El debate y los dilemas políticos actuales

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en El debate y los dilemas políticos actuales 203

Las apasionadas discusiones generadas por el primero de los dos debates entre los candidatos al gobierno de Sonora han estado a la orden del día. Los medios de comunicación han registrado encuestas, declaraciones, avales políticos y morales, así como un ilimitado inventario de guerra sucia entre los principales candidatos y sus partidarios.

Entre la exageración y los reales merecimientos, no han dejado de aparecer los testimonios, destacando las virtudes y los méritos de los participantes, algunos en franca desproporción entre la imaginación y la realidad.

Entre otras cosas, el debate le sirvió a los candidatos y a sus partidos para ahorrarse algunos pesos en propaganda. Les dio proyección estatal en un horario privilegiado y los mostró tal como son -seres humanos al fin- ante los potenciales electores de toda la entidad, más allá de los pendones, los espectaculares, los volantes casa por casa y los spots en medios electrónicos. Ahí demostraron que la publicidad no es más que eso, y en algunos se vio una realidad que se les desconocía.

La pregunta que horas después cayó por su propio peso fue la referida a quién había ganado el debate: La pregunta original ¿quién ganó el debate? se tuvo que cambiar por ¿qué le aportó a los candidatos el debate? O ¿qué aportaron ellos en el debate? ¿para qué le sirvió -en su estrategia- a cada uno de ellos, la actuación observada por miles de personas en ese importante evento político estatal?

Veamos: La gente notó que la candidata de la alianza PRI-PANAL-PVEM llegó sin las huellas de la tremenda presión personal y política a la que fue sometida, con ataques en medios nacionales reproducidos en lo local. La brutalidad y  fiereza de la guerra mediática impulsada por el PAN días antes del debate contra Claudia Pavlovich, no logró sus propósitos de amilanarla.

Claudia Pavlovich trazó el dilema electoral actual: “Si están de acuerdo con la corrupción del gobierno estatal,yo no soy su candidata,pero si quieren un cambio verdadero en el rumbo de Sonora,aquí estoy yo”.

Fueron los días previos al debate que pusieron a prueba no solo la entereza y la templanza de quien aspira a ser la primera mujer gobernadora de Sonora. Sus adversarios calcularon que con esos golpes la iban a desmoralizar para que se saliera de control, trastabillara y mostrara un mal semblante. No fue así. La capacidad de respuesta a los señalamientos fue eficaz y contó con el apoyo de los principales actores involucrados en la controversia. Se logró un buen control de daños a pesar del ruido. No en balde ahora la dirigencia estatal del PAN se lanza a provocar directamente al delegado de la SCT en Sonora, con la intención de prolongar el interés sobre el tema en la opinión pública.

El candidato del PAN por su lado, mostró una enorme contradicción que seguramente lo atormenta en su interior por no gozar de las libertades que sus adversarios aprovecharon al máximo; el miedo a la libertad como en alguna ocasión lo llamara el recordado psicoanalista Erich From.

No defendió programa alguno del gobierno que representa y tanto presumieron antes. No dijo nada nuevo. En un intento de deslinde de las políticas y las desviaciones del gobierno que lo impulsan, acudió al gastado expediente “Javier Gándara Magaña es Javier Gándara Magaña”, equivalente al “Yo soy quien soy… y no me parezco a nadie”.

Se trata de un desafortunado cliché, que ya no le alcanza para convencer -ante una competencia cerrada- a la todavía abundante cantidad de “indecisos” a 40 días de que se lleve a cabo la elección.

A Javier Gándara se le identifica como el candidato oficialista, el del continuismo y el que no ejerce la libertad de crítica por temor a que lo acusen de brincarse las trancas políticas. Parecen ignorar que eso, tarde o temprano se registra y el elector decide. Por eso las reacciones violentas contra el PRI, su candidata y el incremento de la tesis de la victoria predeterminada. No hay otra explicación. Más del 65% de los encuestados piden un cambio de partido en el gobierno, o sea, ya no quieren más de lo mismo. Ése es el drama que arrastra el candidato del PAN y lo mantiene atrapado en una campaña política nada emocionante que ni causa mayor euforia y lo ha bajado en la intención de voto hasta lograr el empate técnico con el PRI.

El candidato del PRD Carlos Navarro tuvo una actuación excepcional en función de su propia formación política y de la organización que representa. Llegó al debate con un partido fracturado y sumamente dividido. Una parte importante de éste fraguó el proyecto de alianza PRD-PAN a favor de Gándara Magaña, que al frustrarse por no cumplir con la ley de partidos, negociaron regidurías con el PAN para sus liderazgos municipales.

