El gusto de jugar con fuego

Alejandro Orozco, Recientes No hay comentarios en El gusto de jugar con fuego 39

Hace unos días estaba en el DF, lo que ahora quieren llamar cdmx (como si con ello Tepito fuera a dejar de ser barrio bravo o dejaran de boxear en la Bondojo) , y llamó mi atención un jóven que se acercó a uno de esos puestos de renta de bicicletas que hay allá, de las que se activan mediante una App del celular, retiró una del lugar y sacó de su mochila una de esas bolsas que seguramente usted ha visto que se usan para llevar alimentos de Uber Eats. Se acercó a un restaurant de comida turca sobre avenida Insurgentes, cerca de la glorieta del metro, le entregaron un pedido y salió pedaleando a repartirlo.

Usted dirá, ¿Qué tiene de extraordinario? Y la respuesta es, nada; eso es precisamente lo interesante, que usando solamente aplicaciones para celular, sin mayor inversión que el costo del aparato y tiempo aire, esta persona como muchas puede tener un sustento. No gasta en refacciones de bicicleta, no tiene un horario de entrada y salida, y con su trabajo muchas personas reciben alimentos en su casa u oficina.

Ahora que el gobierno federal decidió usar a su mal formada Guardia Nacional, para combatir a los Uber en los aeropuertos, y con ello defender la fuente de ingresos que les representan las cuotas que fuerzan a los taxistas del aeropuerto a pagar.  Hacen resonar las palabras de Obrador en su conferencia de prensa, en donde intentó comparar los medios  con perros, señalando que muerden la mano que les liberó del bozal, y es justo lo que están haciendo ellos.

Si mañana Uber, Cabify y las demás compañías similares decidieran de manera unilateral dejar de operar, elevaría la tasa de desempleo en varios puntos, así, de golpe y porrazo. El gobierno al defender los intereses de los caciques que acaparan placas de taxi, no está salvando de los tiranos extranjeros al abatido pueblo de México, sino que están jugando con fuego con tal de sostener la corrupción que se inventaron los gobiernos anteriores, y que ahora a ellos les resulta muy redituable.

Las plataformas digitales dan empleo a millones más que los programitas asistenciales, de este y de los anteriores gobiernos; y funcionan por una sencilla razón, son rentables. Los dueños no lo hacen por generar bonanza en sus “socios”, ya que no son empleados, lo hacen porque les deja dinero. Y para asegurar sus ingresos tienen programas de selección muy eficientes, no infalibles, que les permiten asegurar un flujo pecuniario ya que  dependen de la buena imagen que tengan, y vaya que la tienen.

Si de verdad el gobierno quisiera acabar con lo que llaman competencia desleal, sería muy sencillo, establecer medidas de control en los taxistas iguales a las que tienen las plataformas y seguramente un breve porcentaje de los taxistas las cumpliría. Ahora mismo, el requisito más importante para ser taxista es tener los alrededor de 400 mil pesos que se tienen que pagar por las placas, dinero que no va al gobierno, sino a algún cacique; hecho esto, poco importa si sabe manejar, si consume o no drogas o si tiene buen trato para los pasajeros, al cabo, ya pagó por sus placas y son su licencia para hacer lo que le venga en gana. Esto hace entendible que tengan esa aversión a los conductores de Uber, ellos no obtienen su ingreso a base del pago de sobornos.

Los cientos de miles de personas que manejan un Uber o similar no lo hacen por el gusto de molestar a los taxistas, lo hacen porque los gobiernos, estos y los de antes, no han podido generar estrategias que promuevan el empleo, a nadie le gusta estar llevando pasajeros de un lado a otro, pero es una opción decente y legítima para obtener un ingreso. La Guardia Nacional no se conformó para defender a los conglomerados de taxistas ni para forzar a los viajeros a pagar cuotas ridículas por transporte, hay muchas tareas más importantes y relevantes, y ahí es donde debería estar.

 

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