En el colache electoral

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en En el colache electoral 28

Las precampañas electorales terminaron este domingo 11 de febrero en punto de las 24 horas. En encuentros pactados a una caída sin límite de tiempo, los tres gladiadores que buscaran ser el próximo presidente de México quedaron ya definidos. Quizás la más esperada fue la de Andrés Manuel López Obrador, que luchando contra molinos de viento por fin fue ratificado como precandidato por su partido, suyo de su propiedad conocido como MORENA; anuncio que todos conocíamos desde 2006 en que se autoproclamo presidente legitimo.

Ya en serio, las imágenes y expresiones del Peje que nos mandó la televisión nacional el día de ayer, muestran a un hombre cansado, con su voz cada vez más delgada, aguda y aguada sin perder lo ladino, lanzando en cada frase la daga que certera afianza la denotación que ofende, que arremete; aunque se le debe abonar aquello de “con todo respeto” que a manera de jab—pegada en recto que el boxeador utiliza para iniciar su ataque—esgrime usted ya sabe quien, de entrada en sus señalamientos.

El PAN en un simulacro democrático a nivel nacional, hubo de escoger su candidato de entre las dos propuestas ofrecidas. Ricardo por una parte y Anaya por la otra y si; aunque lo dude, la mayoría se inclino por Ricardo Anaya. En el PRI apenas este 16 de febrero se llevará a cabo la asamblea nacional que vote a su propuesta.

Fueron 57 días de intensas jornadas que supuestamente estarían dedicadas para que cada uno de los pretensos acudiera a las membresías de los partidos que los proponen, para lograr ser nominados bajo los protocolos que a cada organización política les autoriza el INE para la selección de sus candidatos. Mensajes de todo tipo, colores y sabores que decían todo, menos estar dirigidos a la militancia para ser elegidos primero por ellos. Descalificaciones mil, que nos ubican cada vez más en el vergonzante lugar de país corrupto, de mentirosos y de competencias entre los menos malos, no entre los mejores.

¿Que nos deja este primer acto de la obra cumbre de los partidos políticos que perdieron los ritos y formalidades institucionales y sociales que deben ser cabeza de los formatos democráticos que garanticen gobiernos legítimos? Creo que muy poco, lo principal es que seguimos campeonisimos en el arte de las ocurrencias y la simulación. Ocurrencia es hacer campañas disfrazadas de precampañas, aceptar competencias sin rival y hacer de los tiempos etapas electorales que confunden y judicializan las elecciones. Simular es hacer el juego y aparentar que no pasa nada y que todo cambió para seguir igual o peor.

Tenemos en los organismos electorales instituciones que representan a los intereses ciudadanos, aunque incomprendidas y atacadas por quienes debieran ser sus principales aliados es algo absolutamente inaceptables. Continuar engañando a las personas de buena fe con la amenaza de fraudes electorales, es hasta criminal para quienes aspiramos a vivir en el mundo de confianza y optimismo que merecemos. Me resulta francamente penoso leer a diario a los seguidores del Peje, asegurar que solamente un fraude impedirá al mesías llegar a su objetivo de gobernar al país. No solo las instancias que como autoridad tienen la obligación de ofrecer elecciones transparentes y creíbles están ciudadanizados; igual a lo institucional se suman ejércitos de voluntarios que participan como funcionarios de casilla, representantes de partidos políticos y observadores electorales y bajo ninguna circunstancia es valido tirar al bote de la basura su presencia en el evento electoral y menos ningunear su valiosa participación como ciudadanos cívicamente cumplidos.

Vivir en sistemas en los que dudamos los unos de los otros, no es fácil y usted y yo lo comprobamos a diario. Decir mi nombre, quien soy y en donde vivo no es creíble hasta que lo demuestro mediante identificación personal y comprobantes de domicilio. Asegurar que me conduzco bajo normas de honestidad y honorabilidad, es aceptado solo si antes presento una carta sellada y firmada por autoridad civil que haga constar mi dicho. El gobierno no me cree, los bancos no me creen, las empresas no me creen y entonces; tampoco yo les creo. Deducción lógica sin profundidad que requiera de ningún estudio de profesionales expertos en las conductas del plural social. Mentir es y se debe trabajar legislativamente en el concepto, un delito. El falso testimonio y el perjurio no deben ser palabras rimbombantes que suenan interesante, sino consecuencias sujetas a procesos judiciales que impongan sanciones y castigos a quienes las utilicen.

Las actuales generaciones no saben ni entienden de fraudes electorales. Para ellos es lo que Carlos Salinas de Gortari definió como política ficción. Las nuestras, la de los vetarros nacidos antes de los años setenta las vivimos, las vivimos y algunos las combatimos. Nada que ver con las trampas y jugadas sucias que se dan, igual aquí que en cualquier parte del mundo en donde el voto popular es el arma que impone gobiernos. El fraude electoral en México no existe aunque la utilicen algunos candidatos perdedores que no aceptan que les ganaron y eso lo de jugar al defraudador; nos sigue dañando como sociedad que aparenta no avanzar.

Las encuestas que dicen son fotos del momento, aunque la mayoría de ellas se velen y su imagen no sea tan clara; seguirán siendo la noticia. ¿Que el Peje va a la cabeza? ¿Y que esperaban, después de tantos años de campaña? ¿Que fuera en la cola? ¿Qué Ricardo Anaya esta en segundo lugar? ¿A poco es extraño después de la permanente campaña que inicio en 2015? ¿O que Meade le pisa los talones a Anaya es lamentable? Por favor, los mejores resultados de esta prejuzgada temporada los tiene YO MERO, que empezó en agosto partiendo de cero y esto como que no dice nada, cuando dice tanto. AMLO esta sobre el 30% de la preferencia y allí se quedará un rato hasta caer en un 27 o 28 por ciento allá por el mes de mayo y la real competencia que al final la decidirá el voto útil estará entre Meade y Anaya, que por un mínimo de cinco puntos, en alguno de los dos; pasara al final sobre ya sabe quien. Simple deducción surgida de la revisión histórica de los últimos dos procesos electorales.

Concluyo diciendo que mientras la confianza no llegue a todos, incluyendo a los pesimistas ansiosos de aventuras y venganzas, seguiremos girando en este círculo vicioso de los buenos y los malos, quizás hasta mirando moros con tranchete en todo lo que no sea del afecto y credo político de cada quien. Al fin, sagrado derecho.

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