El Rey ha muerto…. ¡Viva el Rey!

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en El Rey ha muerto…. ¡Viva el Rey! 68

El Rey ha muerto…¡Viva el Rey! Aforismo que indica el fin de una período y el inicio de otro, basada solo en el cambio del personaje del poder no del sistema. Andrés Manuel López Obrador es ya presidente, ahora por mayoría en las elecciones. Posteriormente y agotadas las instancias jurídicas que intervienen en los procesos electorales lo será presidente electo; para finalmente convertirse en presidente constitucional a partir del 1 de diciembre del 2018.

Con todo y las amenazas para infundir terror de que existía una sospecha de posible fraude, ni tigres ni diablos intimidaron a la democracia—y dejen de chingar con incipiente democracia—que ya en México es toda una realidad. Hasta el mediodía del primer domingo de este mes de julio, la moneda estaba en el aire, quizás no tanto en lo presidencial que eso se veía venir; pero si en el resto de la competencia. Carro completo en Sonora y otros estados para MORENA que se llevaron las diputaciones federales, senado de la república y congreso local; además de los gobiernos en los municipios de mayor población, de tal modo que MORENA gobernara al 90% de los habitantes del estado, tendrá mayoría en el congreso local con 20 bancadas y las siete diputaciones federales.

El logro de MORENA por lo pronto nos calló la boca a muchos que creíamos imposible que un candidato pudiera ganar la presidencial con 30 puntos sobre el segundo lugar. Así lo cantó el Peje—bueno, me acostumbrare ahora en llamarle Lic. López— y este atrevido escribidor dijo que eso era imposible, aunque si atiné en pronosticar que si alguien ganaba con ese margen, era para llevarse todo, desde presidencias municipales, congresos locales y de la unión y así sucedió. ¡Se llevó todo! Y se lo llevó una persona, no un partido, no un grupo, menos la mafia del poder. Fue AMLO, sin equipo, sin manos derechas, fue él y nadie más.

México ha pasado del pueblo harto, enojado a ser una multitud de ilusionados, que no quiero ni pensar si se diera de nuevo la desilusión. El candidato ganador en sus primeros discursos y entrevistas, ha ratificado sus medidas inmediatas en las políticas públicas. Insiste en duplicar pensiones, jubilaciones y programas de apoyo a los adultos mayores, que no serán en materia, serán en pesos y dijo A TODOS le serán duplicados. Igual se expresa de los ninis, de la eliminación de su equipo de seguridad, de la venta del avión, de bajar sueldos… bueno, una exhibición de poder que ni Obama soñó en tener algún día.

¿Debemos tener confianza en AMLO ya convertido en Presidente Constitucional? Insisto en que si. La confianza es un arma poderosa que si se traiciona destruye, crea enemistades, antagonismos, resentimientos y dudas permanentes. Las revoluciones se dan cuando la clase social más pobre se encabrita y acepta liderazgos que promueven derechos, beneficios y ofertan nuevas oportunidades. El domingo 1 de julio pasado, México vivió la nueva revolución —AMLO dice transformación— que solamente en horas cambió el escenario político y lo puso en manos de un solo hombre que en 15 años supo vender la esperanza, aunque por lo pronto solo sea esa su oferta.

Enrique Peña Nieto no traicionó, gobernó desde un principio con marcados márgenes antagónicos, por carecer la oposición de propuestas viables y adoptar solamente la insana posición de oponerse a todo, aun conociendo que se tomaban medidas necesarias para el México de mañana. PRD, PAN y PRI aceptaron al inicio del gobierno de EPN un pacto al que llamaron Pacto Por México. En él se diseñaron reformas estructurales fundamentales para el despegue de la patria en el crecimiento y desarrollo que los tiempos exigen; aunque después ambos partidos —PAN y PRD— se retractaron de los hechos y arriadas las banderas de la paz y la concordia; arremataron sin más sobre sus propias decisiones.

Peña Nieto pudo ser un presidente populista que siguiera en la práctica de los subsidios a la gasolina, a las comunicaciones, a la canasta básica y a los apoyos económicos a la población vulnerable, que les rompe la intensión de incluirse en la competencia y búsqueda de oportunidades que les haga superar su calidad de pobreza. Al tiempo habrán de reconocerse los logros de este sexenio que si bien es cierto no produjeron los efectos de prosperidad en lo inmediato, si dejan el camino pavimentado para el futuro que deberá sentirse en los siguientes tres años.