Navarro fue puntilloso, crítico y propositivo en el debate y puso en la mesa de la discusión los temas que al PAN le incomodan. Seguramente su actuación en el debate se verá reflejada en las próximas encuestas.

Javier Lamarque -Morena- perdió mucho tiempo en informarnos de su actuación como presidente municipal de Cajeme entre 1997 y el 2000 y en aclararnos que Morena no es el PRD.

Lo dicho, la izquierda -aún la de reciente creación- debe actualizar sus propuestas y renovar su discurso. Ya no puede atenerse nada más a estar esperando lo que hagan o dejen de hacer sus adversarios, y a calcular el número de votos que le van a quitar al PRD.

Lo que se deduce de la actuación de Lamarque es que a Morena no le interesa el gobierno de Sonora, sino lograr el 3 por ciento de la votación nacional emitida para conservar el registro como partido político. Lo van a lograr, la interrogante ahora es con cuántos puntos y a costa de quién.

De su actuación en la elección del 2015 dependerá su despegue para la elección presidencial del 2018, sin perder de vista que contrario a otros partidos, Morena hasta hoy es el único partido político en México con -por lo visto- candidato presidencial para el 2018.

Jaime Moreno Berry refrendó las propuestas del Partido del Trabajo y las actualizó. En una actuación no exenta de ironías y sentido del humor, también puso sobre el tapete temas de la agenda estatal inconvenientes para la postura del PAN en las proclamas de las campañas de sus candidatos.

Manuel Baldenebro -Encuentro Social- mostró capacidad oratoria, un discurso fresco y espiritualista, dándole la razón a quienes siempre han señalado que el PES se formó con raíces de corte religioso. No está de más señalar que también a este partido de nueva creación le interesa más conservar su registro, conseguir los votos que requieren y preparar su plataforma para la elección presidencial del 2018.

Es obvio que el debate no le dio gusto a todos. Muchos esperaban más, otros esperaban una batalla campal. A otros les pareció un espectáculo de mero trámite. Buen ejercicio sin duda, y ojalá se multiplicara.

Lo que no se puede negar es que los debates en una campaña política para el gobierno estatal va más allá de cualquier postura, porque no está en juego una dirigencia ejidal o de un club de servicio. Se trata del poder político de una entidad federativa que maneja más de 50 mil millones de presupuesto al año y que quien gane tendrá la posibilidad de reorientar el rumbo político, económico y social de Sonora en los próximos seis años. Nada más, pero nada menos. Lo que está en juego es el Poder, con todos sus significados, de ahí las tensiones, los enfrentamientos y las guerras de lodo.

Decía el clásico que la figura del “Estado” como organización política tiene para sí el monopolio legítimo de la violencia para cumplir y hacer cumplir sus fines… y tenía razón, refiriéndose a los estados nacionales que tienen que defender su soberanía y garantizar la paz interior.

En el caso que nos ocupa, y por lo que estamos viendo, el gobierno estatal no solo cuenta con el monopolio de la violencia a través de sus cuerpos policiacos, como ya lo pudimos constatar en la elección del 2012. También el monopolio de los recursos económicos, para tratar de alterar los resultados de la elección del gobernador del próximo 7 de junio. Los panistas furibundos decían que iban arriba y ahora reconocen que han caído hasta cerrar la contienda. Tenían una estrategia triunfalista para el post debate y la suspendieron al ver que no lo ganaron. Por eso se van a desesperar, van a buscar culpables internos y en lo externo y no dudarán un instante en arreciar con golpes y guerra sucia hasta tratar de forzar la violencia. Si a eso le sumamos hoy la denuncia de la presidenta del Instituto Electoral de que a la fecha, el gobierno del Estado le adeuda a la institución electoral 96 millones de pesos (23 del 2014 y 73 en lo que va del 2015) las cosas no pintan bien a 40 días de la elección.

Lo dicho, podrán existir nuevas leyes y nuevas instituciones para tratar de garantizar procesos electorales equitativos y justos. Con lo que que no contaron los reformadores del sistema político electoral de México y sus entidades federativas es que para que las instituciones realmente funcionen y se aplique estrictamente el nuevo marco jurídico, deberán repensar seriamente el papel de los gobernadores -auténticos virreyes, porque los dejan hacer y deshacer impunemente en el nuevo contexto político de México-… Lo de la condición humana es aparte y, eso creemos, cualquiera lo entiende. Lo otro no, cuesta trabajo asimilarlo. Una realidad apabullante.

bulmarop@gmail.com

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