El silencio puede traer consecuencias

Jorge Murillo Chísem, Recientes No hay comentarios en El silencio puede traer consecuencias 22

Han pasado ya algunos años desde que leí el mensaje del Dr. Emanuel Tanay, nacido en 1928, judío sobreviviente del Holocausto, y conocido y muy respetado psiquiatra forense radicado en los EUA. Su terrible experiencia aún nos deja una valiosa lección.

El doctor Tanay, cuya familia pertenecía a la aristocracia alemana antes de la Segunda Guerra Mundial, fue propietario de una serie de grandes industrias y haciendas que perdió con la llegada de Hitler al poder. Cuando se le preguntó : ¿cuántos de los alemanes eran realmente nazis?, la respuesta que dio puede guiar nuestra actitud ante el fanatismo.
“Muy pocas personas eran nazis en verdad” dijo, pero muchos disfrutaban de las ideas que dejó  Hitler en su libro MI LUCHA y revivieron el maltratado orgullo alemán, que perdieron con la derrota de la Primera Guerra Mundial. Muchos más estaban demasiado ocupados para preocuparse. Yo era, continúa el doctor Tanay, uno de los que sólo pensaba que los nazis eran un montón de tontos, como los sigue habiendo en todos los Partidos Políticos.
Así, la mayoría simplemente se sentó a dejar que todo sucediera.
Luego, antes de que nos diéramos cuenta, los nazis eran dueños del País, se había perdido el control y el fin del mundo parecía haber llegado. Mi familia perdió todo. Terminé en un campo de concentración y los Aliados destruyeron mis fábricas…

Se nos dice ahora en nuestros días que la gran mayoría de los musulmanes sólo quieren vivir en paz. El hecho es que muchosfanáticos dominan el Islam, tanto en este momento como en la historia. Son los fanáticos los que marchan y ocasionan lasguerras. Se trata de fanáticos los que sistemáticamente masacran cristianos o grupos tribales en África y se van adueñando gradualmente de todo el continente. Estos fanáticos son los que ponen bombas, decapitan, asesinan. Son los que se adueñan de mezquita tras mezquita
Son los fanáticos los que enseñan a sus jóvenes a matar y a convertirse en terroristas suicidas. El hecho cuantificable y duro es que la mayoría pacífica, la “mayoría silenciosa” es intimidada e imperceptible.

La enorme población de China era también pacífica, pero los comunistas chinos lograron matar la asombrosa cifra de 70 millones de personas durante su revolución.

El individuo japonés medio antes de la Segunda Guerra Mundial no era un belicista sádico. Sin embargo, el ejército de su paísasesinó y masacró, en su camino hacia el sur de Asia Oriental, en una orgía de muerte que incluyó el asesinato sistemático, a 12 millones de civiles chinos, la mayoría muertos por la bayoneta.

Las lecciones de la historia son con frecuencia increíblemente simples y contundentes. Sin embargo, a pesar de todos nuestros esfuerzos por entender estos hechos, muchas veces perdemos el más básico y sencillo de los puntos:


Los musulmanes amantes de la paz se han hecho irrelevantes por su silencio. Los musulmanes amantes de la paz se convertirán en nuestro enemigo si no se pronuncian, porque al igual que sucedió con la familia del doctor Tanay en Alemania, se despertarán un día y encontrarán que los fanáticos los poseen, y el fin de su mundo habrá comenzado.

Los alemanes amantes de la paz, japoneses, chinos, rusos, serbios, afganos, iraquíes, palestinos, somalíes, nigerianos, y muchos otros que han muerto a causa de que la mayoría pacífica no se pronunció hasta que fue demasiado tarde.
En cuanto a nosotros en México, que somos espectadores ante los eventos políticos que se desarrollan, debemos prestar atención y romper el silencio ante el único grupo que cuenta: los fanáticos que amenazan nuestra frágil democracia.

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