Detrás de la Llegada

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Por Flavio Alberto Castro Verdugo

El siguiente texto contiene spoilers sobre la película “La Llegada.”

Si pudieras ver toda tu vida de principio a fin, ¿cambiarías las cosas?

Estamos tan limitados por el tiempo, por su orden. El tiempo tiene la llave de la existencia. A la supervivencia. Estamos seguros de creer en los comienzos y en los finales, cuando no lo es así.

Una de las mejores películas que he visto involucra el cuestionamiento inicial. La principal trama de La Llegada (2016) es que han llegado doce naves extraterrestres a diferentes puntos de la Tierra; por ello, una traductora tiene que descifrar cómo comunicarse con tal especie para conocer el propósito de su llegada.

La Llegada es una película que no llega a satisfacer las expectativas que las personas tienen cuando van a ver una película de ciencia ficción al cine. Al contrario, resulta ser una sorpresa a quien la observe, pues nos hace sentir que estamos recibiendo más que una sola película, es decir, sentimos una experiencia de arte en movimiento con un gran mensaje implícito. La manera en la que la película fluye atrapa a la audiencia con su realismo.

La Llegada puede ser una gran película, mas no lo es. A pesar de que naves extraterrestres lleguen a la Tierra, la película se queda siendo pequeña, centrándose en la historia de la traductora Louise Banks (personaje interpretado por Amy Adams). Al realizar esto de una forma muy correcta y detallada, la película llega a crear una conexión entre el personaje principal y la audiencia. De esta exacta manera es como comienza el filme: observamos el nacimiento de la hija de Louise, su crecimiento y su muerte temprana. Mediante el enfoque de las tomas hacia ella, observamos sus reacciones emocionales a las cosas que están sucediendo, en lugar de observar qué es lo que está sucediendo. Además, llegamos a adentrarnos a la perspectiva de Louise, forzándonos a ver el mundo como ella lo ve. Inmediatamente, nos conectamos con la traductora, sintiendo a través de ella como el mundo cambia con el transcurrir de los eventos de la película. Asimismo, esta última utiliza a los extraterrestres y lo que sucede con ellos para decirnos algo más profundo, para desdoblar un mensaje oculto, el cual involucra nuestra noción del tiempo.

El filósofo alemán Martin Heidegger analiza la noción del tiempo en relación con el ser en su reconocido trabajo del Ser y Tiempo. En este argumenta que para poder lograr comprender lo que significa ser un humano, debemos vivir a la luz de nuestra muerte. Esto quiere decir que necesitamos una comprensión diferente del tiempo, una comprensión no lineal, como el lenguaje extraterrestre que Louise Banks aprende en La Llegada, que trasciende de nuestro conocimiento del pasado, presente y futuro.

La Llegada se fundamenta básicamente en este planteamiento. Con este sentido, es una película que aborda el tiempo de una manera muy poderosa, teniendo una misión transformadora como propósito.

El tiempo se enfrenta a cada uno de nosotros con la pérdida y la brevedad de la vida, con nuestra propia mortalidad, y con el misterio de nuestro destino en la vida. La historia nos habla a todos, nos hace pensar en dónde nos encontramos actualmente en la vida y en qué estamos haciendo con el tiempo que tenemos. Nos deja aturdidos en un interminable y ruidoso silencio. Nos confronta a un nivel individual, y a un nivel colectivo. Nos hace observar que somos testigos de la estupidez de nuestra especie, de los juegos bélicos, del frágil estado de la paz mundial, y de una caída de pico ante las decisiones por la humanidad. Nos sorprende al anunciarnos que todo el tiempo tenemos la mirada enfocada en las estrellas, cuando lo que verdaderamente importa está situado en el suelo.

La Llegada nos hace sentir su mensaje en nuestro estómago. Junto a Louise, nos deslumbramos al descubrir una nueva noción del tiempo. A través de la película y de la perspectiva de Louise, vemos cortes rápidos de escenas de momentos oscuros y emocionales de ella junto a su hija. Sin embargo, la iluminación de Louise la hace reconocer, y a la audiencia, que estos momentos no son del pasado de ella, si no de su futuro. En consecuencia, Louise se ve en una constante lucha con el conocimiento de la infancia de su hija y de la muerte eventual. Inevitablemente, nos hace reflexionar sobre nuestras propias vidas, y nuestras propias muertes eventuales, y las de aquellos que más amamos. Si nos damos cuenta o no, durante dos horas nos involucramos con el concepto de Heidegger visceral y personalmente.

El entender que el tiempo no es lineal se refleja en mejores experiencias para Louise. Después de esta revelación, ella experimenta el futuro para salvar el presente. Adicionalmente, Louise conoce su vida de principio a fin, y con tal conocimiento, decide seguir adelante. El destino no es lo importante, todos vamos a envejecer y morir, pero el viaje es para ser vivido, disfrutado y apreciado. Louise sabía que su hija terminaría su vida prematuramente, pero ella disfrutará el viaje increíble de tener una hija. Y, hacer esto, conociendo cómo terminará, es un gesto tan gentil como cualquier otro.

 Entender que existimos hacia la muerte nos permite entender el ahora. Según Heidegger, como seres finitos, debemos confrontar nuestra finitud y forjar nuestro propósito a través de la realidad de la muerte. Así, encontraremos la verdadera alegría y la libertad.

Es por esta razón que La Llegada funciona y resuena principalmente por lo que es y por lo que hace. La forma en la que nos golpea y nos emociona es lo que la hace tan eficaz.

Si pudiéramos ver toda nuestra vida de principio a fin, lo correcto entonces sería, a pesar de conocer el viaje y hacia dónde conduce, abrazar lo que viene y acoger cada momento de ello en su respectiva llegada.

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