El ferrocarril se niega a morir

Jorge Murillo Chísem, Recientes No hay comentarios en El ferrocarril se niega a morir 47

La historia de México no se puede entender sin el ferrocarril, aun cuando en pleno siglo XXI hablar del tren de pasajeros sea sólo para comentar una anécdota a jóvenes y niños que les parecerá increíble que este medio llegó a ser el principal transporte durante décadas.

Hoy solo quedan los vestigios de su grandeza.

¿Cómo explicarles el origen de comunidades como Cajeme, Vícam, Empalme, Carbó, Benjamín Hill, etc., sin mencionar la participación del ferrocarril?, ¿La revolución mexicana se podría haber realizado?,

difícilmente. Don Epifanio Zamorano Ramos, historiador del ferrocarril hoy ya fallecido y que fuera distinguido miembro de la Sociedad Sonorense de Historia, nos dejó numerosos testimonios. En uno de los boletines de la Sociedad, nos dejó el siguiente: Para construir el tantas veces proyectado ferrocarril en Sonora, finalmente se dio la
autorización por Decreto del Congreso General del 14 de septiembre de 1880, a los señores Robert E. Symond y David Ferguson de la Compañía del Ferrocarril de Sonora, subsidiaria del ferrocarril americano Atchison Topeka y Santa Fe, empresa esta que se organizó en Colorado Spring, Estados Unidos.

Empezaron los trabajos de construcción en el barrio de Punta de Arena en Guaymas, ganándole terreno al mar para unir la isla de la Ardilla con el litoral del puerto. En la Ardilla se construyó un muelle de acceso para recibir los distintos materiales y la maquinaria necesaria para armar la primera locomotora.

Ahí llegó la Fragata “TRIUNFANT” conduciendo la primera locomotora que se conoció enel Estado después de un larguísimo viaje marítimo pasando a través del Cabo de Hornos. Aquella caldera convertida en una maravillosa máquina con ruedas fue probada en Guaymas en una ceremonia especial a las 16:00 horas del día 4 de noviembre de 1880, causando el entusiasmo del pueblo aglomerado cuando se dejó escuchar el agudo silbato de la locomotora, que el eco de los cerros repitió por toda la bahía. Por supuesto se hizo presente el vivo ingenio del pueblo que la rebautizó con el nombre de “Loca Nestora”.

La ceremonia fue presidida por el ingeniero Antonio Moreno, representante de la Secretaría de Fomento del Gobierno Federal y el gobernador del Estado, general Luis Emeterio Torres, y otras altas autoridades civiles y militares. Al término de la misma. La empresa del Ferrocarril obsequió a invitados y público presente, champaña y cerveza.

La vía se empezó a tender desde el muelle construido en la isla de La Ardilla hacia la hoy población de Empalme, porque hacerlo en sentido contrario es decir hacia el oeste, resultaba imposible por su elevada pendiente. Por esta razón los ingenieros llevaron aquel camino de hierro por el litoral de la bahía para luego construir sobre pilotes gruesos de madera, untados de creosota para evitar su descomposición, un largo puente que midió 1,600 metros sobre el cual se tendió la vía.

A este punto los norteamericanos lo llamaron Long Bridge o Puente Largo, y lo fue por muchas décadas en todo el litoral del pacífico mexicano. Cuando el F.C. de Sonora pasó a ser propiedad del F.C. Sud Pacífico de México, éste lo rellenó con terracería reduciéndolo a tan sólo 85.5 metros.

Unos años después, al concluir la huelga ferrocarrilera de julio de 1932, en los arreglos que se llevaron a cabo para darle solución al conflicto, el Ferrocarril se comprometió a construir por sucuenta un tramo de carretera paralela a la vía del Puente Largo, quedando mejor comunicados las ciudades de Guaymas con Empalme. El Sindicato ferrocarrilero estuvo de acuerdo en que al puente se le diera el nombre de “Puente Douglas” en honor de Mr. Walter Douglas presidente del Sud Pacífico que promovió aquella iniciativa para mejorar las actividades comerciales entre las poblaciones.

Un momento determinante para la historia del ferrocarril en Sonora y de todo México, fue en 1995 cuando el presidente Ernesto Zedillo anunció la liberalización de la compañía estatal Ferrocarriles Nacionales de México (FNM). Por decreto que se publicó el 2 de marzo de ese año en el Diario Oficial de la Federación dejó de considerar al transporte ferroviario, particularmente al de pasajeros, como un servicio social.

De esta manera, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, empresarios como Carlos Slim, de Grupo Carso; Germán Larrea, de Grupo México, y Bernardo Quintana, de ICA, participaron en las concesiones ferroviarias, las cuales se enfocaron fundamentalmente en el transporte de carga.

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