asume a las plazas públicas como sus oficinas y sala de juntas, para tomar acuerdos con los dos o tres millares de presentes en esos actos públicos, a los que ya les denomina “mis asesores internacionales” y a quienes burlescamente les consulta acciones como aquella de enjuiciar o no a los expresidentes, o la venta del avión presidencial, o si dejan hablar a los gobernadores de los estados sin abuchearlos y; si debe contestar o no  a las agresiones verbales del locuaz vecino que voltea cuando gritan Trump.

Una Vez Andrés Manuel mandó al diablo a las instituciones y las sigue mandando. La única institución para el valido es la presidencial, dejando por un lado lo legislativo y judicial.

Si usted ha leído la historia de México, se dará cuenta que entre 1863 y 1867 Don Benito Juárez García, por aquella invasión francesa convirtió su gobierno en una república errante, que lo mismo se instaló en San Luis Potosí, que en Monterrey o Chihuahua y en Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez. Aquello fue por necesidad de guerra y defensa de la soberanía nacional. Lo de la presidencia itinerante en cambio; es solo una forma de aplicar el populismo que AMLO lleva en sus adentros.

También importante es darnos cuenta de que lo peor siempre vendrá de quien no conecta la lengua con el cerebro y llega al colmo de igualar en condiciones de dependencia a los animalitos con los pobres. Para él, igual que atender a una mascota, el cómo gobierno debe atender a los pobres que abundan en México.

La falla de San Andrés que antes abarcaba desde los linderos de California y Arizona, hasta la Baja California en México, pegándole de paso a Sonora; ahora ya impacto en toda la república. Si Andrés Manuel sigue con su brújula sin norte, se nos avecinan años difíciles.

El presidente de México no tiene derecho de ofender a quienes no estamos de acuerdo con él, anteponiéndonos calificativos de fifi y conservadores o minorías rapaces. Nosotros si tenemos derecho de manifestar nuestra inconformidad y anteponer calificativos a quien nos representa. ¿O ya se les olvidó los múltiples dictados con que adornaban el nombre de Enrique Peña Nieto?

¡Ah! Y soy necio con esto: Como mexicano responsable, quisiera estar equivocado y que AMLO no solo fuera un buen presidente, sino que fuera el mejor.

 

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