Entre elefantes y ocurrencias

Joaquín Robles Linares, Recientes No hay comentarios en Entre elefantes y ocurrencias 50

Durante años he atestiguado el interés por la Cultura y las Artes, hay un apetito creciente que revela que son elementos indispensables para una mejor salud social. Soy un convencido que el tema es mucho más importante de lo que la sociedad y la clase política supone. Hoy día es una cuestión casi ausente en el debate y las propuestas de campaña, viene a confirmar que son pocos los que conocen y saben de lo apremiante que son estas materias.
Las Artes y la Cultura son en estos tiempos de violencia y estridencia, quizá el único elemento social que puede enfriar ánimos, atenuar diferendos y al final lograr la comprensión y empatía social, en resumen, un mejor entendimiento colectivo. Crean una distención social necesaria, ya que el Arte y la Cultura tienen como vehículo central para su impacto, la tolerancia y la apertura.
Las Artes y la Cultura trabajan con una herramienta fundamental en su invención: La libertad. Nunca en la historia de México ha habido tal libertad creativa, instrumento de trabajo estético que ha costado mucho, no es atributo de un solo gobierno o persona, sino de generaciones de mexicanos preocupados por el tema.

La libertad es el ingrediente indispensable para construir Arte y Cultura, las obras se transforman en manifestaciones diversas y subyacen en planos distintos, obras musicales, creaciones plásticas, experiencias literarias, propuestas dancísticas y en múltiples revelaciones más. Todas tienen la virtud de explicar el mundo, el entorno social y, en muchos ejemplos, interpretar el tránsito de una vida compleja como la actual, al final lo que va a intentar es un acercamiento a la realidad, variada y diferente, pero humana.

En este sexenio se creó la Secretaría de Cultura, un gran acierto, la Cultura y las Artes permanecían atrapadas en el aparato mastodóntico de la SEP, la Secretaría de Educación tiene retos afines pero no iguales. El gobierno entendió que se requería un trato de iguales con las otras materias que constituyen una entidad pública.

La Cultura y las Artes fue un tema fundamental en los gobiernos emanados de la Revolución, algo tan presumido y alardeado por generaciones como lo ha sido la plástica de la Revolución, épica plasmada en los muros de Palacio Nacional, tuvo un gran impulso cuando el general Obregón cursaba su mandato de 1920 a 1924, ellos entendieron que las Artes y la Cultura eran más trascendentes que las balas.
Hoy se requiere una consolidación de todo ese aparato que permanece disperso en la geografía mexicana; me alarma que se mande al graderío un tema tan importante como la Cultura y las Artes. ¿Qué si Los Pinos se convierte en un Centro Cultural? No creo que sea necesario un nuevo espacio, y menos donde se concentran grandes museos y áreas dedicadas ya a la Cultura.

Para que no queden estas líneas como un reclamo más, va una propuesta: llegó el momento de destinar por ley un porcentaje del PIB a la Cultura y las Artes, eso le daría certeza a la actividad más allá de vaivenes económicos y consolidaría los esfuerzos públicos en actividades de largo plazo.

La Cultura y las Artes es un tema serio y trascendente, no soporta ocurrencias ni puntadas, la salud social del país depende en mucho de ello. Ojalá y sea un tema en el que veamos propuestas formales en lugar de revanchas palaciegas y elefantes blancos y, nunca dejar de lado, que el Arte y la Cultura en una democracia son sinónimos de libertad.

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