La desgracia del general Alvaro Obregón

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El miércoles 16 de julio pasado, la secretaria de cultura del Partido Revolucionario Institucional (PRI), encabezada por el Dr. Joaquín Robles Linares, organizó una mesa de análisis sobre la vida del Gral. Álvaro Obregón Salido, con motivo del aniversario de su muerte.

Los expositores invitados a la mesa fueron los historiadores José Rómulo Félix Gastélum, cronista municipal de Hermosillo y Benjamín Gaxiola Loya, presidente de la Sociedad Sonorense de Historia.

En su exposición, Félix Gastélum hizo una cronología de la vida del revolucionario desde su infancia en Siquisiva, Navojoa, Sonora, su vida como agricultor en Huatabampo hasta su incursión en la lucha contra el “orozquizmo” en Sonora, haciendo referencia que no había participado ni militar, ni políticamente durante la revolución maderista, algo que el propio general Obregón expresa en su libro de memorias titulado “Ocho mil kilómetros en campaña” (Edición 1970, página 6) , en el que expresa:

“De pié en mi conciencia quedó la falta: yo en nada había contribuido al glorioso triunfo de la Revolución y, sin embargo, me consideraba maderista, solo porque había protestado con alguna energía cuando el presidente municipal de mi pueblo pretendió hacerme firmar un acta de adhesión al general Díaz.” 

Por su parte, Gaxiola expuso el pensamiento político de Obregón, diciendo, entre otras cosas, que fue él quien concibió la idea de la formación de un partido político que aglutinara a todas las fuerzas políticas revolucionarias y que dio como resultado la formación del hoy PRI.

Terminado el evento, los asistentes se despidieron y regresaron a sus casas por donde vinieron.

Entre los asistentes al evento estuvo el conocido reportero Carlos Moncada Ochoa, quien luego de unos veinte minutos, se retiró del evento.

Otro día, el jueves 17 de julio, en su columna Banderillas publicada en el portal de internet llamado El portal de la gente, Moncada Ochoa escribió lo siguiente:

Ayer, aniversario de la muerte de Obregón, no le fue bien en el PRI 

Ayer fue aniversario de la muerte del general Álvaro Obregón, asesinado cuando comía en el restaurante de La Bombilla, y en el PRI tuvo lugar una reunión para recordarlo.

El cronista José Rómulo Félix hizo un buen trabajo mientras se mantuvo en la línea de lo que es, repito, un cronista. Dio cuenta, ilustrando su información con fotografías y recortes de los periódicos de la época, de los personajes y situaciones que se vivieron antes y después de la Revolución en Sonora.

Pero minutos después, al hablar de la visita de Madero, como candidato, a Álamos, dijo que  Obregón “no se dejó ver por ninguna parte”, y que cuando, planteada la necesidad de combatir a Huerta, mientras se aprestaban a luchar los sonorenses, “Obregón huía de la guerra”.

El reproche a  Obregón por no haber estado entre los primeros seguidores de Madero, se lo han hecho desde entonces los críticos del Manco. Al hacerlo, consideran a Madero como el mártir asesinado por Victoriano Huerta aunque todavía no se registraba el crimen. No se ubican en el momento en que ocurren los hechos que comentan. Lo cierto es que al principio, don Francisco no arrastraba multitudes. El mismo licenciado Félix indicó que se conformaba entonces con que don Porfirio no llevara en su fórmula electoral, como vicepresidente, a Ramón Corral. Era todavía revolucionario a medias.

El que estuvo muy mal fue el otro ponente, Benjamín Gaxiola, quien intentó demostrar que el proyecto de crear un gran partido nacional, que unificara a todos los que funcionaban en el país, y que llevó al cabo el general Plutarco Elías Calles, fue originalmente del general Obregón. Y que la tuvo en 1913, cuando apenas pugnaba por hacerse de una buena posición entre los revolucionarios sonorenses.

La verdad es que cuando pudo intentar la realización de tal proyecto, esto es, durante sus cuatro años de presidente, no lo hizo. Lo demás son invenciones para apantallar ingenuos.

El viernes siguiente, al ir entrando Robles  Linares al auditorio del PRI a un evento de oratoria, sin mediar palabra alguna y por la espalda, Antonio Obregón Luken, nieto del general Obregón, lo agredió con los puños artera y cobardemente acusándolo de haber dicho que su abuelo era un cobarde. El resultado fue una herida cortante en la ceja izquierda de Robles Linares. Del hecho hay mas de 200 testigos.

Todo hace suponer que Obregón Luken se basó en lo escrito por Moncada Ochoa para sustentar su agresión al moderador de la mesa de análisis en honor de su abuelo y también que alguien lo azuzó para realizar su agresión y que alguien también le dio línea a Moncada para escribir la falsedad de palabras que publicó, ya que según los asistentes que estuvieron durante todo el tiempo en el evento aseguran que nunca escucharon las palabras entrecomilladas por el periodista.

No es necesario recordar que la vida personal, política y militar y el pensamiento ideológico del general Álvaro Obregón, es sobradamente conocido por cualquier persona que le atraiga la historia de la Revolución Mexicana y si algún lector le interesa conocerla, puede leer las memorias antes mencionadas o los siguientes libros: Álvaro Obregón: fuego y cenizas de la Revolución Mexicana de Pedro Castro (Ediciones Era, 2000); Álvaro Obregón: El vértigo de la victoria de Enrique Krauze (Biografía del poder, # 6); Obregón ante la Historia de Juan B. Cervantes; Biografía y Vida Militar del general Álvaro Obregón de Feliciano Gil; Obregón como militar de Miguel Alessio Robles; Álvaro Obregón informes rendidos de la Presidencia de la República; Álvaro Obregón: pensamiento político, de Narciso Bassols, Álvaro Obregón, aspectos de su vida de varios autores.

También le recomendamos leer éstos libros sobre la vida de su abuelo al propio Antonio Obregón Luken, para que conozca a plenitud la vida de su ancestro y no se deje influenciar por lo que lea que dijeron de él, de parte de algún reportero mal intencionado.

Y en su caso, si se tiene un poco de paciencia el próximo año se podrá leer el libro sobre Álvaro Obregón que el historiador navojoense Ignacio Almada Bay  está terminando de escribir.

Quienes han leído sobre la vida del general Álvaro Obregón saben que fue un hombre superlativamente inteligente, con una prodigiosa mente fotográfica, mesurado, astuto, que siempre enfrentó a sus adversarios de frente y sobre aviso, por eso pudo derrotar a generales de carrera del ejército federal y al imbatible Pancho Villa.

Por algo fue llamado el general invicto de la Revolución Mexicana. Otra fue su desgracia.

Por cierto, para terminar, hago responsable al señor Antonio Obregón Luken, de lo que pudiera pasarme a mi y a mi familia  a partir de la publicación de éste artículo.

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