Incompetencia asesina

Alejandro Orozco, Recientes No hay comentarios en Incompetencia asesina 192

Recibí una carta de un grupo de familiares de niños que padecen cáncer y son atendidos por el IMSS en Hermosillo; la misiva señala como con el transcurso de los meses la atención se ha vuelto más deficiente, sobre todo en el tema del abasto del medicamento necesario para las quimioterapias que ayudan a detener el avance de este mal.

En la carta, aparecen los nombres de los menores y sus padecimientos; se trata de personas reales, que ahora están vivas y que son hijos, hermanos, nietos o sobrinos de alguien; no son “otros números” ni son estadísticas, son seres humanos que poco entienden lo que es la mentada “austeridad republicana” (de hecho yo tampoco lo entiendo y tengo muchos más años) sólo saben que desean vivir para ser adultos, para formar una familia, para trascender; sin importar quien gobierne México, para ellos sobrevivir hoy es lo importante.

No voy a caer al lugar común de decir que sé cómo se sienten los padres en esta situación, porque no lo sé; no sé cómo se sienta que tu hijo esté en peligro de morir, no sé cómo se siente que el medicamento cueste más de lo que tú puedes ganar en varios días o semanas, no sé cómo se siente haber estado pagando mis cuotas al IMSS para que ahora no tengan ni le decencia de responderme; no lo sé, pero debe ser tan horrible como abrumador y decepcionante.

Reconozco que no me simpatizan mucho los de la llamada cuarta transformación, me molesta su arrogancia combinada con estupidez (salvo honrosas excepciones) pero eso es punto y aparte. En este tema de los medicamentos, su ansia por presumir que son muy ahorrativos es lo que tiene a estos niños al borde de la muerte; no solo los que acuden al IMSS pues después de investigar veo que es un problema nacional. Si de verdad es cierto que los laboratorios mexicanos fraudaban a las instituciones de salud, pues al bote con ellos; y a conseguir el medicamento con otro proveedor, o en China, o donde sea; pero apostarle a esperar para que se mueran los pacientes que lo necesitan es aberrante, es criminal.

Esta situación no hace más que confirmar el razonamiento que hace algunos días platicábamos en este espacio, y es que la ineptitud del nuevo gobierno, lastima primero a los pobres. Un rico, claro que tiene un seguro de gastos médicos mayores, y tiene acceso tanto a medicamentos como a profesionales de la salud; para el pobre, sólo quedan los servicios de salud pública, con los resultados que ya conocemos.

Y no es que falte dinero, pues para traer a los cuates en avión privado no se escatima de nada; el mismo avión se pudo ir a conseguir medicamentos a Cuba o China, pero eso no es importante, porque siendo francos, ¿Cuántos de estos pequeños sobrevivirán? Y salvo en los mejores momentos del PRI, los muertos no votan.

Estuve dando muchas vueltas antes de usar la palabra asesino en esta colaboración, pero creo que está justificada; Herodes y sus ejércitos iban armados con espadas; éstos con su arrogancia y fanfarronería de “nosotros somos honestos”,  pero igualmente letales para los indefensos; porque cada vida es única, y cada muerte se sufre; no hay estadísticas que aligeren el duelo. Y probablemente ahora tengan en moda decir que somos una “fraternidad universal” cada quien sus creencias; pero estoy seguro que independientemente de ellas, quien causa con su incompetencia la muerte de un niño no tiene otro destino final, que arder en el infierno.

 

 

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