El combate a la corrupción es pilar sobre el que descansa el sexenio venidero de Andrés Manuel López Obrador y en esa acción funda el éxito de la primera etapa para el cumplimiento de sus compromisos de campaña. La corrupción  no es un artículo de lujo que pueda valorarse en uno o 500 mil millones de pesos. Es una lacra que nace de la impunidad concedida para aligerar trámites, lograr propósitos ilegales y generar soluciones alternas a las establecidas en la ley, en beneficio personal o de grupos. Combatir la corrupción debe iniciar en el rompimiento con la arbitrariedad en todos los sentidos y eso no genera ingresos, menos concede ahorros. Muy al contrario genera inversión en tecnología, personal especializado para el seguimiento y estructura jurídica para la persecución de delincuentes en este ámbito.

El gabinete anunciado por Andrés Manuel, difiere en mucho de aquel gabinetazo de Fox que creo expectativas al hacernos creer que procedía de trabajos de investigación de los llamados headhunter—casa talentos—que al final aportaron muy poco. En su mayoría, los futuros secretarios de estado y colaboradores del primer círculo del próximo presidente son profesionistas y empresarios relacionados con el sistema que dicen, quieren acabar. Los sistemas de gobierno son diseñados en las propias constituciones políticas y la única forma de cambiarlos es esbozando una nueva constitución, que hacerlo es el primer paso de un gobierno encaminado hacia la dictadura, a la cual López Obrador dijo recientemente que renuncia y que su gobierno será solamente de seis años.

Contrario a lo que se espera de un poder legislativo independiente, es por demás asegurar que no será por lo menos en los tres años siguientes este logro. La dependencia de estos poderes con el presidente de México no será institucional, será personal, de tu a tu, al fin que a él le deben el puesto. En las décadas de los 40s a los 70s del siglo pasado, esto sucedía en el PRI bajo valores entendidos de disciplina y lealtad que llevaba a quienes obedecían, a nuevas posiciones en la escalada de la carrera política que entonces se estilaba; con la salvedad que la presidencia y el partido eran instituciones, no como lo será en el nuevo México en relación de persona a persona.

La reforma educativa, la energética, la laboral y fiscal así como las que requieran modificaciones constitucionales, podrán hacerse al sumar unas pocas voluntades de diputados perredistas que en su corazoncito su ADN izquierdista les haga seguir al líder que hasta el día de las elecciones rechazaron, para hacer la mayoría absoluta que se requiere para estos casos. En los estados de la república no habrá mayor problema, MORENA es mayoría en 17 de los 32 estados. No debemos adelantar vísperas, repito, rodear al presidente de confianza social no es una entrega; es el trato del compromiso que nos lleve a mejores sitios que beneficien a la patria y sus habitantes.

En Sonora la tarea es ardua no solo para gobernadora, que tendrá que explicar con manzanitas a los noveles diputados locales sus proyectos y políticas públicas. Igual que todos nosotros la Lic. Pavlovich deberá investigar quienes son los morenistas que integran la legislatura 2018-2021; tarea que haremos también nosotros, ya que un ejército de desconocidas y desconocidos ocuparan 20 de las 21 cúrales mayoritarias. Solo un panalista en alianza con el PRI será diputado de mayoría en esa legislatura. Las doce pluris restantes, habrán de repartirse entre PAN, PRI y MC salvo una que otra al PRD, Panal y PES si su votación lo merece.

¿Que sigue en el entramado de los poderes legislativos de la federación y de los estados? ¿Se acabaron las toma de tribunas y los gritos raya madres son ya historia? ¿Las tomas de edificios legislativos terminaron? ¿Fernández Noroña y sus protagonismos lanzando insultos, brincando defensas antimotines dejaran se estilarse? ¿Los pancho Villa de Bejarano y esposa ya podrán estar en santa paz y no lapidaran legisladores? ¿Lilly Téllez y Alejandra León —la etílica Senadora de Baja California— no serán ocupadas para agredir como lo ha hecho Layda Sansores? Quiero creer en la intención de AMLO ya presidente, de respeto y acuerdos.

 

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top