La guardia nacional en México: ¿Qué fue, es y será? (I)

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en La guardia nacional en México: ¿Qué fue, es y será? (I) 76

La guardia nacional tan discutida, mencionada y revivida en las últimas semanas tiene su historia. En México, la Constitución de 1824 la instituyó bajo el nombre de “milicias cívicas de los Estados” y la de 1836 las prohibió. En 1846, a raíz de la guerra con los Estados Unidos, se crea la Guardia Nacional como base de un nuevo federalismo.

En julio de 1848, el presidente José Joaquín Herrera promulgó la Ley Orgánica de la Guardia Nacional, para “Defender la Independencia de la nación, sostener las instituciones, conservar la tranquilidad pública y hacer obedecer las leyes y a las autoridades establecidas por ellas”. También la contempló el Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana, de 1856, y la Constitución de 1857 la conservó. Con el presidente Juárez no tuvo un mayor cambio.

Con Porfirio Díaz, la Guardia Nacional fue absorbida por el ejército federal, nulificando su autonomía. No pocos autores reconocen que la Revolución Mexicana se hizo con una Guardia Nacional, para repeler al ejército porfirista. Más allá de los conflictos internos, la última incursión guerrera por parte de una nación extranjera (EUA) la padecimos en 1914, por Veracruz. Eran los tiempos de Victoriano Huerta.

El Ejército Constitucionalista se organizó al firmarse el Plan de Guadalupe en marzo de 1913, para combatir al gobierno de Huerta: “Para restaurar el orden constitucional que se consideraba roto por haber asumido el poder Huerta tras los asesinatos de Madero y Pino Suárez”. El primer jefe fue Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila.

El presidente Lázaro Cárdenas trató de formar a la “Benemérita Guardia Nacional” como grupo de milicias locales, y ya con la Segunda Guerra Mundial encima el presidente Manuel Ávila Camacho expidió la Ley del Servicio Militar, en la que se declara “obligatorio y de orden público el servicio de las armas para todos los mexicanos”.

En los Estados Unidos la Guardia Nacional de crea en 1870, “como asociaciones de voluntarios que lo mismo servían para la defensa, que para el mantenimiento del orden”, y tuvo como base “la responsabilidad de los ciudadanos para defender a la nación por ser los primeros interesados en su salvaguarda como en su derecho a poseer armas”.

En México, y no obstante que a lo largo del siglo XIX la Guardia Nacional fue objeto de diversas reglamentaciones, de la Constitución de 1917 –que la contempla en 8 artículos–para acá, no se emitió reglamento alguno ni se hizo uso de ella por parte del Ejecutivo federal en más de 100 años. En la Constitución de Sonora, la Guardia Nacional tiene su lugar en los artículos 12 fr. VII, 16 fr. IV, 64 fr. XXXIV, y 66 fr. IX.

¿Siempre ha existido la Guardia Nacional en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos?

Cuando menos en algunos artículos Constitucionales sí, pero hasta ahí. En los últimos 100 años no se ha puesto en práctica y tampoco se ha reglamentado. Hasta ahora, la Guardia Nacional—como concepto— ha sido letra muerta en la Constitución.

Por ejemplo: =En el articulo 10, relativo al derecho de los habitantes a poseer armas en su domicilio para su seguridad y legítima defensa. “Con excepción de las prohibidas por la ley federal y de las reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza aérea y Guardia Nacional”.

Al respecto, dice Luquet Farías: “La justificación constitucional de este derecho, además acompaña a la posibilidad de integrar a la Guardia Nacional como una milicia ciudadana organizada directamente por cada estado federado. Recordemos que de conformidad con el artículo 73 fracción XV de la Constitución el Congreso está facultado para dictar reglamentos con objeto de organizar, armar y disciplinar la Guardia Nacional, reservando a los ciudadanos que la forman el nombramiento respectivo de jefes, y a los Estados la facultad de instruirla, y la posesión de armas es sin lugar a dudas, la condición primordial para la existencia de una milicia ciudadana encargada de la defensa de la soberanía popular que pueda cumplir con sus funciones en el interior del territorio nacional”.

