El México del presidente… diferente al nuestro

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en El México del presidente… diferente al nuestro 18

En dos años de gobierno Andrés Manuel López Obrador en uno más de sus informes de gobierno, quizás el número nueve en estos 24 meses, se manifiesta satisfecho tanto en su discurso como en sus poses, por los logros que solamente se observan desde su atalaya y de quienes le profesan la fe ciega que reclama, a quienes le rodean.

Imposible aceptar que 97 de 100 compromisos hechos en su campaña electoral ya fueron cumplidos. Como el monje loco, nadie sabe, nadie supo que fueron estos compromisos y como fueron cumplidos en el tercio del tiempo de su sexenio constitucional. Los beneficios no están a la vista, si algo de verdad hubiese en lo afirmado con ese dejo de seguridad que el presidente aporta, cuando sin rubor alguno miente y engaña a la nación.

Se jacta de haber roto con la corrupción, cuando esta le rasguña en su familia y sus protegidos. Se alegra y considera un éxito las remesas que los hermanos envían desde los dominios del gorila Trump, su amigo, cuando un perdón debiera pedirles perdón por no ser capaz de crear condiciones para su desarrollo y el de sus familias.

En la otra cara de la moneda, la del Mexico real, el Mexico nuestro, suyo y mío que el presidente oculta con sus fantasías de la patria amorosa y el pueblo noble y sabio, los niños hijos de madres trabajadoras, siguen peor que como estaban en 2018, sin guarderías y apoyos a las madres trabajadoras. Otras criaturas invadidas por el cáncer padecen la ausencia de medicamentos que les brinden alguna esperanza de recuperación y vivir que es el motivo de su esfuerzo para lograrlo.

Certeza y triunfo presidencial ¿es posible cuando los niños de México tienen solamente su cartilla de vacunación como cartón impreso, pero que sus cuerpecitos no han recibido por lo menos las dosis de vacunas esenciales, que les asegure un crecimiento sano? Los botiquines del sistema de salud siguen luciendo en sus anaqueles paracetamol y placebos de valor comercial mínimo. En ese combate a la corrupción resulta ser más importante renacer que corregir.

Las inversiones extranjeras y las fugas de capitales hacia otras naciones, se dan por el temor que ocasiona un gobierno totalitario, sin proyecto de nación que no sea la intención presidencial de hacer de México el sueño que convierta a sus habitantes en portadores de dos camisas y dos pantalones y un par de zapatos; porque dice el salvador que no se necesita de más para ser felices. Sin capital no hay fuentes de empleo, menos trabajos bien remunerados como los que necesita el país en su desarrollo.

Los miles de millones de pesos que ya son elemento del diario y simplista discurso presidencial, es solo imaginación que impacta en el colectivo que sigue esperanzado en la transformación anunciada, en donde la insurrección social se combate con acusaciones a las mamás y abuelitas de los diablillos y diablillas que hacen de sus manifestaciones fiestas anarquistas, violentas e excusadas calificándolas como derechos de manifestación.

La cadena de asesinatos de las organizaciones criminales que combatidas por Alfonso Durazo desde la Secretaría de Seguridad federal, se multiplicaron antes de decrecer, se niegan a aceptar los abrazos y programas sociales ofrecidos para el salvamento de sicarios y narcotraficantes, invitados a regresar al redil de los bien portados y honorables ciudadanos, a sabiendas de que al gobierno de AMLO no lo van a convencer de responder violencia con violencia, por más que este, el presidente, muestra el gran respeto que a Don Joaquín le concede y a quien ofreció disculpas públicas por atreverse alguna vez a llamarlo por el remoquete de chapo.

Aquella frase de “a la cuarta transformación nos cayó como anillo al dedo”, en referencia a la pandemia del covid-19, sigue siendo la peor ofensa a las familias de los más de cien mil mexicanos mujeres y hombres fallecidos en esta terrible experiencia que sabemos como y cuando inicio y que no le vemos fin; por más que triunfalmente el gobierno federal anuncie que ya fue dominada.

Los 2,446 municipios que integran a la federación, desde 2019 viven la peor de la pobreza  desde que la república vive en organización. Los recortes presupuestales y a los programas de inversión ahora son historia y sobre ellos presiona no un gobierno austero, sino un gobierno autoritario que solo cree en la honorabilidad de ellos mismos como administradores de un todo.

Aquella acusación que las izquierdas hacían al sistema de gobierno “neoliberal y conservador”, de utilizar recursos públicos para promover  la fortaleza social que se convierta en votos, ahora se minimiza sin comparación en donde apoyos a adultos mayores, a discapacitados, a ninis y becarios con inversión multimillonaria que rompe con el desarrollo y productividad, solo para cimentar el gran poder totalitario que empieza en una simbiosis de los poderes legislativo y ejecutivo para hacer del discurso presidencial, el yugo que someta por necesidad a quienes no aceptemos las condiciones del actual gobierno.

Un triunfo presidencial es hacer de sus críticos “adversarios y fifís” que pretenden seguirse enriqueciendo con la corrupción prianista—corrupción que parió al mismo AMLO y lacayos que se postran a su paso—según afirma sin respeto alguno, encendiendo a sus seguidores al grado de amenazar a quienes difieran de su mesías o lanzan critica alguna a sus quehaceres y dichos.

Un presidente que quiere de tal forma a los pobres que los hizo crecer en solo dos años en 10 millones más a los que estaban censados, no es posible que anuncie un gobierno exitoso, que abandera su causa con la ridícula afirmación de que sus valores—como 4T—se centran en no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

Un presidente que recibió a México, comparado con la debida reserva, como al supuesto tendero a quien se le entrego una cadena Waltmar y que en solo 24 meses lo lleva ya en una cadena parecida a los Abarrey—con mucho respeto a los exitosos inversionistas de tal cadena—eso como resultado de recibir un país con crecimiento entre 2 y 4% y proyectado según despachos internacionales, sobre mercados a un -8 al -10 para finales de diciembre 2020.

¿Y qué decir de las fuerzas armadas? Ofendidas, aporreadas por sicarios y protestantes de cualquier cosa en cualquier parte del país. Obligadas a no responder a las agresiones de violentos y sicarios y ahora, convertidos en contratistas, constructores, albañiles y peones que lo mismo construyen bancos de bienestar que aeropuertos caprichosos que se convierten en policías de barrio persiguiendo pandillas y ladrones disfrazados de civiles en el proyecto de guardia nacional.

Muchos queremos estar en el Mexico del presidente, pero imposible vivir en sueños ajenos. Nos toca continuar la vida, trabajar ordenada y honestamente para alcanzar la patria que merecemos, que cosechen nuestros hijos y que debieran gozar nuestros nietos.

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