¡Ha votado!

Jean Meyer, Recientes No hay comentarios en ¡Ha votado! 28

Es lo que se podía escuchar el domingo pasado en las mesas electorales en toda Europa. Habían dicho que iba a ser la más crucial de las votaciones en Europa y quizá por eso la abstención no fue tan catastrófica como podía temerse, puesto que las elecciones nacionales interesan mucho más al electorado. La participación fue del 43%, por primera vez al alza en muchos años. Pudo haber sido peor el resultado pero, que duda cabe, algo va mal en Europa. La tercera parte de los que votaron emitió un voto de protesta que debería interpretarse como la señal de alarma, especialmente en Francia, pero en todas partes también. En Francia hablan de terremoto político porque el Frente Nacional, dirigido por Marine Le Pen, heredera de su tristemente famoso padre, se ha vuelto el primer partido de Francia con 25% de los votos, dejando atrás a un partido centrista (20%) que no tardó en dividirse, y muy lejos atrás el partido socialista (en el poder) con apenas 15%.

¿Ha llegado para quedarse el Frente Nacional? ¿Ganará la presidencia deFrancia, en 2017, Marine Le Pen? No creo que la gane, pero el partido de la derecha radical parece bien anclado. Está presente en toda Francia y especialmente votado por los obreros, los empleados y los jóvenes. Quisiera pensar que es un voto de protesta de los “indignados” y no un voto de derecha extrema; quisiera pensar que repite el fenómeno electoral de 1956,cuando el abarrotero Pierre Poujade, al grito de ”¡Sáquenlos!”, llevó muchos diputados nuevos e independientes al Parlamento; luego desapareció su movimiento, pero, entre aquellos diputados novatos y desconocidos, había uno que se llamaba… Jean-Marie Le Pen y no tardaría en fundar el Frente Nacional con abiertas simpatías para la “revolución nacional” de Hitler.

¿Conseguirá Europa despertar? La pregunta las plantean todos los analistas, pero ¿Quién es esa Europa? El general De Gaulle decía que no bastaba con gritar ¡Europa, Europa! Y brincar como unas cabras. Es un poco lo que pasa hoy, cuando los conservadores han logrado la mayoría en el parlamento europeo. Han de pensar que las olas de derecha radical y de izquierda radical, dos olas hostiles a Europa, pasarán sin más. ¡Ojalá y sea cierto! Pero la angustia de una juventud que es la principal víctima del paro y el problema de una inmigración que no da señales de disminuir son demasiado reales para que el Europarlamento, la institución más democrática de la Unión Europea, pueda olvidarlos. Sin embargo, no es la institución más determinante. Los comisarios en Bruselas y el Banco Central Europeo tienen el poder y son los que provocan la eurofobia. El ocaso de Europa, mejor dicho su declive relativo en el escenario mundial, difícilmente se podrá detener y, en esas condiciones, ¿cómo resolver los problemas sociales? Diagnosticar, criticar es fácil. Contestar a la pregunta clásicamente leninista ¿Qué hacer? No lo es.

Más de lo mismo sería fatal y, sin embargo, uno puede leer en la prensa europea que “los mercados aplauden los resultados de las elecciones europeas. La Bolsa de Madrid recupera las cifras de hace tres años, las primas de riesgo se reducen de forma apreciable en todos los países de la periferia continental”. La solución no está en las viejas formas de hacer política y menos en las de dirigir la economía. ¿Entonces?

Una buena noticia: las elecciones del mismo día 25 de mayo, fuera de la UE pero en Europa, las presidenciales en Ucrania que tuvieron una muy alta participación y dieron a la primera vuelta la victoria a Petro Poroshenko,empresario exitoso, político moderado, ministro en los gobiernos opuestos que dirigieron al país entre 2005 y 2014.

Por desgracia la intervención ahora comprobada de combatientes rusos y de mercenarios variopintos (los hay de Chechenia y de Asia Central) en los combates que ensangrientan Donetsk es de muy mal agüero.

jean.meyer@cide.edu
Investigador del CIDE

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