Equidad de géneros: igualdad de derechos, correspondencia en obligaciones

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Equidad de géneros: igualdad de derechos, correspondencia en obligaciones 27

El martes 14 de los corrientes, en el Senado de la República se aprobó por unanimidad de votos—es decir, todos los presentes, de todos los partidos—reformas a la constitución general de la República, en materia de la paridad de géneros. A partir de esta reforma, los municipios, las entidades federativas y el gabinete federal tendrán en sus órganos y en sus secretarías, 50% de la participación de mujeres y, por supuesto, 50% de hombres.

En Sonora, desde las elecciones de 2018, la paridad de géneros al menos en derechos ciudadanos, son toda una realidad al presentar las boletas electorales las opciones de 50-50 de participantes en las planillas municipales en competencia, igualmente 36 candidatas mujeres y 36 candidatos hombres a las presidencias en los 72 ayuntamientos que conforman el estado. Igual en los distritos electorales.

Ahora, como mandato constitucional, no solo los cargos públicos de elección popular deberán estar equilibrados entre mujeres y hombres, igualmente gabinetes en los tres órdenes de gobierno deberán hacer lo mismo. El empoderamiento delsector femenil, que alguna vez fue considerado el sexo débil, es tal, que no falta mucho para que mandiles, chancla de dedos, guantes latex para el cuidado de las manos cuando se trabaja en el aseo del hogar, dominio de la escoba y la cocina sea cada vez más inclinado al lado del género masculino.

En el gobierno de Manlio Fabio Beltrones, se dio por primera vez entrada al concepto de paridad de géneros. En aquella primera gran reforma electoral de 1996, el congreso del estado aprobó entre otras innovaciones en materia de derechos ciudadanos la presencia mínima del genero femenil en todos las cargos públicos, en competencia electoral. En aquella ocasión el articulado obligaba a los partidos políticos al registro de candidatos con presencia mínima de féminas del 30%.

El caminar de las damas en su derecho a compartir oportunidades en todo—y el todo es todo—con los varones es impresionante. La paridad de géneros, al menos en nosotros como mexicanos, la hemos querido encerrar en las oportunidades del servicio público, cuando mundialmente se enfoca a una igualdad completa que no deje dudas de que física y mentalmente, mujeres y hombres estamos en perfecta armonía para desarrollar en igualdad de condiciones las mismas actividades, sin oportunidad alguna de discriminación para ello.

En el artículo cuarto constitucional se lee textualmente: “El varón y la mujer son iguales ante la ley.” Debiera bastar este solo principio para que sin más reglas las oportunidades entre los unos y las otras, fueran suficientes y no entrar en la complicada ordenanza de la vida a través de leyes, reglamentos y guías que al final solo engrosan archivos y motivan más que combatir, la impunidad.

La paridad de géneros va mucho más allá de las oportunidades de ser y estar en la función pública. Involucra espacios variados, como en la educación, el deporte, la productividad y apoyo a emprendedores, el derecho a la salud y en fin; todo el mundo de acciones de la vida diaria que necesariamente las ejercitamos personas, independientemente del genero a que pertenezcamos.

Nada bien se ven los gritos triunfalistas de algunas damas que asumen lo aprobado, con discursos triunfalistas agresivos, que equilibran también entre esa igualdad de mujeres y hombres, la impresión del macho tirano y embaucador, con la concepción feminista que va en el mismo sentido.

Le dejo un ejemplo: La senadora Martha Lucía Micher de Morena en tribuna expresó que: “No queremos—se refiere a las mujeres—interpretes ni traductores. No queremos que hablen los hombres de nuestra salud. No queremos que hablen los hombres de nuestro derecho a decidir. Nosotras tenemos un proyecto de país, un proyecto de carreteras, un proyecto de economía, un proyecto para sacar adelante el derecho a tener derechos”, término la cita.

A las claras se aprecia un enfoque muy fuera de la buena intención que se tiene en la intención de la medida igualitaria, porque sus afirmaciones—me refiero a la senadora Micher—nos habla de un sentimiento igual al que se supone, existía.

Nada que ver con la postura que asumió en su momento la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, cuando el congreso del estado por unanimidad le aprobó su iniciativa del 50-50 para las elecciones de 2018. Ella, la gobernadora dijo entonces: “Le agradezco el trabajo de los diputados locales para que la ley de equidad sea una realidad”. Más adelante agregóDa Sonora un paso más a la igualdad y democracia”. Así de simple, así de claro, así de sencillo.

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