En el 31: Son obligaciones de los mexicanos:

“III; Alistarse y servir en la Guardia Nacional conforme a la ley orgánica respectiva para asegurar y defender la independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la patria, así como la tranquilidad y el orden interior”.

El artículo mantiene la misma redacción desde su entrada en vigor en 1917. En relación a la Ley del Servicio Militar, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 11 de septiembre de 1940, señala Lorena Goslinga: “En los términos de la ley en la materia (art. 5) el servicio de armas se prestará durante un año en el Ejército activo por quienes tengan 18 años de edad; hasta los 30 en la primera reserva; hasta los 40 en la segunda reserva y hasta los 45 años en la Guardia Nacional. Lo anterior en el entendido de que todos los mexicanos en edad militar tienen obligación de inscribirse en las Juntas municipales ,o incluso en los consulados en el extranjero ,en las fechas que designe la Secretaría de la Defensa Nacional (art.11). Además, en caso de guerra internacional, los mexicanos de más de 45 años de edad, hasta el límite que exijan las circunstancias, pueden ser llamados a servir en la Guardia Nacional de acuerdo con sus condiciones físicas (art. 6)”.

En el 35. Son derechos del ciudadano:

“IV: Tomar las armas en el ejército o Guardia Nacional para la defensa de la República y de sus instituciones en los términos que prescriben las leyes”

En el 36, se señala;

“Son obligaciones del Ciudadano de la República:

II.-Alistarse en la Guardia Nacional”

En el 73. El Congreso tiene facultad…

Fracción XV. “Para dar reglamentos con objeto de organizar, armar y disciplinar la Guardia Nacional, reservándose los ciudadanos que la formen, el nombramiento respectivo de jefes y oficiales, y a las entidades federativas la facultad de instruirla conforme a la disciplina prescrita por dichos reglamentos”.

En el 76. Son Facultades exclusivas del Senado:

“IV: Dar su consentimiento para que el presidente de la República pueda disponer de la Guardia Nacional fuera de sus respectivas entidades federativas, fijando la fuerza necesaria”.

En el 78. De la Comisión Permanente (Atribuciones)

I: “Prestar su consentimiento para el uso de la Guardia Nacional en los casos de que habla el artículo 76 fracción IV”.

El presidente de la República es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

En el Artículo 89. Que establece; Las facultades y obligaciones del presidente son las siguientes:

VII: “Disponer de la Guardia Nacional para los mismos objetos, en los términos que previene la fracción IV del artículo 76”.

De los 100 compromisos que mencionó en su toma de posesión, el número 86 del presidente López Obrador dice: “Se van a constituir 266 coordinaciones de seguridad pública en todo el país atendidas por la Guardia Nacional para proteger a los ciudadanos que son víctimas de asesinatos, secuestros, robos y otros delitos”.

El debate final y más abrupto sobre la Guardia Nacional sostenido tanto en el Congreso de la Unión como en las reuniones de consulta, tuvo que ver principalmente con la naturaleza del mando (civil o militar) y la reforma de los artículos 13,16,21,73,76,82 y 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para consolidarla y crearla en los hechos; “Sujetos a una disciplina homologada a la militar, es decir un régimen homologado al de las Fuerzas Armadas en materia de disciplina, estructura jerárquica, servicios, ascensos, prestaciones e ingreso que estará a cargo de la SEDENA” y bajo el mando civil de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.

Después de 171 años de que el Presidente Herrera la reglamentara, y de que por más de 100 años fuera ignorada y existiera solo en el papel, ahora sí y (con el acuerdo del ejecutivo, el Congreso de la Unión y los gobernadores) la Guardia Nacional parece que va en serio (Una policía de la Federación con carácter y dirección civil) y de terminar de aprobarse en el Senado y en los Congresos locales, podría trascender como la reforma más importante en materia de seguridad interior de los últimos años, para combatir el problema más grave que ha aquejado a la sociedad mexicana en el siglo XXI: La Inseguridad, la impunidad y esa sensación de desamparo que a todos sin excepción—en la persona, las familias, los bienes y las comunidades— nos invade en la vida cotidiana. Ojalá.

bulmarop@gmail.com

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