Iniciemos con Platón

Ramón Pacheco Aguilar, Recientes No hay comentarios en Iniciemos con Platón 13

Sin embargo, de los filósofos clásicos prefiero a Sócrates. Me considero “socrático” por definición, pero por motivos sobre los cuales no voy a elaborar iniciaré con Platón, seguramente porque tengo cierto espíritu platónico. Platón, el gran discípulo de Sócrates y Maestro de Aristóteles, fue fundador de la Academia y postuló como uno de sus principios básicos el que “el hombre sabio querrá estar siempre con quién sea mejor que él”. ¿Quién puede no estar de acuerdo en ello? Platón es el pensador con el que se inició la tradición filosófica occidental.

En Atenas funda la Academia considerada como el primer centro del saber dedicado al estudio y a la enseñanza a la manera de las universidades actuales. Allí se enseñaba música, astronomía, matemáticas y filosofía, todo al más alto nivel. El alumno más famoso de esa Academia fue Aristóteles.

Platón fue un filósofo completo, arriesgándome a que esta expresión sea incorrecta, pues su filosofía transcurre desde los orígenes del universo hasta el régimen de gobierno ideal, pasando por la materia de la que está hecha el alma y de donde vienen las ideas. Se puede decir que pocas cosas se resistieron a pasar por su mente y su pluma. Su teoría de las Ideas o las formas, es uno de los hitos del pensamiento platónico. En ella postula que existen entes inmateriales, absolutos, inmutables y universales independientes delmundo físico de los que derivan todo lo que existe en ese plano físico. Serían, por ejemplo, la bondad, la justicia, la virtud o el ser humano en sí mismo. Y de ellas llegan todo lo bueno, todo lo justo, todo lo virtuoso y todos los hombres.

Platón no tenía predilección por los poetas, pero si por la literatura y la escritura, dejándonos páginas literarias dedicadas a la confección de mitos: imágenes, parábolas, alegorías o metáforas que intentaban, e intentan aún, verter luz sobre temas difíciles al conocimiento. El más conocido tal vez sea el mito de “la caverna”, una metáfora sobre nuestra naturaleza respecto a la educación y la falta de educación; un pequeño tratado relativo a la teoría del conocimiento.

Por último, hablo de asuntos cotidianos relacionados con elespíritu platónico. Todos sabemos o creemos saber algo del Platón, por ejemplo, al reconocer y socorrer la expresión “amor platónico”, sin saber que el uso que de ella hacemosesta un tanto cuanto alejado de la idea original de su supuesto autor, pues seguramente, incluso, él nunca la uso tal cual. Por su idea de la belleza, amor platónico es un concepto que deriva de ella. El amor platónico es el amor por la belleza, el amor a la belleza, el amor a una idea de belleza diferente, no corpórea, ideal e idealizada, pura, limpia, sin mezcla y no viciada con las muchas fruslerías de nosotros los mortales. Tratando de explicarme mejor, Platón sostenía que el verdadero amor es el amor a la sabiduría, al conocimiento; por lo tanto, el verdadero “amor platónico” no es el amor al ideal de una persona sino el amor a conocerla y por saber de ella. Así que ser platónico, y tener un “amor platónico” real o imaginario, es asunto serio, un asunto muy especial, solo porque es un amor diferente. Bienvenido.

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