El derecho de expresión, la tolerancia y el argumento

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en El derecho de expresión, la tolerancia y el argumento 36

La lumbre para que perdure, hay que atizarla. Las formas con que MORENA creció le están pegando. Las lecciones públicas son eso, enseñanzas para todos y todos nos dimos cuenta de que, denostando, señalando con vigor, aunque sin certeza de la verdad de lo señalado y convocando al descredito social, en los regímenes democráticos sin necesidad de balas, menos muertos; se pueden cambiar modos de gobernar, liderazgos, pero no sistemas.

¿A qué viene la anterior introducción de la colaboración de esta semana se preguntará usted? La respuesta es sencilla. Ya convertido en gobierno el movimiento social iniciado por Andrés Manuel López Obrador desde el año 2000, para algún día—que llegó en julio de 2018—ser presidente de México. Este movimiento centro la estrategia de su crecimiento en señalamientos ciertos o falsos pero cargados de calificativos insultantes, que muy pronto se hicieron simpáticos a una sociedad cansada y desencantada con los liderazgos que a través de partidos políticos arribaban al poder, sin alcanzar metas prometidas; particularmente en las mejoras sociales que elevan los niveles de vida.

Esa misma estrategia se esta ahora desarrollando en contra de López Obrador, con la diferencia de que, sin agresiones personales y aplicando elemental razonamiento de lo que muchos consideran como erradas a las tácticas aplicadas a posibles soluciones de los problemas de la nación; no dejan de ser agresivas y puntuales. La actitud contestaría del presidente y sus seguidores, insiste en aplicar la violencia verbal que descalifica sin recato alguno y agreden casi siempre; demostrando dos cosas: intolerancia y limitaciones en la búsqueda de argumentos convincentes.

Acá con los vecinos del norte, se da algo muy parecido con las maneras de comportarse del presidente Donald Trump. Aferrado, intransigente, intolerante, ausente de sensibilidad que le lleve a aceptar posiciones no afines, aunque no este de acuerdo con ellas y, sobre todo; majadero y corriente sin ocultar su baja calidad moral.

Allá, 800 mil empleados federales cumplirán un mes que se encuentran en calidad de desempleados nada más por las pistolas de su presidente que, como vulgar chantajista, condiciona la atención a sus ciudadanos en las instancias de gobierno si el congreso no le aprueba una millonada de miles de dólares para cumplir su sueño de encerrarse tras un muro. Allá sueña su presidente con una muralla que los aísle de la pobreza de sus vecinos del sur. Acá sueñan con otras cosas que más adelante encontraremos.

Cuando AMLO se dio cuenta que la tercera era la vencida y que todo apuntaba a ahora si, a tener un resultado electoral favorable; se trepo a los cuernos de la luna y decretó varias acciones importantes en cuanto la presidencia fuera constitucionalmente suya. Recordaré solo algunas: la venta del avión presidencial, que resulto ser no negociable ya que aún es de la empresa que lo renta con opción de compra y hoy es un secreto su condición y estancia. La cancelación en la construcción del aeropuerto de Texcoco, abaratar la gasolina, cancelar a los expresidentes su pensión vitalicia, enfrentar la violencia sin violencia y amnistía a perseguidos y juzgados.  Además de beneficios económicos a ninis y adultos mayores y la cacaraqueada derogación de la reforma educativa, que por lo pronto duerme tranquilamente y se opera tal y cual esa ley lo estipula.

Igual que Trump, el presidente López Obrador, no acepta opiniones contrarías, no es dado al dialogo, adora los monólogos mañaneros y rechaza a todas y todos los que demos señales no de ser adversarios, solamente en no estar de acuerdo con sus medidas, por falta de una comunicación asertiva y acertada.

De un plumazo, es decir con tan solo el poder de su firma, López Obrador anulo las pensiones presidenciales en las que existe una simpatía popular casi absoluta. Igual suspendió la construcción del nuevo aeropuerto, en donde a pesar de su encuesta engañosa de apenas un millón de mexicanos; provoco allí si, una desaprobación muy superior a la que dice tener entre sus seguidores. Los programas asistencialistas y justos en muchos casos para ninis y viejitos; difícilmente encontraran opositores—quizás críticos, por los procedimientos—y el avión presidencial, que como en la canción de José Alfredo, los mariachis callaron.

En conclusión, el problema grave que enfrenta el actual gobierno por su indisposición de compartir antes estrategias y proyectos—son dados al anuncio de la acción, que sin duda alguna se convierte en imposición—sigue siendo la gasolina, en su precio, almacenaje y distribución.

Los afines a morena y sus arrimados en el congreso de la unión, finalmente tuvieron que aceptar que era imposible bajar su costo al consumidor, si no lo hacían por la vía de los impuestos. En la discusión del tema tanto en comisiones como en el pleno de la cámara de diputados, la lección de su vida dio la oposición a legisladoras y legisladores afines a AMLO; al exhibirlos en su negativa de bajarle a los impuestos como única forma de abaratar el combustible. Luego en un operativo sorpresivo, desarticulado y sin objetivo practico, se cierran los canales de suministro a la gasolina a los estados, dicen ellos que para combatir el huachicoleo.

Estoy seguro de que todos los mexicanos de buena fe, estamos de acuerdo en el combate a ese y otros actos de corrupción que dañan el patrimonio nacional, pero; ya lo dije una vez y lo repito hoy, igual que a Felipe Calderón, le falló a AMLO el armado del plan de ataque que finalmente hasta hoy, causa mas daños que beneficios. A los bandoleros se les pone nombre y se les persigue y hasta ahora, fuera de una culpa a los expresidentes y supuestos funcionarios de Pemex, sin nombre; no se ha detenido a ninguna de las ratas de campo y empieza algo muy peligroso: el secuestro de pipas cargadas con combustible, como reto al arrogante que les grita “a ver quién se cansa primero”.

Para Peña Nieto fue más fuerte y desgastante el tema del gasolinazo, que cualquier otro que le cargaron en su sexenio. El refuerzo que AMLO logró para alcanzar la impresionante cifra de 30 millones de votos le llegó de una sociedad apartidista que pretendió y lo logró castigar un formato de gobierno acusado de neoliberal, aunque ignoren que significa serlo. Igualmente, hoy y desde hace dos semanas la agenda nacional la impone el nuevo gasolinazo, aunque ahora sea por la escasez del combustible y los daños directos y colaterales que ocasiona.

De la violencia y sus combates, dejaremos el tema para otra ocasión, cuando por fin sepamos si la enfrentan con ramos de flores, rosarios, abrazos o con la energía que el crimen obliga a erradicarlo. Mientras no tengamos siquiera armado el quien, y el cómo les enfrentará, la especulación causará mas desconciertos que buenas esperanzas.

Finalmente, en esa reconciliación nacional que ahora son menos pronunciadas por el presidente López Obrador, este deberá aceptar que se gobierna para todos, con tolerancia y buena disposición para encontrar opiniones encontradas que no son necesariamente, declaraciones de guerra.

 

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