El PRI y su posible recuperación

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en El PRI y su posible recuperación 34

Si el PRI está vivo, lo hace más por la inercia de su permanencia que por las buenas obras de sus militantes. Hay quienes quieren tanto a la institución que mucho les dio, queen su pelea por la conducción—no por el liderazgo nacional—que conste, parecen urgidos de borrar del mapa al instituto político centro de todos los males que aquejan al País según ya sabes quién, que ahora soluciona todo diciendo que son problemas heredados.

Y si, el PRI es culpable de muchas cosas, entre otras, estar lidiando hoy los mexicanos con un mesías sin rumbo, sin vara mágica, con enorme arrogancia, retador ofensivo, agresivo e intolerante que nos tiene en un brete, a raíz de sus caprichos de gobernante de barrio. En mi afirmación de culpabilidad quiero dejar impreso que, ni los priistas lo recuerdan, la transformación política de los 90s en el país, tuvo su origen en el partido que gobernaba. La puerta a la democracia no se abrió sola: la oposición tocaba la puerta y sin duda, el PRI la abrió.

Hoy el PRI navega entre errores y defectos y nadie le brinda méritos. México sin duda alguna, es un país de instituciones,que equilibran poderes, aunque no han faltado quienes tratan de mandar al diablo a las instituciones precisamente. A los priistas les ha faltado ingenio para colocar la balanza a su favor. Los apabullaron los gritos y acusaciones y les enterraron lo bueno que si se hizo. La educación pública, por citar un acierto es efectiva, aunque siga la discusión de quitar y poner leyes que se encaminan más a quienes laboran en la enseñanza, que quienes reciben—ese es el derecho—la educación.

Que hubo abusos, corrupción, malos gobiernos. Si, si los hubo y seguramente los sigue habiendo. Quienes fueron parte de esa página roja del aquel PRI-gobierno, ahora son blancas palomas, honorables adalides de la patria y su atalaya dejo de ser tricolor para hacerse de un guindita morena que blanquea la suciedad pasada. Esta columna ni es juez, menos fiscal y deja a quien corresponda el litigio que incluya como en todo juicio además de cargas de culpa, descargo de las mismas.

Pero regreso al tema. Una campaña interna por la presidencia nacional del tricolor, álgida hacia lo sociedad y acalorada hacia su interior, se vive a partir de los registros que siete fórmulas de presidente y secretario general que interesadas en serlo, acudieron ante la comisión de procesos internos del CEN tricolor, anunciando sus deseos de dirigir lo que queda del ex partidazo. Como los elefantitos de la telaraña de la popular canción infantil, de los siete columpiados al fin solo tres quedaron en la cuerda: Ivonne Ortega y Pepechon Alfaro; Alejandro Moreno y Carolina Viggian de Moreira y una tercera formula con Lorena PiñónRivera y Daniel Santos.

De Ivonne Ortega, debo recordar su paso por la diputación local en Yucatán, posteriormente fue gobernadora, luego senadora y cuenta en su historial haber sido secretaria general del PRI nacional. De Alejandro Moreno, su paso por la gubernatura de su natal Campeche, siendo hoy gobernador con licencia y según los que le saben, aseguran que es el seguro ganador en las elecciones de agosto. De Lorena Piñón Rivera se sabe poco. Es abogada, veracruzana y en el sector público aparece como ex delegada de la secretaria de relaciones exteriores en el estado de Veracruz.

Mención especial merece José Encarnación Alfaro Cázares, sonorense que va con Ortega en la Secretaria General y que, sin duda alguna Pepechón es de los que tienen una carrera partidaria mucho mayor que en el servicio público gubernamental. Precisamente de él, de Alfaro, escuché una declaración temeraria y no apropiada, al asegurar que si antes votaban los muertos, hoy los muertos son empadronados para hacerlo en las próxima elección interna del tricolor.

La política del descontón no es lo más apropiado para un ente cansado, aporreado, en calidad ya no de recuperación sino de supervivencia como lo es el PRI. Este enfermo requiere de medicinas que lo pongan en situación de competencia, medicinas que deben venir de hacer buenosgobiernos en los estados, municipios y poder legislativo de quienes llegaron allí por su condición de candidatos tricolores. La unidad, la lealtad, la gratitud y el propósito de cambio no se exhibe a manazos, son valores que se aprecian, se transmiten y eso es lo urgente para recuperar en lo posible, un grado de credibilidad social, que circule como suero salvador en un viejo que a sus 90 años luce muy, pero muy, deteriorado.

La renuncia del Dr. Jose Narro Robles, académico, médico y político ex rector de la Universidad Autónoma de México (UNAM) en dos periodos y ex secretario de salud en el pasado sexenio, fue un duro golpe que ya desmereció  el proceso de elección interna que pudo haber sido un magnifico punto de partida para el nuevo PRI. Las condiciones que le obligaron, según lo expuso el brillante facultativo, fueron la ausencia de reglas claras, imparcialidad y transparencia que garantizara un terreno igual y parejo para todos.

De aquí mi afirmación de que hoy por hoy, la enemistad mayor contra el PRI no está ni en los chairos o panistas, está en su interior, entre sus militantes que en el día a día, pugnan por imponer sus condiciones, fundadas más en los intereses de grupo que en la vida futura de la noble institución que repito, contra todo pronóstico, contra toda opinión, el PRIcomo el ave fénix,  aquella que en la mitología griega o se regeneraba o renacía, puede lograrlo.

El andamiaje que soporta la estructura organizativa del partido que fundara Elías Calles, imposible asegurar que está firme, los cimientos permanecen, los pilares donde había cinco hoy están tres y si quiere dos, pero están quienes son necesarios para su recuperación. Esta será lenta, paso a paso o apresurada, los que quedan tienen la palabra.

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