En los gobiernos democráticos no hay herencias ¡hay reemplazos!

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en En los gobiernos democráticos no hay herencias ¡hay reemplazos! 22

Resulta ya chocante la justificación cada vez más recurrente entre los órdenes de gobierno, en tratándose de reclamos ciudadanos, se justifiquen con él “nos fue heredado” de los anteriores, como si eso resolviera en algo lo reclamado.  Se les olvida a quienes utilizan el argumento que esa desatención que demandó la ciudadanía a los que se fueron, significó la razón de que los electores voltearan a ver otrasopciones para gobernarlos, cuando les dijeron que ellos sí podrían con el paquete. De allí su triunfo electoral, de la promesa y del compromiso.

Sucede en los municipios, igual en los estados y ni se diga en el gobierno federal.

Déjeme retraer lo sucedido en 2015 con la llegada de la ahora gobernadora Claudia Pavlovich. Sonora era un rompecabezas que afortunadamente aunque desperdigadas, sus piezas estaban completas y no obstante despostilladashabía que armarlo de nuevo. El peor de los gobiernos asolo al estado en el sexenio 2009-2015, recursos públicos robados, fondos de pensiones desaparecidos, centros de estudios casi en ruinas, centros hospitalarios y de atención a la salud pública en condiciones más que lamentables. Que decir de los caminos vecinales y hasta carreteras intransitables y un etcétera tan largo como la cola que nunca han tratado de esconder los beneficiados de entonces.

La gobernadora señaló en el recuento de los daños en su toma de protesta uno a uno esos yerros, prometió aplicar la ley sin reservas a quienes han dañado el patrimonio de los sonorenses. Ante todo, se puso a trabajar para superar la crisis de necesidades en los diversos sectores sociales y productivos del estado y lo hizo, dejando a la procuración de justicia hacer lo propio.

En sus primero 24 meses regresó la dignidad al gobierno mismo, como ente guía de la sociedad. Se atendió a los centros de estudios en todos sus niveles, se mejoró la infraestructura de salud en el estado y como si fuera una operación del corazón, sus arterias y venas, reconstruyo las vías de comunicación que enlazan al amplio territorio del segundo estado en territorio de la república. Aquel me fue heredado, se superó con el trabajo de recomposición comprometido en campaña, lo que demuestra que en tratándose de gobiernos, no hay herencias, hay remplazos.

En la larga arenga triunfalista de Andrés Manuel López Obrador en su fiesta de primer aniversario de su triunfo electoral en julio de 2018, el presidente dijo que en siete meses ha cumplido 78 de los 100 compromisos de su campaña, cifra que no tiene nombres y que igual pudo decir que cumplió los cien, al fin y al cabo que él tiene otros datos.

Resultados no hay a menos que lo decretado en sus discursos por ese solo hechos sean realidades: decretó el fin de la corrupción a su llegada al gobierno y en su fiesta, puso fin a “la guerra de exterminio” contra el crimen organizado. (Abro paréntesis para suponer que la guardia nacional, ahora que los pusieron en acción, está equipada de rosarios y oraciones y muy ensayados los abrazos que en vez de balazos pondrán en ejercicio, para convencer a los grupos criminales que arrasan a Cajeme, Guaymas, Empalme y Hermosillo; por ejemplo, de que se porten bien).

A su larga lista de éxitos mencionados, agregó que lo no hecho aún se debe a los problemas heredados del sexenio anterior. ¡Qué lamentable expresión! Si ganó las elecciones fue principalmente por el largo catálogo de yerros y corrupciones que en doce años fue armando y publicitando en las redes sociales tan de moda y operadas con rigor por el ejército de pejezombies bajo estrategias publicitarias efectivas, que mucho dinero debió exigir para implementarlo.

La única herencia cierta recibida por cada uno de los gobiernos, es esa precisamente, la de gobernar. No hay secretos para quien llega, las cosas buenas y más las malas no están ocultas, están a la vista y repito, como estaban en Sonora cuando llegó Claudia Pavlovich.

Las improvisaciones de la cuarta transformación no están solamente en el gobierno federal, están igual en los estados que han ganado y más en los municipios, como los nuestros por ejemplo. Improvisados la mayoría de los secretarios de estado, que no operan bajo un plan de gobierno, saltan al ruedo conforme en las mañaneras (ruedas de prensa de AMLO), el presidente les impone agenda. Cuando se atreven a operan por su cuenta, que son mínimas ocasiones, para luego en las mañaneras el presidente los contradice con el argumento de que él “tiene otros datos”.

Nadie espera soluciones inmediatas, sería infantil suponerlo siquiera. Todos nos damos cuenta cuando esos males son atacados con líneas de acción que inician con correctivos tangibles y no con discursos leguleyos, tendenciosos y remitidos hacia la mala atención que dicen, le dieron los que se fueron.

Concluyo afirmando que todos esperamos mejores gobiernos, no necesariamente porque coincida con las preferencias partidarias de quien opine, sino en razón de justicia y merecimientos de la población que decidió quien nos gobierne. Todos queremos honestidad a toda prueba de esos gobiernos, igual resultados óptimos que nos concedan seguridad, salud y educación pública suficiente y eficiente, tan solo por citar servicios elementales. Por razón natural la regla debiera ser que los gobiernos entrantes superen al termino de sus mandatos a los que les entregaron y si algo se calificara como herencia, sería lo correcto y no lo contrario.

Las malas obras en la democracia se castigan con votos, que favorecen a quien aseguró las remediaría.

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