El nuevo oscurantismo

Alejandro Orozco, Recientes No hay comentarios en El nuevo oscurantismo 52

Posiblemente con motivo de la Cuaresma, hace unos días un telespectador me hizo llegar un grabado con la imagen supuesta de Jesucristo y una serie de instrucciones respecto a cómo debía compartir tal gráfica con el fin de obtener el cumplimiento de tres deseos.

En primer lugar, me cuesta mucho trabajo imaginar a El Salvador verificando mis redes sociales para asegurarse que he compartido la imagen las veces necesarias para obtener su benevolencia, más aún, me rehúso a visualizar el Cáliz como una lámpara de Aladino de donde tres deseos serán concedidos, y menos aún a Jesucristo como un genio concededeseos.

Poner “amén” a la imagen de un pequeño en la desnutrición equivale en el ideario de la mayoría a otorgarle alimento, o por lo menos, a la oración que es base de la mayor parte de las religiones y que es la que nos conecta con el Todopoderoso, cualquiera que sea la idea que tengamos de Él. Dar “like” 10 veces es para muchos tan poderoso como un Misterio del Rosario, un Misterio Cibernético, se atreven a decir algunos.

Sin embargo, esta acción, probablemente con buenas intenciones nos da un panorama de la pereza a la que hemos llegado, pretendemos, sin más esfuerzo que utilizar la opción de “compartir” o “me gusta” alcanzar el estado de bienaventuranza y lo mismo aplica para cuestiones cívicas o sociales.

Llevándolo al ámbito más terrenal; leo a muchos entusiastas que hablan de haber participado en la revolución que cambió a México, según dicen; y llenos de orgullo afirman que su actividad en redes llevó a López Obrador y su séquito al poder. Dentro de su ignorancia sienten como si hubiesen participado con el Che en la batalla de Santa Clara o como si fueran auténticas Haydée Santamaría y hasta envalentonadas hablan de irle a “partir la madre” a sus contrincantes políticos. En las revoluciones la gente muere en realidad, no solamente borra sus perfiles de facebook; pero claro, para saber eso hay que leer.

Estas anécdotas no son más que muestras del nivel de ignorancia que se fue desarrollando desde los 70’s, donde ya no se evaluó igual en las escuelas, donde se dejó el control a los sindicatos de obreros educativos (los Maestros son otra cosa) y se fue ayudando a la población a caer en el estado de incompetencia en que ahora vive. Hoy es un orgullo desconocer los temas más básicos, al cabo, “nunca lo vas a necesitar” en cambio, es de bastante relevancia saber quién es Ángel del Villar y sus peripecias, eso sí es importante.

Y no se ve que esto vaya a cambiar, al “nuevo” gobierno ya le resultó de mucha utilidad este voluntario oscurantismo, por lo que seguramente buscará sacar todo el provecho posible. Nos queda solamente ser los papas “raros” los que ponen a los críos a leer una hora al día, a la fuerza; los que no permitimos demasiada exposición a los “youtubers” los que sancionamos la mala ortografía poniendo a hacer planas. En esta nueva edad media, la verdadera revolución inicia en casa.

 

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